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domingo, 3 de abril de 2011

Cuentos y Teatro

Teo, como público, es exigente. Y mucho. No sabría decir exactamente cuáles son sus criterios artísticos para seguir un cuenta cuentos, una obra de teatro o en general cualquier espectáculo, pero empiezo a aproximarme a sus gustos.

Para comenzar, lo que más le gusta es participar. Por eso creo que le gustó tanto  participar en el cuento activo al que asistimos en La violeta, dinamizado por Halamara. Tal y como ellos dicen, el cuento activo:
se desarrolla en un espacio seguro y preparado, donde cada uno de los niños experimenta vivencialmente con todo su cuerpo y su ser, el cuento. Una experiencia interactiva donde el niño y la niña pueden introducirse en el mundo mágico de los cuentos, no sólo desde su imaginación sino mediante su propia expresión corporal. Un cuentacuentos donde los niños deciden si quieren participar activamente o si prefieren disfrutar escuchando. Un cuento activo donde se respetan los procesos internos de los niños tomando en cuenta sus necesidades de desarrollo, sin interferencias, sin dirigirles.
Para que eso se dé procuramos crear un ambiente relajado con límites claros, donde los niños y niñas se sientan seguros (libres de juicios, expectativas, valoraciones) y donde, si quieren, pueden ser los protagonistas de su propia historia.

El cuento activo es una propuesta diferente: es expresión oral, expresión corporal y expresión musical; una forma de relacionarse con los niños dentro de un mundo de fantasía basada en la confianza, el amor y el respeto.
En ese espacio, donde él podía entrar y salir, participar o ver, ví a Teo cómodo. Como si estuviese hecho todo a su medida.

Normalmente vamos a los cuentacuentos que organizan en la biblioteca, y ahí lo normal es que se decante en seguida por ver cuentos más que por escuchar al cuentacuentos de forma continua. Sólo en una ocasión el cuentacuentos ha logrado captar su interés total, lo que me hizo llegar a una segunda condición que debe tener un espectáculo que le guste: canciones. De hecho, las obras de teatro que le han gustado cumplen con este requisito al 100%. Pero no vale cualquier canción, tiene que ser divertida, bien interpretada y animada pero sin pasarse de estridente.

Solemos ir los domingos al teatro del centro cultural, donde por cierto cada vez la calidad de las obras para niños es mejor, o así nos lo parece en casa. La obra que más le ha gustado a Teo hasta el momento ha sido Un paseo por el mar, de la compañía Los Gorriones. Yo no estuve ese día, pero a fuerza de insistir, me he aprendido algunas de sus canciones. En su página se puede ver un video con trozos de la actuación y ya tenemos cita asegurada para volver a verla. Durante varios días, la frase favorita de Teo ha sido: "¿Sabes qué? Quiero ir a ver el teatro de la estrella de mar y el barco pirata".

Seguiré atenta a ver qué hace que una obra le interese o por el contrario pase de ella en menos de cinco minutos.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Kandinsky, estudio de color con cuadrados, analizado por Teo


En casa tenemos una lámina de este cuadro de Kandinsky, estudio de color con cuadrados. A Teo le gusta mirarla y hoy me he dado cuenta de que lo estaba comentando. Básicamente su análisis del cuadro es el siguiente: 

- Mandarina, melocotón, teta, manzana, kiwi, limón y "atas" (quizás patata)



lunes, 19 de julio de 2010

Clase de inglés

La primera semana de julio Laia fue a un taller de dos horas diarias que organizaba el que ha sido su profe de inglés durante el curso (en horario extra escolar). Esa semana el taller giraba alrededor de la música. Se lo pasó tan bien que quería volver. El problema era que esas dos horas Teo y yo teníamos que pasarlas en pleno centro de Madrid, con temperaturas de infarto. Justo coincidió la semana con ´la huelga de metro (el primer día sin servicios mínimos tuvimos que llegar en taxi, ya que los autobuses iban a reventar y no paraban, el segundo en tren... vamos, unas excursiones que nos pegamos), otro día cayeron chuzos de punta... A mí la verdad es que me resultaba agotador, aunque también era reconfortante ver su cara de alegría. También me gustaba tener un rato para tomar un café en un sitio que me gusta mucho y donde ya conocen a Teo y su afán investigador... vamos que la balanza no acababa de inclinarse. Y en esas estaba cuando el profe me propuso como alternativa al calor que se quedara Teo, si no las dos horas, una.

Así que hoy Laia ha comenzado su segunda semana de taller... y Teo también. Como cada día, al llegar, Teo se ha sentado en la alfombra, pero en vez de cogerlo y arrastrarlo a la puerta, me he sentado en una silla en la sala contigua. Han empezado con Brown bear, y claro, se ha ganado a mi niño incondicionalmente. Y allí ha estado, siguiendo a su modo el ritmo. Es decir, a ratos escuchaba y participaba y a ratos iba a su bola totalmente, investigando todo lo investigable de la sala en la que estaba. Más tarde ha comenzado a venir a la sala donde yo estaba y volvía. Al rato se ha acordado de que yo también estaba allí y me ha incluido en su periplo.

Mañana seguiremos. Él estaba muy interesado y contento cuando cantaban canciones o tocaban instrumentos. Algo menos interesado pero igual de contento cuando hacían manualidades, pero en general, ha pasado un buen rato. En los momentos sin actividades musicales, él pedía su otro hit del verano, la canción del mundial, pero su profe no le entendía ... hasta que le ha entrado sueño, quince minutos antes de terminar la clase.


En fin, ha sido una buena experiencia