miércoles, 16 de diciembre de 2009

Batiburrillo de actividades


Estos días de adviento estamos haciendo cosas varias. Diciembre es un mes especial, da paso el otoño al invierno, llega la Navidad, las vacaciones... y está pasando volando.

Esta semana hemos vuelto a ir a Cosmocaixa, esta vez al planetario burbuja. Laia salió encantada (los padres no podemos entrar, qué pena) y pidiendo volver otra vez. Probablemente estas fiestas vayamos al de Barcelona.

Por fin vimos el cortilandia, que a mí me horrorizó. En serio, ¿quién ha sido el guionista? Diálogos super casposos, insultantes. Y al final, la canción de cortilandia sonó cortada. Vamos, que entiendo que el decorado impresiona y es bonito (muy sutiles este año, como hay crisis, el decorado son directamente juguetes, para que se entienda bien el mensaje comercial), pero de verdad, qué bodrio!!! y este jueves me toca aguantarlo otra vez.

En fin. También hemos visto Belenes, en Cabra y en Granada y Laia ha alucinado.

Y tarjetas de felicitación, hemos hecho unas cuantas, ahora queda repartirlas :)

Compré estas figuritas pensnado que eran papá noel (a ver si me reviso la vista) y las puse en el calendario. Creo que para cuando yo me levanté de la cama ya las tenía pintadas. :). Lo que más me ha gustado es que está buscando el candidato ideal para regalarlas, quiere que las tenga alguien.


Últimamente hay mucho papelote de manualidades por la casa. Vio este trozo recortado al azar y dijo que había un pez ahí dentro. Así que lo pintó.


Ayer nos juntamos varios amigos para hacer un mantel navideño de plástico. Quedaron verdaderas preciosidades:

viernes, 11 de diciembre de 2009

Diario



Para Hoy (11 de diciembre de 2009)

Afuera de mi ventana... Va llegando el invierno, poquito a poco, sabe que aún le quedan unos días para ser la estrella de la temporada.

Estoy pensando... Pues de nuevo, por enésima vez, parece que mi culebrón particular (en el que algún día me extenderé) llega a su fin, con final feliz para el bando de "los buenos". :)

De los lugares donde aprendemos... Semana corta. Noto que se nos pasan las semanas y muchas de las cosas que me gustaría hacer por las tardes con Laia y Teo, de forma tranquila, en casa... no las hacemos porque llegamos a las tantas. Supongo que cuando llegue el invierno habrá tiempo para todo.

Me siento agradecida por... La recuperación de Teo. Verle reir de nuevo, con toda la cara, no sólo con la boca, es adictivo.

Desde la cocina... Pues he comprado pescado y me han cambiado la bolsa en la pescadería, así que he improvisado ensalada y tortilla.

Que traigo puesto... Camiseta negra, tejanos y pies descalzos.

Estoy leyendo... He acabado Mil cretinos, de Quim Monzó y ahora estoy con Una palabra tuya, de Elvira Lindo.

Lo que espero... Recuperar del todo la energía

Estoy creando... Sigo con la bufanda, las cosas de palacio, van despacio. Ya he acabado el curso, que aunque ficticio, ha recibido buenas críticas :)

Estoy escuchando... El silencio.

Por toda la casa... Necesidad de orden y limpieza, es viernes. Mañana haremos "sábado", que se dice.

Una de mis cosas favoritas... Mirar fotos antiguas.

Algunos planes para el fin de la semana... Mercadillo en el cole Warldof de Aravaca, visita a algo relacionado con el coche, limpiar mucho y sacar la máquina de coser y empezar a utilizarla

Aquí está una foto que pensé compartirles: Es un carrusell ecológico. Se movía con la fuerza que generaba un hombre al pedalear una bicicleta, las fichas eran pinzas de la ropa y el tiempo de duración lo medían con un reloj de arena. Pintoresco :)


viernes, 4 de diciembre de 2009

Adviento

Hace mucho tiempo que no hago resumen de actividades, así que con el adviento voy a ver si me quito la pereza de encima.

Este año hemos hecho una corona de adviento, con una vela. La corona en sí, está hecha con hueveras. La idea la saqué de manuals canigó.

Hemos decorado las ventanas con pegatinas...


Hemos puesto el árbol... la decoración, aparte de unas bolas, se compone de adornos hechos con pasta de sal del año pasado y muñequitos que están apareciendo en el calendario de adviento este año. Por cierto, al fondo se ve la pared de postales de Laia.


Como el año pasado me encapriché de un calendario del lidl, tenemos dos. Así que en uno estoy poniendo cositas que compré en Tiger-store (es como una tienda de "20 duros" danesa, "muy fashion"). Básicamente son adornos para el árbol o la casa. En el otro voy poniendo tarjetas con algún mensaje que ayude a cultivar un poco el espíritu, o actividades que vayamos a realizar (ayer un cuentacuentos), o algún juego o similar que he sacado de esta página. La foto es de un juego tipo "poner la cola al burro" pero en versión "poner la nariz al alce". Hemos jugado bastante. Tengo un dominó navideño para plastificar y alguna cosilla más en la recámara.

Diario



Para Hoy (4 de diciembre de 2009)

Afuera de mi ventana... Tras una semana de nubes, hoy hace sol, cómo se agradece!!!

Estoy pensando... Qué semana tan frenética, no me da para pensar nada en realidad, estoy en modo "pensamiento acelerado". A ver si vuelve la tranquilidad.

De los lugares donde aprendemos... Pues yo he acabado un curso. En cuanto a Laia, ayer trajo un cuaderno que ha acabado en el colegio y a mí se me caía la baba al ver sus trabajos.

Me siento agradecida por... Poder decir no a una oferta laboral (a dos, en realidad). Tal y como está Teo no puedo comprometerme en ninguna empresa a cumplir un horario, pero por otro lado, me siento afortunada por no tener que hacer de tripas corazón y tener que aceptar "cualquier cosa". Tal y como está el patio, es un lujo. Lo sé.

Desde la cocina... Acabo de dar cuenta de una pizza de espelta con jamón, mucho queso y anchoas.

Que traigo puesto... Camiseta marrón, tejanos y voy sin zapatos.

Estoy leyendo... Por fin!! He acabado El aprendizaje dialógico en la sociedad de la información, de Ramón Flecha, entre otros autores. Justo a tiempo, porque en unos días hay una tertulia sobre el libro cerca de casa.

Lo que espero... Que Teo se ponga bueno del todo.

Estoy creando... Esta semana estoy que me salgo, jeje. Estoy tejiendo una bufanda, estoy creando un curso (ficticio, pero nunca se sabe, así que lo estoy haciendo lo mejor que puedo) sobre lactancia materna, estoy sacando creatividad día a día durante este adviento.

Estoy escuchando... El silencio.

Por toda la casa... Puff, se me cayó una botella de aceite (se rompió). Barrí el cristal con la escoba. Limpié la escoba. Me ha dado por barrer la casa. Resultado: un suelo grasiento, así que va a haber que "frotar".

Una de mis cosas favoritas... dormir. Es algo que ya he comentado en alguna ocasión, pero últimamente no lo hago mucho.

Algunos planes para el fin de la semana... ESta tarde vamos a decorar una casa de jengibre a casa de María y el fin de semana (el puente, vaya) nos vamos a ver a mis padres y pasaremos por Granada, para dar un pequeño paseo e ir al parque de las ciencias.

Aquí está una foto que pensé compartirles:

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Cuentos

Una adquisición, Brown bear, brown bear, What do you see?, de Bill Martin, con ilustraciones de Eric Carle, puffing books. Genial para aprender animales y colores. Esto llegó vía teacher. Hemos estado yendo a unos talleres de inglés en la librería la mar de letras... una perdición. Menos mal que nos hemos mudado, porque si no, me hubiese ganado el título clienta del mes. Pero como despedida, hicimos una última compra.


De la visita a la biblioteca:
- Kirikú y la jirafa, de Michel Ocelot, editorial Kókinos. Kirikú también es un habitual de la casa, así como otros personajes del autor, tanto en soporte cuento como película. Vamos, que nos gusta mucho. Recomiendo también Azur y Asmar.
- La noche de los cambios, de Pep Bruno y Lucie Müllerová, editorial OQO: La semana pasada comentaba que fuimos a un cuentacuentos del autor y nos gustó mucho este cuento, pero que luego al cogerlo por primera vez de la biblioteca a Laia le impresionaron los dibujos de forma negativa. Pues tras devolver Pétala, pidió cogerlo. Coincidió con una visita de ella y su padre a la Fnac, donde también lo leyeron. Y ha sido el cuento más leído de la quincena. Es la historia de un granjero que recuerda que se ha acostado sin beber su vaso de leche. Va a buscar a la vaca, pero se da cuenta de que todos los animales se han movido, ninguno está donde se suponía que deben pasar la noche.
- Inventando números, Gianni Rodari y Alessandro Sanna, Kalandraka: divertirmento a partir de los números, con juegos de palabras que no sé si acabó de entender Laia. Se basa en rimas inverosímiles. A mí me gustó mucho.
- El hombre que compró la ciudad de Estocolmo, Gianni Rodari y Javier Zabala, Editorial SM: ¿Se puede comprar una ciudad? Si la compramos, ¿todo lo que hay dentro, incluidas las personas son nuestras? ¿o en realidad ya somos dueños del mundo si somos capaces de extender las manos y tomarlo?
- Alicia Patapam en los cuentos, Gianni Rodari y Anna Laura Cantone, Lumen: Este cuento repite en casa a petición de Laia.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Entrevista con Augusto Cury

Una entrevista que le hicieron para la revista consumer y que puso Guio en Entrecomadres. Reconozco que cogí su libro, padres brillantes, maestros fascinantes de la biblioteca y lo leí con prisas, ni lo acabé. Me resultaba una colección bonita de palabras, pero le faltaba algo para ser un libro que me interesara, como algo vago... pero bueno, tampoco quiero ser injusta, porque ya digo que lo leí a toda prisa. La entrevista sí me ha gustado :) Y ahora que los profes van a tener autoridad por ley, que los padres no tenemos autoridad... en fin.
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Augusto Cury habla y escribe con pasión sobre la educación. Pero en el discurso de este psiquiatra brasileño no asoman ni la geografía, ni las matemáticas, ni la física, ni la Historia... Prefiere centrarse en la empatía, en la libertad creativa, en lo que define como humanización del conocimiento. Alerta de que el sistema actual, volcado en depositar cantidades ingentes de información, perpetúa personas enfermas para una sociedad que se ha convertido en un gran hospital psiquiátrico. La solución no radica en la promulgación de leyes, sino, entre otras fórmulas, en prestigiar la figura del profesor, en su opinión la más importante para un país, y en estrechar la relación entre padres e hijos. "Los padres deben contar a sus hijos sus éxitos, pero también sus fracasos y frustraciones"

En nuestro país se ha generado un debate sobre la autoridad de los profesores. Se ha propuesto incluso reforzar su figura por medio de leyes. ¿Usted cree que los docentes han perdido autoridad?

Los profesores en todo el mundo, no sólo en España, están perdiendo la autoridad, pero esto no se puede achacar a los niños o adolescentes. Estos niños y adolescentes padecen un nuevo síndrome, que se llama Síndrome del Pensamiento Acelerado. Se han convertido en consumidores de productos y servicios, y no de ideas o sensibilidad. En el pasado, el volumen de información se duplicaba cada 200 años, ahora se duplica cada cinco años. Ese exceso de información conduce al desarrollo de ansiedad, irritabilidad... y a la falta de respeto de las reglas, pero una ley no va a resolver el problema de la autoridad. Lo que se tiene que hacer es cambiar la educación por completo, con una educación más humanizada.

¿La autoridad debe marcar la relación profesor-alumno?

Sí, pero la autoridad no impuesta, la autoridad que promueve la protección de la emoción, la libertad creativa, la aventura intelectual. La autoridad que controla es un problema, pero no hay duda de que los los maestros y profesores deberían ser más valorados y respetados por la sociedad. En mi opinión, deberían ganar dos veces más y trabajar la mitad. Los profesores deberían ser tratados con dignidad, tener más libertad, no para controlar, sino para estimular el arte de pensar, para provocar la inteligencia, para que los jóvenes dejen de ser las víctimas de la historia para pasar a ser los protagonistas de la historia.

Defiende formar personas activas, no ciudadanos pasivos.

Sí, es que estamos formando una generación de personas pasivas. Las herencias negativas que vamos a dejar son pésimas, y además no estamos formando una casta de pensadores que puedan dar respuestas inteligentes a estas cuestiones.

En esa transformación, ¿qué relación se debería establecer entre alumnos y profesores: respeto, distancia, amistad...?

Una combinación entre autoridad y afecto. Es una fórmula en la que es difícil encontrar el punto intermedio: o se tiene mucha autoridad y poca sensibilidad, o se tiene mucha sensibilidad y poca autoridad. En el caso de los padres falta en muchas ocasiones el intercambio de experiencias, un aspecto clave. Los padres deben exponer los capítulos más importantes de su vida a sus hijos. Sus hijos deben conocer sus éxitos, pero también sus fracasos, sus frustraciones... para que los hijos construyan en su mente una imagen real de sus padres, desmitificándolos y creando un nuevo modelo: el de una persona que sufre, que lucha... para que los hijos puedan realizar sus sueños. Muchos padres se basan en manuales de comportamiento, de reglas, pero los manuales sirven para manejar máquinas, no personas.

¿Y cuál debe ser la relación entre padres y profesores?

El enfrentamiento entre padres y profesores es la tónica general en todo el mundo. En todas las naciones hay más agresividad: más agresividad entre padres y profesores, entre padres e hijos, y entre los propios alumno. Según distintos estudios, entre el 6% y el 40% de los niños o adolescentes de todo el mundo han sufrido en alguna ocasión algún maltrato psíquico o físico. Esto se debe a que la sociedad moderna se ha convertido en un gran hospital psiquiátrico. Lo normal es estar irritado, nervioso, tenso, no tener paciencia, no colocarte en el lugar del otro... Lo contrario es lo anormal: ser empático, abrazar más, hacer de cada día un momento mágico... Los padres deben preparar a sus hijos para que entiendan el teatro de la vida. Sinceramente, me parece que muchos padres están preparando hijos enfermos para una sociedad enferma. Los buenos padres dan a sus hijos regalos, los padres brillantes dan a sus hijos su historia personal. Los buenos profesores preparan a los alumnos para el éxito, los profesores brillantes preparan a los alumnos para los días más difíciles, para transformar lo negativo en energía creativa. Todas las personas pasamos en nuestra vida por situaciones muy estresantes e imprevisibles. Tenemos que aprender a proteger nuestras emociones.

¿Cómo?

Las claves son varias: aprender a dar sin esperar algo a cambio, a entender que detrás de una persona que hiere hay una persona herida, no exigir demasiado a los otros y ser más flexible. Muchos líderes, muchas personas de éxito no saben proteger sus emociones porque no son flexibles. Tienen la necesidad neurótica de tener siempre la razón y de que todos graviten a su alrededor. Eso es muy perjudicial. La capacidad de reconocer nuestros propios errores es fundamental.

Usted defiende que la figura del profesor es sagrada. Pero la realidad es que el sueño de muchos docentes consiste en jubilarse cuanto antes.

Este es un problema mundial. La educación se convierte, en más ocasiones de las que desearíamos, en uno de los pocos ámbitos en los que hay un vendedor y no hay un comprador. Y eso que vivimos en un momento de una oferta ilimitada de información. Hoy, un niño de siete años tiene más información de la que disponía un emperador romano. Pero estas informaciones no se han transformado en conocimiento, conocimiento en experiencia y experiencia en sabiduría. Son informaciones que producen estrés, inquietud, ansiedad. Se produce una hiperactividad funcional, aprendida por este sistema enfermo. Es lo que he denominado con anterioridad como Síndrome del Pensamiento Acelerado. Padecen dolor de cabeza, dolores musculares, falta de concentración, insatisfacción crónica, irritabilidad, fluctuación emocional, desprecio de las reglas... Y ellos lo reflejan en un consumo desaforado de productos y servicios. Se convierten en dictadores que quieren todo pronto y rápido.

¿En qué debe cambiar entonces el estilo de vida?

Es importante asumir que se precisa tiempo para entrenar el cerebro. Una persona es más rica desde el punto de vista psiquiátrico y psicológico cuanto más valora las pequeñas cosas como un regalo para su emoción y como un entrenamiento, una preparación para la vida. Nunca se ha desarrollado tanto la industria del entretenimiento y nunca han sido las personas tan tristes y depresivas. La depresión se va a convertir en 20 años en la dolencia más importante.

¿Y qué se puede hacer en las escuelas?

Debemos tratar de que los niños tengan más contacto con la naturaleza, que se potencien los trabajos manuales, que aprendan música... La música clásica es muy buena para desacelerar el pensamiento. Por ello, estamos preconizando que las aulas deben tener música ambiente durante la exposición y que se coloquen en semicírculo alrededor del profesor, como si fuera una platea. Sólo con estas dos medidas tan sencillas, el estrés de niños y profesores se reduciría a la mitad. Nosotros ya lo hemos probado y comprobado en escuelas conflictivas de mi país, de Brasil. Junto a esas técnicas y otras, hemos logrado en tres meses que en estas escuelas ya no tengan que llamar a la policía cada día y que los alumnos muestren interés e ilusión por el conocimiento. Y este cambio no requiere grandes inversiones. Es barato.

Precisamente, nunca se ha invertido tanto en la educación y, sin embargo, los resultados están lejos de ser los deseados.

Es verdad. Insisto: los profesores son, a mi juicio, las personas más importantes de una sociedad, pero están dentro de un sistema educativo enfermo. Estamos produciendo personas enfermas para una sociedad enferma. Voy a poner un ejemplo: en el sistema educativo no se humaniza el conocimiento, y eso es un crimen intelectual porque los niños, adolescentes y universitarios creerán una falsa verdad, la de que producir conocimiento es una tarea de superhéroes, de gigantes. Y no es así. Todos los grandes productores de conocimiento atravesaron crisis, sufrieron dilemas, fueron rechazados... Además de humanizar el conocimiento, hay que potenciar la imaginación frente a la información. La escuela comete un error cuando se centra en tratar de que los alumnos acumulen información y más información. Más del 90% de la información que se acumula en el córtex cerebral no se rescata. Es más importante organizar de una nueva forma los datos, desarrollando el pensamiento imaginativo, para pensar con ejemplos, desarrollar el raciocinio esquemático, la invención...

La clave es potenciar las herramientas de pensamiento.

Exacto. Es fundamental. La capacidad de almacenamiento de datos es limitada, pero la capacidad creativa es inagotable. Pretender llenar la cabeza de datos y datos y más datos produce ansiedad e irritabilidad.

Redes sociales, chat, foros... Internet se ha convertido en la plaza pública en la que los jóvenes entablan relaciones. ¿Qué actitud deben adoptar los padres?

Es verdad que Internet permite ampliar el mundo de los jóvenes, pero también incrementa la superficialidad de las relaciones y, con ella, la falta de confianza y una dificultad enorme para intercambiar experiencias de vida profunda. Creo que debe haber un límite y que los límites los deben establecer los padres, pero, en la medida de lo posible, sin imposiciones, con diálogo. Las reglas deben ser comprendidas antes de ser aceptadas.

Conviene, por tanto, que las relaciones presenciales que mantienen los jóvenes prevalezcan sobre las virtuales.

Las relaciones físicas son insustituibles. Se han producido en las últimas décadas dos fenómenos que han cambiado las relaciones humanas. El primero ha sido la televisión. Los padres e hijos prestan más atención a las imágenes que aparecen en la pantalla y el diálogo mutuo se silencia. La familia se convierte en un grupo de extraños viviendo en un mismo lugar. El segundo fenómeno es Internet. Es mucho mejor que la televisión, porque el espectador ya no es pasivo. Es activo. Con Internet conocemos a muchas personas, pero, y he ahí el problema, conocemos sólo su sala de visita, no sus cuartos más íntimos. Además, la vida no da para tener decenas, centenas de amigos íntimos, que es la ilusión que puede hacer creer Internet. Es imposible. Los buenos amigos se pueden contar con los dedos de una mano, o de dos a lo sumo. Para ello deben ser cultivados en la realidad presencial.

¿Los padres deben ser amigos de sus hijos?

Los padres tienen que ser los mejores amigos de los hijos. También tienen que poner límites, pero la ecuación entre límites y amistad es la cuestión. Es necesario sorprender a nuestros hijos, salir de la rutina, contar nuestras pérdidas y frustraciones, para que nuestros hijos entiendan que a través de nuestras experiencias vitales, que no siempre han sido positivas, nos hacemos más sensibles, más humanos, más generosos.

¿No cree que esa amistad con los padres puede confundir a sus hijos sobre la naturaleza de esta relación?

La amistad que yo defiendo no es ser previsible, no es ser permisivo con los hijos, no es sobreproteger a los hijos o dejar que los hijos manipulen a los padres. Hoy los hijos están manipulando a los padres. Ser amigo significa construir una imagen excelente en los hijos, abrazar más, ser más cariñoso y más generoso; y al mismo tiempo, saber colocar los límites, aprender a decir no... Es decir, establecer una equilibrio entre autoridad y afectividad.

Ese equilibrio no parece fácil.

No lo es. Pero si no lo hacemos, ¿cómo vamos a preparar a nuestros hijos para enfrentarse a los desafíos de la vida, las crisis, las angustias, las decepciones... si no preparamos a nuestros hijos para relacionarse con otros seres humanos? No lo hacemos si nos basamos en un manual de reglas muy estricto y superficial, y tampoco lo hacemos si somos muy permisivos y les compramos todo. Así, sólo formamos a consumidores que sólo son números de una tarjeta de crédito.

El fracaso escolar, el acoso, el 'bullying' son problemas antiguos y comunes a todas las sociedades. ¿Por qué se les concede tanta importancia en la actualidad?

Es cada vez más habitual la crueldad entre niños y jóvenes y la falta de sentimientos ante el dolor de los demás. Hay una creciente falta de empatía, de ponerse en el lugar del otro. Es una de las funciones más importantes de la inteligencia y no está siendo trabajada. ¿Qué se debería hacer? Padres y profesores deberían acompañar a niños y adolescentes y mostrar la vida de las personas menos favorecidas: desempleados, ancianos, personas enfermas... Si no entrenamos a nuestros hijos centenares de veces en ello, esa capacidad no se desarrolla. Produciremos así líderes que serán auténticos desastres, que mirarán sólo su propio ombligo.No todas las personas podemos tener ni grandes carreras ni grandes trabajos ni grandes reconocimientos.

¿Cómo se puede enseñar en la sociedad del triunfo a vivir sin él?

La sociedad actual está obsesionada por el triunfo, por el podio, por el número uno. Pero apenas algunas personas podrán llegar. Pero podemos ser el número 10, el número 100 o el número 1.000 con dignidad y felicidad, y eso se puede y se debe enseñar. Por desgracia, la agenda paranoica de la sociedad estimula lo contrario.

¿Usted tiene hijos?

Tengo tres hijas a las que adoro.

¿Aplica con ellas lo que predica?

Aplico y en ocasiones tengo que reconocer errores, pedir disculpas... porque quiero que mis hijas entiendan que una persona madura es aquella que reconoce sus errores. Algunos años atrás, mi hija mayor me echó en cara que tenía muchos pacientes, que daba muchas conferencias, pero que últimamente no tenía tiempo para hablar con ella. Le miré a los ojos, le abracé y le dije: "es verdad". Y cambié.