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viernes, 5 de marzo de 2010

22 Alternativas a los Castigos


Madre del amor hermoso... esta entrada estaba en la parte de borrador desde hacía más de un año!! pues nada, que vea la luz!! La imagen es de Patricia Metola, y para que al menos haya algo actual en la entrada, decir que inaugura el día 11 una exposición llamada Cuentos contados


22 Alternativas a los Castigos
por Jan Hunt
Traducido por Marcela Araiza, encontrado en Natural child . Hacia tiempo que no entraba y veo que hay mas articulos traducidos al Español.


Muchos padres reconocen los efectos dañinos de los castigos físicos y verbales. Saben que gritar, bofetear, pegar y dar nalgadas enseña violencia, destruye la autoestima, crea enojo, interfiere con el aprendizaje, y daña la relación entre los padres y los niños.


Pero saber que no hacer, es sólo el primer paso; los padres se preguntan que deben hacer en lugar de eso. Desafortunadamente, la mayoría de los libros y artículos actuales de crianza recomiendan "alternativas", las cuales en realidad son castigos alternativos, como el tiempo fuera, negación de permisos y las llamadas "consecuencias lógicas o naturales".

Todos estos métodos tienen mucho en común con los castigos físicos, y transmiten los mismos mensajes: que a los padres no les interesan las necesidades no satisfechas que ocasionan la conducta y que toman una injusta ventaja de su tamaño y poder sobre el niño. Más significativamente, estas aproximaciones le dicen al niño que alguien al que ama y en el que confía, le quiere causar dolor. Este es un mensaje "para volverse loco", porque es muy extraño para el entendimiento intuitivo de los niños sobre cómo debe ser el amor.

Finalmente todos estos métodos hacen que se pierdan las mejores oportunidades para aprender. Hacen que los niños tengan fantasías de venganza lo que los distrae de enfocarse en la situación real que tienen a la mano. Las verdaderas alternativas a los castigos son aquellas que ayudan al niño a aprender y crecer de una forma sana. ¡Hay pocas alegrías más grandes en la vida que permitir a nuestros niños enseñarnos que es el amor!

Aquí hay veintidós alternativas que dan mensajes positivos y amorosos:

1. Prevenir la conducta no deseada cumpliendo las necesidades de los niños cuando sean expresadas. Con sus necesidades satisfechas, el niño está libre de moverse a la siguiente etapa de aprendizaje.



2. Proveer un ambiente seguro y adecuado para los niños. No tiene caso tener cosas preciadas al alcance de un bebé o niño pequeño, cuando simplemente se pueden poner fuera de su alcance hasta que el niño esté lo suficientemente mayor para manejarlas cuidadosamente.

3. Aplicar la Regla de Oro. Piensa cómo te gustaría ser tratado si estuvieras en las mismas circunstancias de tu niño. La naturaleza humana es la naturaleza humana, no importa la edad.

4. Muestra empatía por los sentimientos del niño, aún si la conducta del niño parece ilógica, los sentimientos y necesidades subyacentes son reales para él. Declaraciones como "te ves muy triste" es una buena forma de mostrar que estás del lado del niño.

5. Valida los sentimientos del niño para que él sepa que tu entiendes y que te importa, y que nunca será rechazado por tener ningún sentimiento en particular. Por ejemplo, "Eso me asustaba a mi también cuando yo era niño".

6. Cumple la necesidad subyacente que lleva a la conducta. Si castigamos la conducta externa, la necesidad no satisfecha continuará surgiendo en otras maneras hasta que esté finalmente cumplida. Preguntas como "¿Estas enojado porque hoy he estado mucho tiempo en el teléfono? ¿Te gustaría que fuéramos a caminar juntos?" pueden ayudar al niño a sentirse amado y entendido.

7. Cuando sea posible, encuentra una solución "ganar-ganar" en la que se cumplan las necesidades de todos. Para aprender herramientas de resolución de conflictos, considera tomar un curso de Comunicación no Violenta.

8. Asegúrale a tu hijo que es amado y apreciado. Las llamadas "malas" conductas frecuentemente son intentos de expresar su necesidad de amor y atención, en la mejor forma que ellos lo pueden manejar en el momento. Si él pudiera expresar su necesidad en una forma más madura, lo haría.

9. Distraerlo de la situación que se ha vuelto demasiado estresante para resolver en el momento: "Tomemos un descanso. Que otra cosa te gustaría hacer".

10. Asegúrate de que tú y tu niño han consumido alimentos nutritivos durante el día para que los niveles de glucosa se mantengan altos. Bocadillos pequeños y frecuentes es lo mejor.

11. ¡Respira! Cuando estamos estresados, necesitamos más oxigeno, pero tendemos a hacer respiraciones cortas. Aún unas cuantas respiraciones profundas nos pueden ayudar a calmarnos y pensar más claramente.



12. Nosotros no esperamos que un carro funcione a menos que tenga gasolina, no debemos esperar que un niño funcione lo mejor que el puede si su "tanque emocional" se está agotando. Dale las tres cosas que llenan el tanque emocional de los niños: contacto ocular, contacto gentil y atención individual.

13. El té de manzanilla es muy relajante para niños y adultos. Si la Mamá que amamanta lo toma una hora antes de ir a dormir, puede ayudar a calmar al bebé. A los niños grandes les puede gustar el té de manzanilla helado o las paletas.

14. Toma un tiempo fuera – con tu niño. Un cambio de escenario – aún si es sólo un poco de tiempo afuera, puede hacer la diferencia para ambos, padres y niños.

15. Toma una Tarjeta de Crianza para que te dé inspiración y aliento o crea tus propias tarjetas recordatorias.

16. Ofrece un masaje. Un masaje a la hora de dormir puede ayudar al niño a dormir más profundamente, lo que le ayuda a recuperarse y a tener energía para el siguiente día.

17. Dale elecciones. Los niños necesitan sentir que tienen voz. Ofrecer elecciones, aún si a ti no te parecen importantes ("¿Cual tasa quieres, la azul o la roja?") les ayudará a los niños a sentir que pueden decidir sobre su vida, especialmente si ha tenido que lidiar con cambios recientes.

18. Intenta susurrar. Cuando la tensión es alta, susurrar puede ayudar al niño a poner atención y también ayuda a calmar al padre.

19. Dale tiempo al niño. Frases como "Dime cuando estés listo para compartir tu juguete/ subirte al asiento de seguridad/ ponerte tu abrigo" darán al niño la sensación de autonomía y harán que sea más fácil para ellos cooperar.

20. Date tiempo. Cuenta hasta 10 (en silencio). Algunas veces necesitamos un poco de tiempo para pensar las cosas más claramente y verlas más objetivamente.

21. Recuerda que los niños crean imágenes de nuestras palabras: "ve más despacio" es más efectivo que "no corras". La primera frase crea una imagen de ir más despacio, mientras que la segunda crea una imagen de alguien corriendo (la palabra "no" es demasiado abstracta como para superar la más concreta y convincente imagen de correr). Igualmente, una petición específica es más efectiva que una general: "Por favor deja el vaso" en lugar de "Sé cuidadoso".

22. Pregúntate a ti mismo "¿Cuando me acuerde de esto me reiré?" Si es el caso ¿Por qué no reírse ahora? Crea un recuerdo que te gustaría tener cuando te acuerdes de ese día.


De esta forma, nosotros podemos lograr la cooperación genuina que buscamos en estos momentos. Pero nuestra más grande recompensa será para toda la vida, ¡un vínculo amoroso y confianza mutua con tu hijo!

viernes, 23 de octubre de 2009

Diario (16)



Para Hoy (23 de octubre de 2009)

Afuera de mi ventana... El viento se ha calmado. Cielo azul espectacular.

Estoy pensando... Que rapido pasan las semanas!!

De los lugares donde aprendemos... Esta semana estoy de bajon con el colegio, muy decepcionada. No hay colegios perfectos, pero ultimamente le estoy sacando todos los defectos... es tan grande y todo se hace tan dificil. Veo que falta ese "caliu" (no sabria traducir esta palabra... literalmente calor), esa calidez humana que me gustaria en el colegio de mi hija. Por no hablar del uso de la television, que me ha tenido indignada toda la semana. Ahora toca pasar a la accion.

Me siento agradecida por... esta entrada de Cuatro en la cama. Gracias Ale!!

Desde la cocina... Estoy preparando un regalo comestible.

Que traigo puesto... calcetines de montaña, pantalon de pijama, camiseta gruesa y chaqueta. que frio hace!!

Estoy leyendo... El frio modifica la trayectoria de los peces, de Pierre Szalowski. La introduccion de la pagina que enlazo es bonita

Lo que espero... Hoy creo que pondremos un rato la calefaccion. Espero que funcione ;)

Estoy creando... Desde la biblioteca del cole estamos preparando un especial haloween. Estoy copiando fragmentos de cuentos "terrorificos" (y que malabares tengo que hacer para poner acentos... de chiste, resulta agotador escribir) para colgar por el colegio.

Estoy escuchando... Silencio.

Por toda la casa... uee!! como siempre hay cosas por recoger, pero hay orden relativo.

Una de mis cosas favoritas... Mirar las nubes. Ayer hizo mucho viento y era un espectaculo verlas moverse y cambiar de forma.

Algunos planes para el fin de la semana... Esta noche tengo cena con amigas, un cumpleaños... mi primera salida sin Teo, a ver que tal lo lleva. El domingo tenemos otro cumpleaños... y de momento no tenemos mas planes.

Aquí está una foto que pensé compartirles: Me gustan mucho los dibujos de Mama de lola.

domingo, 9 de agosto de 2009

Las Desvantajas del Tiempo Fuera


Antes de irme de vacaciones, Aletha Solter me autorizo a que copiara un texto suyo sobre el tiempo fuera. Y yo, rapida y veloz, tan pronto llego de viaje, lo pongo. Tengo ganas de hacer una entrada sobre obediencia, autoridad y demas primos hermanos. A ver si no se queda en una mera idea, que en mi mente esta casi redactado.
La imagen es de Patricia Metola, uno de los ultimos bocetos que ha incluido en su blog.
El texto original se encuentra en la pagina de awareparenting

por Aletha Solter, Ph.D.

(Traducción español de Laura Díaz de Entresotos Bajo)

(Versión inglés: The Disadvantages of Time-Out)

Publicado originalmente en la revistar Mothering Magazine, Otoño de 1992. Revisado y actualizado en 2000.

Copyright © 1992, 2000 por Aletha Solter. Todos los derechos reservados.
Copiado con permiso del sitio web de The Aware Parenting Institute (www.awareparenting.com).


Se puede encontrar una descripción de esta filosofía de la educación en los tres libros de Aletha Solter: Mi bebé lo entiende todo, Mi niño lo entiende todo, LLantos y rabietas (Ediciones Medici, Barcelona, España).

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A medida que padres y educadores preocupados han tomado conciencia de los peligros del castigo físico, el Tiempo Fuera ha emergido como una herramienta de disciplina muy popular. A los niños que se portan mal, se les manda a sentarse quietos en una silla o ir a sus habitaciones para calmarse y pensar sobre lo que han hecho. Después de un periodo de tiempo, se les permite volver al grupo o unirse a la familia, siempre que se comporten "de manera apropiada". El periodo de tiempo designado es normalmente de un minuto por cada año de edad, y los niños que abandonan la silla o la habitación antes de que el tiempo termine son mandados de vuelta por el periodo de tiempo completo otra vez. Algunos libros recomiendan una norma adicional de silencio, y sugieren que el periodo de tiempo se repita si se rompe el silencio. En cualquier caso, a los padres que usan este método se les prometen rápidos y fáciles resultados.

El Tiempo Fuera proviene del movimiento conductista basado en el trabajo del psicólogo B. F. Skinner. Su teoría del condicionamiento operante afirma que los niños se comportarán de determinada manera si reciben premios por hacerlo ("refuerzo positivo"), y que el comportamiento no deseado puede ser reducido retirando premios o provocando dolor (ambos son calificados "castigo"). Skinner mismo creía que todas las formas de castigo eran medios inapropiados para controlar el comportamiento de los niños.1 Aún así, mientras pegar está disminuyendo en los Estados Unidos y en otros paises, la retirada de amor y la atención perdura como un medio aceptable de control.

Bajo la superficie

Usar Tiempo Fuera parece menos perjudicial que pegar, dar una paliza, o gritar, porque no involucra abuso físico o verbal. Por lo tanto se piensa que representa algún grado de progreso en nuestra continua lucha por hacer de este mundo un sitio mejor para los niños. Según muchos educadores y psicólogos, sin embargo, el Tiempo Fuera no es tan inocente como parece y es, además, una manera de disciplinar a los niños emocionalmente perjudicial. De hecho, la Asociación Nacional para la Educación en la Infancia (National Association for the Education of Young Children) incluye el uso del Tiempo Fuera en una lista de medidas disciplinarias perjudiciales, junto con el castigo físico, criticar, culpar, y avergonzar. 2

Bajo la superficie, el Tiempo Fuera es un enfoque autoritario y, como tal, puede funcionar sólo entre niños entrenados para cumplir con el poder y la autoridad de los adultos. Los niños entrenados para conformarse ante tales medidas saben que las consecuencias de desobedecer son peores que las de seguir los mandatos. Los niños que no han sido criados en un ambiente autoritario lo más probable es que se nieguen a ir a otra habitación o a sentarse en una silla.

¿Cómo aprende un niño las consecuencias de la desobediencia? Los partidarios del Tiempo Fuera aconsejan a los padres la retirada de todos los privilegios como la TV, juguetes, música, etc., hasta que se haya conseguido la conformidad del niño. Siempre está la amenaza de la privación o de mayores penalizaciones. En algunas familias puede haber incluso una amenaza tácita de violencia. Aunque el método parece bastante inocente, requiere de una historia pasada de autoritarismo punitivo que hace a los niños lo suficientemente dóciles como para obedecer.

Los partidarios afirman que el Tiempo Fuera no es una forma de castigo. Usan terminología como "consecuencias", "tiempo de renovación", o "periodo de inactividad" para hacer que este enfoque suene benévolo. Lamentablemente, esta terminología no amenazante ha llevado a los padres a pensar que este enfoque es inofensivo.

Desde el punto de vista de un niño, el Tiempo Fuera es sin duda experimentado como castigo. ¿Quién quiere ser aislado del grupo y ser totalmente ignorado? Es bastante probable que los niños vean esta forma de aislamiento como abandono y pérdida del amor. Y mientras los padres tienen a menudo la precaución de proporcionar reafirmación de su amor y de distinguir entre el niño y el comportamiento indisciplinado ("Te quiero, pero necesitas ir a tu habitación cinco minutos porque lo que has hecho es inaceptable"), sus acciones hablan mucho más alto que sus palabras.

Los niños menores de siete años simplemente no tienen la capacidad de procesar palabras de la misma forma que lo hacen los adultos.3 La experiencia concreta y las percepciones de la realidad producen un impacto mucho más fuerte que el lenguaje. Ser aislado e ignorado es interpretado como "Nadie quiere estar conmigo ahora mismo. Por lo tanto debo de ser malo e incapaz de inspirar amor", y ninguna palabra amorosa, por bien intencionada que sea, puede invalidar ese sentimiento de rechazo.

Nada es más aterrador para un niño que la retirada de amor. Junto con el miedo aparece la inseguridad, ansiedad, confusión, rabia, resentimiento y baja autoestima. El Tiempo Fuera puede también causar vergüenza y humillación, especialmente cuando se usa en presencia de otros niños. En el mundo de la experiencia del niño, el tiempo fuera es absolutamente punitivo.

Los sentimientos dolorosos son una consideración; la información que se comunica acerca de las relaciones es otra. ¿Qué mensaje estamos dando a nuestros hijos al demostrarles que el amor y la atención son mercancías para repartir o retener con el propósito de controlar a otros? ¿Es esta una habilidad de resolución de conflictos que será útil para ellos? ¿Cómo influirá en su habilidad para interactuar con amigos, y algún día con un cónyuge o compañero de trabajo? ¿No sería mejor enseñar a los niños habilidades de resolución de conflictos útiles desde el principio, más que mandar el mensaje de que la única manera de solucionar conflictos es cortar la comunicación?

Aunque el problema con el Tiempo Fuera es en gran parte invisible, un aspecto es manifiestamente obvio: en cierto momento deja de funcionar. Los partidarios de este enfoque admiten que es efectivo sólo hasta la edad de nueve años. ¿Puedes imaginarte diciéndole a un adolescente, que puede ser más alto que tú, que se siente en una silla mientras le ignoras? Los adolescentes que tienen algún sentido de su propia autoestima se reirán ante semejante orden. La versión para adolescentes del Tiempo Fuera es la práctica de castigar a los adolescentes no dejándoles salir los fines de semana o por las noches. Pero este método sólo lleva al resentimiento, la resistencia y el engaño.

De hecho, cualquier método basado en el poder y el autoritarismo deberá ser finalmente abandonado, simplemente porque los padres dejan de tener poder.4 Los padres de adolescentes se enfrentan a una serie de dificultades totalmente nuevas cuando sus métodos de control de "probada eficacia" resultan completamente ineficaces. Los padres que adoptan métodos no autoritarios desde el principio, por otra parte, son capaces de prevenir las luchas de poder, así como los problemas de disciplina que tan a menudo aparecen en la adolescencia.

Consecuencias Escondidas

El uso del Tiempo Fuera conduce a multitud de problemas escondidos. Uno de ellos, cuando imponemos un Tiempo Fuera a niños que están llorando o enfurecidos, les damos el mensaje de que no les queremos a nuestro alrededor cuando están disgustados. Con la certeza de que no les escucharemos, pronto podrían dejar de acudir a nosotros con sus problemas.

Más aún, esos niños pueden aprender a suprimir sus sentimientos, especialmente si insistimos en el Tiempo Fuera en silencio. ¿Hemos olvidado que llorar y rabiar son mecanismos sanos de liberación de la tensión que ayudan a aliviar la tristeza y la frustración?5, 6, 7 ¿Hemos ignorado la investigación que demuestra que las hormonas del estrés son excretadas a través de las lágrimas, y que de ese modo posiblemente se reducen los efectos del estrés y se restaura el balance químico del cuerpo?8 Enseñando a nuestros niños a suprimir sus lágrimas, estaremos en realidad aumentando su susceptibilidad a una variedad de desequilibrios emocionales y físicos. La psicoterapeuta suiza Dr. Alice Miller sostiene que una de las cosas más devastadoras que le hacemos a los niños es negarles la libertad para expresar su rabia y sufrimiento.9

Un problema adicional es que el uso del Tiempo Fuera no trata la causa subyacente del "comportamiento inapropiado". Los niños actúan de maneras específicas por buenas razones, aunque pueden no ser conscientes de ello. La mayor parte del comportamiento no deseado puede ser explicado por uno de estos tres factores: el niño está tratando de satisfacer una necesidad legítima, le falta información o es demasiado joven para comprender, o se siente disgustado (frustrado, triste, asustado, confundido, celoso, o inseguro). Cuando tratamos de cambiar el comportamiento sin tratar esos sentimientos y necesidades, no ayudamos a nuestros niños en absoluto. ¿Por qué? Porque el problema subyacente todavía estará ahí. Enseñar a los niños a cumplir con nuestros deseos no resuelve los problemas más profundos.

Por ejemplo, los hermanos que son separados y mandados a sus habitaciones repetidamente cuando pelean pueden aprender al final a dejar de pelear delante de sus padres. Sus sentimientos no resueltos de celos y odio, sin embargo, pueden ser expresados en formas mas enrevesadas, o pueden cargar con su resentimiento hasta la edad adulta. Reducir los síntomas de un problema no soluciona el problema.

Los padres han sido llevados a creer que los niños usarán el Tiempo Fuera para pensar acerca de lo que hicieron y recuperar algún atisbo de autocontrol. En realidad, cuando los niños se portan de manera inapropiada, con agresividad, o de manera odiosa, están a menudo albergando sentimientos reprimidos tan fuertes que son incapaces de pensar con claridad acerca de sus acciones. Mucho más útil que el aislamiento es la escucha atenta de alguien que pueda fomentar la expresión de sentimientos sinceros. El sano alivio que proporciona hablar, llorar, o rabiar puede incluso prevenir la recurrencia de un comportamiento no deseado.

Abrazar a los niños que golpean o muerden es mucho más efectivo que aislarles. Un abrazo firme pero con amor crea seguridad y calidez mientras protege a otros niños de hacerse daño. También invita a la expresión de sentimientos genuinos (a través del llanto y la rabieta) mientras se asegura al niño de la indestructibilidad del vínculo padre-hijo.10 Es paradójico, pero cierto8 los niños necesitan más amor y atención cuando menos se lo merecen. Decirle a un niño violento que se siente quieto rara vez logra algo constructivo y sólo contribuye a aumentar la represión de la rabia y sentimientos de alienación.

No es necesario aislar a los niños y retener nuestro amor para enseñarles como comportarse bien. De hecho, es totalmente posible ayudar a los niños a aprender a ser cooperativos y miembros decentes de la sociedad sin usar nunca castigos, premios, o consecuencias artificiales de ninguna clase. Ningún método rápido y fácil resolverá todos los conflictos. En su lugar, necesitamos tratar cada situación como el único desafío que es, y tratar de ser flexibles y creativos, al mismo tiempo que damos a nuestros niños el amor y respeto que merecen.

NOTAS

1. Robert D. Nye, "B.F. Skinner and Radical Behaviorism," Three Views of Man (Belmont, CA: Wadsworth Publishing Company, Inc., 1975), p. 51

2. "Avoiding 'Me Against You' Discipline," Young Children, Vol. 44, No. 1. (Washington DC: National Association for the Education of Young Children, November 1988), p. 27.

3. Jerome S. Bruner, "The Course of Cognitive Growth," American Psychologist 19 (1964), pp. 1-15.

4. Thomas Gordon, Parent Effectiveness Training (Three Rivers Press, 2000), pp. 193-194. (En español: Tecnicas eficaces para padres. Editorial Medici)

5. Aletha J. Solter, The Aware Baby (Goleta, CA: Shining Star Press, 2001), pp. 39-41. (En español: Mi bebé lo entiende todo. Editorial Medici)

6. Aletha J. Solter, Helping Young Children Flourish (Goleta, CA: Shining Star Press, 1989), pp. 5-9. (En español: Mi niño lo entiende todo. Editorial Medici)

7. Aletha J. Solter, Tears and Tantrums (Goleta, CA: Shining Star Press, 1998), pp. 13-32. (En español: Llantos y rabietas. Editorial Medici)

8. William H. Frey II, and Muriel Langseth, Crying: the Mystery of Tears, (Minneapolis: Winston Press, 1985), pp. 45-58.

9. Alice Miller, For Your Own Good: Hidden Cruelty in Child-Rearing and the Roots of Violence, (New York: Farrar, Straus, Giroux), pp. 106, 259. (En español: Por tu propio bien: Raíces de la violencia en la educación del niño. Tusquet Editores)

10. Martha G. Welch, Holding Time (New York: Simon and Schuster, Inc., 1988), pp. 42-43.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Día internacional de la infancia

Hoy es el día internacional de la infancia y el Consejo de Europa ha presentado una campaña contra el castigo físico hacía los niños.

Aquí se puede ver información sobre la campaña.
También aquí se puede leer que el "cachete, el azote y el grito son formas ineficaces de educar". Yo añado que las amenazas y los castigos también. Me ha gustado que se diga que los niños no son mini personas con mini derechos.
Y éste es el vídeo. En realidad dura un minuto, pero está repetido tres veces.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Ideas para educar sin violencia


Juraría que esto ya lo había puesto, pero como he visto que no lo encontraba y que como siempre me cuesta tanto dar con este listado, lo subo aquí. Surgió de un post en el foro de Crianza Natural, hace casi 3 años ya (la lectura del post no tiene desperdicio). Cada madre iba aportando qué ideas solían funcionar para quitar hierro a las situaciones conflictivas y poder pasar esa barrera del enfado y la invasión de cólera que hacía que la historia aún se volviera más tensa y difícil de solucionar. Esther recopiló todas esas herramientas y el documento ha ido a parar a la nevera de muchas casas.

Imagen de Mónica Calvo
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IDEAS PARA EDUCAR SIN VIOLENCIA

1. OBSERVAR : Si nos anticipamos a la rabieta estaremos mas preparados para afrontarla.

2. ESCUCHAR Y COMPRENDER: lo que tu hijo quiere decirte es importante para él. Debemos tomarlos en serio. Hacerles entender de que nos hemos dado cuenta de qué es lo que quieren:
“Te gusta mucho esto, verdad? pero.........”
"Entiendo que quieres esto pero...."
"Cariño, es que así no entiendo lo que me dices, ¿te calmas un poquito y me lo pides hablando?..

3. PACIENCIA Y TRANQUILIDAD: SI PIERDO LOS NERVIOS PUEDO RECUPERARLOS...PARA ELLO TENGO LAS SIGUIENTES HERRAMIENTAS:

1) CONTAR HASTA 89432
2) REPETIR FRASES: "paciencia, paciencia, mañana a esta hora ya va a haber pasado todo"
3) CAMBIAR DE CONTEXTO: Alejarse o buscar una distracción relajante para calmarse
4) RELAJARSE: respirar hondo, yoga, spa...
SI DESPUES DE TODO PIERDO LOS NERVIOS:
5) Pedir perdón y explicar nuestros sentimientos.
4. ABRAZOS

P.E: abrazarle y susurrarle cosas del estilo " que enfadado está mi chiquitín, ya le pasa, ya le pasa...", sino se deja, dejarlo desahogarse

5. HUMOR : no hay cosas que si las miran 'de lejos' parecen graciosas ??
Decirle las cosas cantando o bailando
Hacerlos reír
Desconcertarles haciendo algo inesperado: cantar, poner caras, cambiar de sitio, pegar saltos y carreras, bailar...

6. SEGURIDAD : sentirse seguro de uno mismo y de que va a saber manejar la situación
P.E: Sonreír y decir: yo sé que eres un buen chico y vas a hacer lo correcto.

7. COHERENCIA: si hay un “no” que sea realmente justificado y coherente. Analizar en que situaciones es realmente importante el poner limites. Vale la pena estar todo el día diciéndole NO a todo?

8. EXPLICAR: pausada y serenamente las cosas

9. CONFIAR EN EL: Mi hijo es un encanto y estoy segura de que va a hacer lo correcto

10. RELATIVIZAR: analizar la situación. Vale la pena para dos días que se vive enfadarse tanto ¿Es realmente importante esta limitación?

11. EXTRAPOLAR: El comportamiento de niño al de adulto: Si tú tienes derecho a salirte de la línea recta, tu hijo también

12. FOMENTAR LA EMPATIA: Intenta ver las cosas desde el punto de vista de tu hijo

13. CAMBIA EL CONTEXTO: Realizar otra tarea que les guste/relaje para que olviden el motivo de la rabieta.

14. RECOGIMIENTO/MEDITACION/SEPARACION: nunca como castigo, sino para desahogo, cambio de contexto o para recuperar la serenidad(no debe verse como un castigo ni ser traumática)..mejor acompañado

15. ENSEÑARLE A PONERSE EN EL LUGAR DE LOS DEMAS:
“A ti te gustaría que te hicieran eso?”

16. PACTAR/NEGOCIAR

17. SI HACE ALGO REALMENTE PELIGROSO, USAR UN NO ENÉRGICO

18. SIEMPRE, SIEMPRE, HAY QUE HABLARLES A LOS NIÑOS A SU ALTURA;

AGACHARNOS O COGIENDOLOS EN BRAZOS, PERO SIEMPRE QUE SU MIRADA Y LA NUESTRA ESTE A LA MISMA ALTURA; Y MÁS EN LOS MOMENTOS DE LOS QUE ESTAMOS HABLANDO

19. NO CONTAGIARNOS DE SUS EMOCIONES: no ponernos a su nivel y pillarnos una rabieta nosotros también:

"quiéreme más cuando menos me lo merezco, porque es cuando más lo necesito".

IDEAS MAESTRAS
Descargar adrenalina: hacerle cosquillitas en la barrigota y diciéndole "como que no, bichito mío, ya veras tu, te voy a comer el culete

Ayudarles a descargar la rabia: "vaya enfado te has cogido, porque no me dibujas en este papel lo enfadado que estas?"

El cuento de la lechera. Cuando te piden insistentemente algo que no le podemos dar en ese momento, puede funcionar el montarse un cuento sobre ello en tono de complicidad y humor: "vaya cariño, me encantaría tener una varita mágica para poder hacer aparecer esto o lo otro..."
Despedirse: si hay que irse y el no va a querer ayudarle a hacerse a la idea despidiéndose de las cosas: “adiós agua”, etc..

No quieres darle algo: un pelin teatrera "qué lástima, se nos han acabado, no tenemos, pero mañana acuérdate que hay que comprar"

Bloqueo: si quiere hacer algo prohibido, impedírselo interponiéndose y dejar solo que lo use aprendiendo la utilidad de ese objeto(p.e. jugar con el interruptor no, pero si hay que encender la luz, pedirle que lo haga él

Compañeros de desgracia: si no quiere hacer algo, acompañadlo en la tarea

Que pasa?: Mirar los ojos del “enrabietado”, con amor. hasta que ambos vuelvan a estar tranquilos. En silencio. Buscar señales no verbales por ver si es capricho o si le pasa algo. Luego, volver a intentarlo de nuevo. Si no funciona, cambiar de actividad.

LA SOLUCION DEFINITIVA: CTRL+ALT+SUPR: BORRON Y CUENTA NUEVA: AMBAS PARTES COMENZAR DE CERO
"Empezamos de 0?" y le doy la mano tipo” de acuerdo" o le digo "a mí no me gusta estar enfadada, prefiero estar contenta y tú?"

viernes, 23 de mayo de 2008

No abusemos de las consecuencias lógicas

Las personas a las que no nos gustan demasiado los castigos, solemos hablar de consecuencias lógicas y naturales. Por ejemplo, si un niño no quiere ponerse un abrigo al salir a la calle, le decimos que de acuerdo, que lo llevamos y que cuando sienta frío lo pida. La consecuencia natural de no ponerse el abrigo en un día helado será sentir frío. Podrá experimentarlo y solucionarlo (también puede pasar que no sienta frío, al fin y al cabo, como leí en una ocasión, “un jersey es algo que te pones cuando tu madre tiene frío”). Es todo aquello que sucede de forma natural, sin intervención de nadie y que el niño puede experimentar y reparar. Son una buena oportunidad para trabajar la autorregulación. Si no se come si siente hambre, si no se duerme se estará más cansado...

En las consecuencias lógicas sí hay una intervención adulta y está relacionada directamente con la acción. Si por ejemplo mi hija me pide utilizar ella sola algo mío (pongamos un libro ilustrado de ésos que me gustan tanto) y me lo estropea, la consecuencia lógica es que yo no volveré a dejar que manipule mis libros hasta que esté preparada para no estropearlo, ya que me molesta que mis libros se estropeen. No es un castigo. Simplemente por un lado yo dejé que experimentara, que lo utilizara de forma independiente y de momento no es posible, así que seguiremos viendo mis libros juntos hasta que sí pueda hacerlo sola. En muchos casos la línea entre consecuencias lógicas y el castigo puede ser fina, así que por eso traigo este texto de Jane Nelsen, desde la página web de Eliana, Criar y amar


Traducción: Carmen Salinas y Lupe Fish

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Cuánto más productivo sería el proceso de crianza y educación de nuestros niños si apostáramos a la solución de los problemas en lugar de usar las “consecuencias lógicas” de sus actos.

Durante una junta en un salón escolar, se les pidió a estudiantes del quinto grado que pensaran en consecuencias lógicas para dos estudiantes que no escuchaban la campana al fin del recreo y llegaban tarde al salón. Esta fue la lista de sus “consecuencias”:

* Que escriban su nombre en el pizarrón.
* Que se queden después de la salida por el mismo tiempo que llegaron tarde.
* Quitarles esos mismos minutos de su recreo el día de mañana.
* Que no tengan recreo mañana.
* El maestro puede gritarles.

Se les pidió a los estudiantes que se olvidaran de esas consecuencias y pensaran en soluciones que podrían ayudar a los estudiantes a no llegar tarde. La siguiente es la lista de sus soluciones:

* Alguien puede tocarles el hombro cuando la campana suene
* Todos pueden gritar juntos, “la campana!”
* Los estudiantes pueden jugar más cerca de la campana.
* Los estudiantes pueden poner atención en los otros estudiantes para darse cuenta cuando se termina el recreo.
* Ajustar la campana para que suene más fuerte.
* Pueden escoger un amigo para que les recuerde que es tiempo de regresar al salón.

La diferencia entre las dos listas es profunda. La primera parece y suena como un lista de castigos. Se enfoca en el pasado y hace que los niños “paguen” por sus errores. La segunda lista parece y suena como un lista de soluciones que se enfoca en “ayudar” a los niños a que sean mejores en el futuro. Se enfoca en ver los problemas como oportunidades para aprender. En otras palabras, la primera lista está diseñada para lastimar, y la segunda está diseñada para ayudar.

En la primera lista, los niños tratan de disfrazar castigos llamándoles consecuencias lógicas. ¿Por qué hacen eso? ¿Es esto lo que quizás están aprendiendo de los adultos? Las cuatro R’s de las consecuencias lógicas (relacionado, respetuoso, razonable y revelado con anticipación) fueron concebidas con la meta de poner un fin a que las consecuencias lógicas sonaran como castigo, pero no han eliminado el problema totalmente.

¿De dónde hemos obtenido la idea loca de que para que los niños se porten mejor primero hay que hacerles sentir mal? Cuando la gente escucha esta frase del libro Disciplina Positiva usualmente se ríen al darse cuenta que esto no tiene ningún sentido. Sin embargo, cuando esto se aplica, parece que los padres de familia, maestros y estudiantes tienen dificultad en aceptar la idea de que la gente se porta mejor cuando se sienten mejor.

Por ejemplo, a muchos maestros les gusta el número 1 y 2 de la primera lista, (que se queden después de la escuela o quitarles tiempo del recreo al día siguiente). Es verdad que estas sugerencias están relacionadas, son razonables y pueden ser enforzadas con respeto y ser reveladas con anticipación. Sin embargo, todas se enfocan en hacer que el estudiante pague por un error de el pasado en vez de buscar una solución para resolver el problema en el futuro. En otras palabras, están diseñadas para que los niños se sientan mal con la esperanza de que esto les motive a que se porten mejor - al menos de que sean adictos a la aprobación. Pero al contrario, los motiva a ser rebeldes, a vengarse o ser más cuidadosos para que no los agarren la próxima vez.

Kay Rogers, una maestra que recientemente se retiró de la escuela Sharon en Carolina del Norte dijo, “Después de haber escuchado de la posibilidad de enfocarse en las soluciones en vez de las consecuencias, fue el hábito más dificil de quebrar. Toda mi vida había creído que los niños aprenden algo al ser castigados - al menos de las consecuencias. Puedo ver ahora cómo yo y mis estudiantes disfrazábamos castigos llamándoles consecuencias - aun cuando las consecuencias no eran tan duras como algunos castigos. Tuve que aprender la eficacia de enfocarse en las soluciones junto con mis estudiantes. Todos nos sorprendimos con la diferencia en nuestro salón. El nivel de respeto y cuidado entre todos se multiplicó diez veces. A los estudiantes les agradaba ver su nombre en la agenda porque sabían, como nos dice Jane Nelsen, que tendríamos un salón lleno de consultantes para dar a otros sugerencias valiosas. Las soluciones que encontraban eran mucho más eficaces en cambiar el comportamiento que todas la cosas que había intentado en el pasado.”

Esto no significa que las consecuencias lógicas no pueden ser eficaces cuando se las entiende y usa apropiadamente. Esperamos que el capítulo en Consecuencias Naturales y Lógicas en la nueva edición revisada de Disciplina Positiva pueda ayudarles. Sin embargo, las consecuencias lógicas no se necesitan tanto y son más bien una posibilidad. Rudolph Dreikus nos enseñó que las consecuencias lógicas son eficaces SOLAMENTE cuando la meta del mal comportamiento es la atención inadecuada (y también son solamente una opción para esta meta). Muchos adultos buscan una consecuencia lógica para “castigar” cada comportamiento. Buscar soluciones para el problema es mucho mas eficaz en casi todas la situaciones.

Muchos maestros han cambiado y ahora enseñan las tres R’s y una A para las soluciones. Que sea Relacionado, Respetuoso, Razonable y Ayude. Una vez que los estudiantes piensen en soluciones para el problema, es sumamente importante dejar que el estudiante individualmente escoja la solución que él o ella piensa será la que mejor le ayude. Se debe de votar solamente si el problema envuelve a toda la clase.

Por supuesto que enfocarse en la solución del problema en vez de las consecuencias es más eficaz en el hogar también. Un padre de familia dijo, “No puedo creer cuántas batallas de poder creamos cuando yo trataba de imponer las consecuencias lógicas. Ahora que nos enfocamos en encontrar una solución a los problemas, tenemos un hogar con más paz.”

El capítulo sobre las consecuencias lógicas en el libro Disciplina Positiva explica cuándo y cómo se usan las consecuencias lógicas eficazmente. Sin embargo, en la mayoría de los casos, es más fácil y ayuda mucho más enfocarse en las soluciones.

domingo, 30 de marzo de 2008

Por qué No a los castigos


Un texto que se realizó en CCC. No sé si ésta es la versión definitiva, porque no acabaron de ponerse de acuerdo, o no subieron la versión definitiva. No estoy segura. En cualquier caso, subo la parte que me parece que sí quedó consensuada. Se realizó un gran esfuerzo en sintetizar los puntos más importantes, a modo de argumentario de por qué los castigos no sólo no son beneficiosos, sino que pueden llegar a ser perjudiciales.


Imagen de Patricia Metola
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1- Porque los castigos enseñan que la conciencia es algo externo, impuesta. Y las razones para hacer el bien deben estar dentro de uno mismo. Así, minusvaloramos la capacidad de los niños de saber cumplir las normas y les hacemos perder la confianza en sí mismos.

2- Porque enseñan que se deben cumplir las normas para no recibir el castigo y no porque haya una razón en la propia norma. Por tanto, cuando desaparezca el castigo, desaparecerá el cumplimiento de la norma.

3- Porque es muy difícil ser justo con los castigos, porque no son iguales las situaciones. Además, siempre hay un margen de error, el acto es evaluado y enjuiciado desde fuera y las más de las veces falta información. Por otra parte, los castigos pueden ser injustos porque inciden en el resultado de una acción y no en la causa que ha llevado a esa acción.

4- Porque es muy difícil establecer límites en los castigos: a mayor delito, mayor castigo... ¿hasta dónde? Si siguen sin cumplir las normas, ¿qué vamos a hacer, matarlos?

5- Porque, una vez cumplido el castigo, la contricción desaparece. Ya no nos sentimos mal por haber errado, porque hemos pagado. Esto apaga la propia conciencia.

6- Porque se imponen, nacen del poder, de la fuerza y resultan humillantes y alienantes. Además de enseñar la ley del más fuerte, no deja de ser un ejercicio de violencia y la violencia genera violencia. Como un grito, como un tortazo, un castigo es la prueba obvia de q el q lo impone se quedó sin argumentos, se siente desarmado y es solo por la fuerza q se considera con capacidad para imponer su criterio. Es el momento justo, en q como madre o padre, dejarás claro a tu hijo q nunca debió tenerte tanta confianza:
a. no eres alguien a quien confiarle tus errores, puede haber represalias
b. no eres alguien con plena capacidad para dar respuestas y, cuando te quedas sin ellas, eres capaz de reaccionar violentamente

7- Porque generan rabia y ganas de venganza en el niño. Se bloquea con esos sentimientos y le impiden aprender que lo que ha hecho no ha estado bien. Siempre se ven los castigos como algo injusto o desproporcionado y eso da más motivos para seguir insistiendo intentando que no te pillen (a menos que el castigo sea tan duro que no lo haga por miedo y una relación basada en el miedo es funesta).

8- Porque el castigo implica culpa, y no queremos niños con sentimiento de culpa, sino con sentido de la responsabilidad

9- Porque el castigo desvía la atención del niño de su propia acción (más o menos inadecuada) y la traslada a la acción paterna del castigo. De ese modo el niño concentra sus esfuerzos, bien en algún tipo de venganza o bien en como evitar que le pillen la próxima vez. El castigo obliga a los niños a ser mentirosos (aprenderán a maquillar sus errores) y, por tanto, deterioran la relación de confianza con los padres.

10- No deja lugar a actitudes empáticas y ocupa el lugar de una actitud creativa donde se debería buscar vías alternativas a la situación.

11- Busca corregir la conducta y eso implica una situación de constante "vigilancia" del castigado.

12- Implica una valoración de la persona que hay detrás de esa conducta ("has sido malo"), con sus correspondientes mensajes calificativos implícitos y explícitos. En situaciones grupales pone de manifiesto quién es "mejor" o "peor".

13- En el caso de niños menores de 5 años, no pueden ponerse en el lugar del otro, no prevén consecuencias y no se dominan, así que el castigo es injusto puesto que no son responsables.

viernes, 18 de enero de 2008

Cuidado con el castigo

Tengo algún escrito mío, pero hasta que me atreva a sacarlo de la condición de borrador, voy a continuar con mi recopilación (esto lo digo a ver si así, me animo). Y en cuanto acabe el curso me voy a poner con las traducciones.


Un artículo de Dionisio F. Zaldívar Pérez

Cogido de http://www.criaryamar.com/, que a su vez lo localizó en http://saludparalavida.sld.cu/


La imagen la tomo de http://eendar.blogspot.com/


El castigo es posiblemente una de las prácticas más utilizadas en el seno de la familia. Son diversos los que se emplean como “estrategia educativa”. Sin embargo, el uso sistemático del castigo como acción correctora principal puede acarrear consecuencias negativas que deben evitarse.


Entendemos por castigo cualquier acción que ejecuta una persona, y que causa la aversión del que la recibe, empleado como elemento correctivo o de control con la finalidad de eliminar una conducta o comportamiento molesto o inadecuado.

Entre los castigos más frecuentes se encuentran:

* El tiempo fuera (sacar o prohibir al sujeto permanecer en el lugar o contexto donde ha exhibido una conducta considerada molesta o inapropiada enviándolo a dormir, etc.)
* El retiro de reforzadores o estímulos positivos (prohibición de ver la TV, de salir a jugar con los amigos, etc.)
* El castigo físico (que por supuesto no tiene nada de educativo).

Las causas más frecuentes por las cuales se castiga a un niño son: desobedecer las órdenes o indicaciones de los adultos; actividad excesiva del niño (hiperactividad) que resulta molesta para los adultos; rebeldía (actitud desafiante ante los padres u otros adultos); mala comunicación padres-hijos; irritabilidad, frustración o malestar de los padres.

Es posible que las causas que explican el uso extendido del castigo estén relacionadas con su aparente eficacia y rapidez para controlar o detener el comportamiento inadecuado o molesto. Sin embargo, sobran los ejemplos de niños que a pesar de haber recibido castigo, incluso físico, por mostrar determinados comportamientos, siguen exhibiéndolo tan pronto se presenta la ocasión.

Diversos estudio han mostrado que los efectos supresores del castigo resultan momentáneos, que este no provoca el desaprendizaje del comportamiento castigado, ni ofrece en su lugar otra alternativa más adecuada por lo que en la primera ocasión se activa nuevamente.

El uso sistemático del castigo como acción correctora principal puede acarrear consecuencias negativas, entre las que podemos señalar: daño a la autoestima del niño, quien llega a desvalorizarse (baja autoestima); aparición de estados de tensión, estrés y agresividad; déficit de atención; pérdida de confianza en los padres; ansiedad o culpa de alguno de los miembros de la familia; y empleo de la mentira como medio de evitar el castigo.

Como pueden observarse, si bien el castigo aparece como una “rápida solución” a los problemas de comportamiento infantil, sus efectos no son permanentes y por lo general provocan más daño que beneficio.

Educar requiere paciencia y poder mostrar al educando las alternativas de comportamientos más efectivos, lo que se logra en primer lugar con el propio ejemplo de los padres, la adecuada comunicación con el niño, la exigencia apropiada, pero siempre con amor, con el uso de argumentos directos y lógicos que inviten al niño a reflexionar sobre las consecuencias de su comportamiento, no solo para él, sino también en las afectaciones que pueden provocar en los demás.

El castigo físico nunca puede considerarse como una acción educativa. Por el contrario, es generador de agresividad y aprendizaje de comportamientos violentos que serán mostrados más allá del contexto familiar, ya que pueden afectar no sólo el comportamiento psicológico del individuo, sino también el social.

Los padres que castigan físicamente a sus hijos están contribuyendo a la reproducción de conductas violentas en el ámbito de la sociedad e inducen al uso de la violencia como forma de ejercer el control sobre otros.

Educar es dialogar, es persuadir, es enseñar con el ejemplo. Agote estos recursos antes de imponerles un castigo sus hijos, estos y la sociedad se lo agradecerán.