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lunes, 12 de septiembre de 2011

Fin de las vacaciones

Pues se acabó el verano oficialmente, a nivel escolar. 

Teo se ha ido a la casa de niños super contento, ilusionado por enseñar a todos sus amigos la "herida de guerra" que se hizo ayer y que nos tuvo en urgencias hasta las tantas.



No sé si comenté que no pudimos matricular a Laia en el cole que elegimos, así que afrontamos este curso con resignación. Bueno, ella no, ella se ha ido contenta, a ver qué profe, qué clase y qué compañeros le han tocado. Este año ya estará en una clase mirando a la pizarra, rellenando libros-cuadernos sin parar y con deberes. En fin, comenzamos el Colegio tal y como se ha entendido toda la vida. 

El otro día, una madre me comentaba que estaba pensando sobre la actitud que había que tomar hacia los deberes y demás cuestiones sobre las relaciones con el cole. Y me he acordado de algunos artículos que colgó Sole en www.entrecomadres.org

Uno de ellos: Los deberes son cosa de niños, fragmento del libro Entre padres e hijos, de Haim Ginnot

Si dejamos que nuestros hijos tengan la oportunidad de asumir la responsabilidad de sus tareas, estas cumplirán su único objetivo realmente útil: enseñarle al niño que es capaz de trabajar solo.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Al cole


Hoy han comenzado los colegios en Madrid. Laia ha ido emocionada, con ganas de ver a sus amigos, su clase (ya le echamos un vistazo el otro día y nos gustó mucho, hay elementos nuevos que no tenían en la anterior muy interesantes), expectante por conocer a su nueva profesora... en fin. Yo con ella sigo con mi run rún de cambiarla, pero luego la ves tan contenta... ya digo, en fin.... :)

Y Teo ha comenzado a ir centro al que acudirá unas tres horitas normalmente. Hoy nos hemos iniciado con una hora de adaptación. Yo he estado con él 20 minutos... bueno, he estado en el aula, porque rápidamente se ha ido a jugar y a hablar con otros niños. Y yo en una esquina, colocando los pañales y las toallitas en su casillero... al rato le he dicho que me iba y que volvía en un ratito, que se quedaba jugango con N. Me ha dicho que sí, le he dado un beso y ahí se ha quedado mi niño... tan contento. He vuelto al ratito y ha salido feliz, jugando con otros dos niños, con los que hemos estado en el parque otro ratito. Decía (repetía, claro): hasta mañana!!!!