viernes, 13 de noviembre de 2009

Diario






Para Hoy (13 de noviembre de 2009)

Afuera de mi ventana... otoño soleado.

Estoy pensando... Esta semana, aparte de sencilla soy una mujer cansada y cabreada

De los lugares donde aprendemos... La semana pasada tuve tutoría y volví a reconciliarme con el colegio. Ah, también se ha iniciado una escuela de padres, que creo que me da para una entrada...

Me siento agradecida por... Lo maravillosa que es mi hija.

Desde la cocina... Aún no he pensado

Que traigo puesto... camiseta violeta, tejanos y a Teo dormido.

Estoy leyendo... He acabado Se anuncia un asesinato de Agatha Christie.

Lo que espero... Que por favor, se resuelva ya mi situación laboral de una vez por todas, que inspección actúe rápido y pueda dar portazo a este tema de una vez.

Estoy creando... Ayer hablamos del proyecto de meni, y estoy preparando los materiales que necesitamos.

Estoy escuchando... El semi ronquido de Teo, alguna puerta en la escalera que se cierra y a alguien bajando peldaños.

Por toda la casa... Necesidad de limpieza y orden. Urge.

Una de mis cosas favoritas... que me de el aire fresco, helado, en la cara (siempre y cuando el resto del cuerpo esté abrigado)

Algunos planes para el fin de la semana... limpiar, planchar... poner el contador de la casa a cero y descansar para poner también el contador personal en un punto de partida.

Aquí está una foto que pensé compartirles: Teo arrancó este caracol de un tobogán. Cayó al suelo y pensaba que estaba muerto. Lo cogió Fernando y el caracol comenzó a salir de su concha y a subirse por su dedo. Un caracol extrovertido, digo yo.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Cuentos

En esta entrada recojo dos visitas a la biblioteca, porque ayer cogimos de nuevo varios libros de Barbapapás, de los que ya he hablado. Le gustan mucho.

Y también quiero recoger un blogdescubrimiento (bueno, no tiene mérito, Daniela dejó un comentario en mi blog y yo fui a ver, pensando que era otra Daniela que conozco :) ). Es la libroteka, un blog precioso, con muchas entradas sobre literatura infantil y juvenil, ilustradores... una maravilla.

Alicia en el país de las maravillas, Walt Disney, Planeta deAgostini: La historia de Alicia muy resumida, un híbrido entre la película y el texto original... Como es habitual, se machaca el cuento, se resume y me resulta muy pesado, una sucesión rápida de acontecimientos, cuando el original es precioso. Incluso la versión para niños, que compré en una edición preciosa, de la editorial Edaf, con ilustraciones de John Tenniel. El texto de Lewis Carroll tiene chispa, mucha gracia, mucha ironía... y en estos cuentos-sucesión de acontecimientos no queda ni rastro de la gracia inicial.

Cuando me siento solo, Trace Moroney, ediciones SM: Es una colección de cuentos sobre sentimientos, en las que se describen diferentes estados de ánimo, para que los niños puedan identificar sus propios sentimientos. Laia los coge porque los dibujos son "suaves", el protagonista es un conejito y está recubierto de terciopelo.

Cuando tengo miedo, Trace Moroney, Ediciones SM: Igual que el anterior :)

La casita de Barpapapá, A. Tison y T. taylor, Beascoa: La familia Barbapapá ha crecido y no caben en la mini casa que tenían. Okupan una casa antigua, pero vienen las escavadoras y les echan. Así que se la fabrican ellos mismos en el campo.

¿Quién ha robado la luna? Mario Catelli y Madalena Matoso, OQO editora: Los lobos van a ver la luna llena, pero ha desaparecido. Un lobezno, intentando aullar se la ha tragado. Al final sale y comprende que llegará su momento de aullar... no acabé de entenderlo, la verdad. Y a Laia tampoco le interesó mucho.

El camino que no iba a ninguna parte, Gianni Rodari, ilustraciones de Xavier Salomó, SM: A las afueras del pueblo, hay tres caminos. Al protagonista le dicen que uno de ellos no va a ningún sitio. Pero él se empeña en desvelar la verdad y lo sigue, encontrándose una agradable sorpresa. Las ilustraciones son bastante impactantes, algo oscuras y es lo que menos le ha gustado a mi hija y al resto de niños que lo han leído, pero la historia les ha encantado, fue el éxito de la pasada visita a la biblioteca, sin duda. En el enlace que pongo de Xavier Salomó se puede ver un trailer. Es una historia de las que a los adultos también nos hace falta recordar a veces, que hay que seguir nuestro camino, no contentarnos con lo que nos dicen, tener iniciativa. Que se hace camino al andar.

El paseo de un distraído, Gianni Rodari, ilustraciones de Beatrice Alemagna, Editorial SM. Giovanni es un niño distraido. Sale de paseo y va perdiendo partes de su cuerpo por el suelo. Su madre está desesperada, pero las personas que van a devolver esas partes le dicen que es algo que le pasa a todos los niños, que no hay problema. Al volver de su paseo, su madre lo reconstruye y valora el paseo que ha dado su hijo. Viene con un cd en cuatro idiomas en el que los dibujos se transforman en objetos. Y de hecho, las ilustraciones son como un montaje, imágenes oníricas. Es de una belleza extraña este cuento. Ayer lo leímos varias veces y lo vio también un par de veces.

Pétala, Pep Bruno, ilustraciones Luciano Lozano, editorial OQO: Laia reconoció este cuento, recordaba que fuímos a ver un cuentacuentos del autor. La verdad es que verle contar cuentos, participar con él en el espectáculo, es una experiencia que no se olvida. La historia es la de una paloma que se da cuenta de que no llueve. Vuela hasta las nubes y descubre que un dragón se ha atrincherado allí, quedándose todo el agua. Pero la paloma no se da por vencida. Es bonito y sencillo, como los dibujos. Nos pasó, con la noche de los cambios, que la historia le gustó mucho tal y como la contó Pep, pero luego los dibujos del cuento le dieron miedo y no quiso volver a saber nada de ese cuento.


También nos ha llegado por parte del profe de inglés este cuento que tenemos en castellano y que hemos leído mucho, pero que en inglés se convierte en un poema, en un susurro, así, leído por Susan Sarandon... Good night, moon.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

"A él le has puesto más" Los celos entre hermanos


Por Miquel Àngel Alabart. Traducción macarrónica y rápida mía. Publicado en la revista Viure en Família.


La escena es bien conocida: uno de los hermanos se queja, no ya de tener poco de lo que se reparte, si no de que el otro tenga más. Y no por habitual, deja de sorprendernos.

Mil y una veces oímos a las madres y los padres exclamando hasta que punto sus hijos miden lo que se reparte y reivindican un trato presuntamente igualitario. Pero los adultos occidentales somos los primeros en no haber comprendido, y mucho menos aceptado, las diferencias entre las personas. El "agravio comparativo" genera derechos aceptados por todo el mundo, y no es por casualidad que buena parte de nuestra literatura se base en rivalidades, envidias y luchas por lo que no tenemos.

Reconociendo esto, podemos intentar comprender mejor los celos de nuestros hijos e hijas, y buscar qué podemos hacer para que lo no pasen demasiado mal - ni nosotros tampoco.
El ego no deja de ser una herramienta básica de supervivencia, que nos permite asegurarnos lo que necesitamos para vivir. Esto incluye el instinto de autoprotección, y también el impedir que otros se lleven aquello que es nuestro. Defender el derecho a ser prioritario para los padres que cuidan de él es una necesidad básica de cualquier niño. Y defender la "propiedad" de los propios objetos, que entre el año y aproximadamente los tres o cuatro años son una extensión del propio "yo", es sencillamente defender la propia integridad. Si las actitudes egocéntricas lógicas en estas etapas se prolongaran mucho más allá en el tiempo entonces acaban estableciéndose relaciones más conflictivas.
Una forma de miedo
Todo esto forma parte de la naturaleza humana grabada en los genes, y lo mejor que podemos hacer es aceptarlo con comprensión, acompañar los sentimientos que todo esto genera, evitar los males mayores que se puedan derivar - agresiones físicas o psicológicas excesivas - y esperar tiempos mejores. No queremos decir que los celos tengan sólo unos periodos concretos para aparecer; pero sí que probablemente, muchos episodios posteriores de rivalidad, incluso los que experimentamos muchos adultos, son repeticiones de lo que en esta edad aprendimos.. BAjo formas más sutiles o más sofisticadas, muchos ataques de celos esconden una estructura realmente infantil: se trata del mismo ego inmaduro que, ante la amenaza, reacciona con miedo y con agresiones fantasiosas o reales fuera de medida.

Muchos padres y madres se alteran cuando oyen frases casi sádicas en boca de sus hijos pequeños: "podríamos dejarlo en la calle para que se lo llevaran otros...", dice un niño de dos años y medio refiriéndose al bebé acabado de nacer. ES comprensible que estos padres y madres se horroricen, pero también tienen que entender que el cambio brutal que sufre el mundo de un niño con el nacimiento de un hermano puede ser lo suficientemente difícil de digerir como para que, años más tarde, aún se mantenga una relación conflictiva. Además, nuestra cultura, tan escasa en referentes de vida fraterna, no permite que haya un aprendizaje previo de lo que supone tener hermanos, compartir la vida y los objetos, el afecto de los adultos, etc. Procurar experimentarlo sería una fantástica manera de prevenir el "choque". De otra manera, llegar al mundo teniendo que competir con una criatura que quizás ocupe mucho espacio y que atrae y ha atraido siempre todas las miradas de los adultos no debe de ser fácil. El celoso, entonces, no siempre es el mayor.
A todos estos sentimientos hay que añadir las posibles incidencias que pueden hacer creer a un niño, en su convulso mundo interior, que no es tan importante para sus padres como el otro. Un niño pequeño que, por lo que sea, es dejado a menudo con otros adultos y que experimente sentimientos de abandono, puede imaginar que sus padres están con su hermano o hermana, por ejemplo.
Como se refuerza
Todo esto es lo que se puede vivir de forma natural cuando se es pequeño. Pero, ¿que hace que a menudo estos sentimientos perduren y se enquisten durante mucho más tiempo? La experiencia nos muestra que hay una serie de actitudes que parecen reforzar estos conflictos de rivalidad entre hermanos. Como nos indican los terapeutas estratégicos, a menudo aquello que se hacer para solucionar el problema lo que acaba empeorando la situación. Veamos algunos ejemplos.
Una madre reparte "lacasitos" a sus dos hijos. Le da 5 a cada uno, haciendo énfasis en el hecho de que les da exactamente la misma cantidad, para evitar rivalidades. Más tarde, a la hora de cenar, los hermanos están bien atentos para asegurarse que la cantidad repartida es exactamente igual, y protestan si les parece que no es así. La propia madre ha instaurado la norma de "la misma cantidad". Pero quizás uno de ellos tiene más hambre que el otro. La norma de la igualdad no es siempre ni necesaria ni cierta, ni tampoco conveniente: hay que dar a cada uno lo que necesita, no lo mismo para todo el mundo!
La hermana mayor mira en la tele sus dibujos preferidos, que duran media hora. La pequeña mira unos que sólo duran un cuarto de hora, pero cuando acaba quiere ver más cosas. El padre le dice que ya ha visto bastante. Ella se queja de que la mayor ha visto más tele y el padre le acaba por decir que de acuerdo, que mañana verá más rato. Aquí entra otro factor importante, que es el del orden en la familia. ES lógico que un hermano mayor tenga algunos privilegios. Va con la edad, y es bueno que el pequeño lo reconozca y lo acepte. El reconocimiento de quién es la mayor y quién la pequeña, en este caso, alivia a ambas niñas del esfuerzo de ser siempre iguales. Esto no quiere decir, obviamente, que se tengan que permitir ostentaciones de privilegios, humillaciones o abusos.

Liberar al mayor

Hay que decir también que demasiadas veces se da a los hermanos mayores un peso excesivo en la responsabilidad sobre los pequeños. La expectativa de cuidarles o incluso de quererles choca con los sentimientos descritos, y puede ser muy contradictoria. Podemos pedirles favores, pero teniendo claro que se lo pedimos por nosotros como adultos y no porque tengan que hacerlo.

Cosa de familia
En algunos casos, los niños actúan nos sólo por su propio interés, sino por identificación con otros miembros de la familia. En este caso se pueden estar reproduciendo conflictos que no son del todo suyos, sino de los adultos. Siempre será bueno no animar la alianza de los niños con los adultos en los conflictos de estos últimos, y evitar dar a los niños la posibilidad de posibilidad de posicionarse ante ellos.
Una buena manera de prevenir que se fijen los sentimientos más egoistas es asegurarse que la criatura tiene todas sus necesidades cubiertas, ya desde antes de que haya un hermano. Si ha sufrido una carencia o abandono prematuro lo más probable es que tenga miedo de volverlo a sufrir. El niño que ha sido feliz, en cambio, puede experimentar igualmente sentimientos de celos, pero de una forma más leve, y en todo caso le costará menos superarlos. En definitiva, los celos no es más que el miedo a perder. Si ha tenido un buen vínculo, a la criatura le será más fácil aceptar posibles separaciones o esperas. Aunque en realidad se trata de un camino que hay que hacer y del que se sale casi siempre con más fuerza.


Ha sido el pequeño monstruo

Es frecuente que los niños y niñas que se muestran celosos, sea en el momento del nacimiento de un hermano o más adelante, sufran regresiones como volver a hacerse pis, hablar como lo hacía antes o perder costumbres ya adquiridas. Trastocar el orden familiar genera muchas inseguridad y nada parece estar en su lugar. Muchas madres y padres optan por no darle importancia, ya que la criatura es la primera en avergonzarse. Un cuento muy bonito y divertido sobre esta época es Ha sido el pequeño monstruo, de Helen Cooper, donde una niña proyecta en un "pequeño monstruo" todo aquello que siente pero nadie, ni ella misma, acepta fácilmente. Os lo recomiendo para leerlo... sin buscarle moralejas. ( Y yo añado que también lo recomiendo. Lo cogimos de la biblio por casualidad y alguna vez ha dicho "ha sido el pequeño monstruo", lo que nos ha dado una idea de por dónde andaban sus sentimientos y poder abordarlos).

Paso a paso

Si tu hijo o hija tiene un ataque de celos, párate, mírale e intenta acompañarle:

- Reconoce sus sentimientos poniéndoles palabras: Veo que estás muy enfadada...
- Acepta esos sentimientos como válidos, sin juzgarlos: Quizás querías que yo estuviese sólo por ti...
- Para cualquier intento de traducir estos sentimientos en agresiones.
- Da alternativas para expresar los sentimientos: Si quieres te acompaño fuera y gritas bien fuerte, estoy enfadadaaaaaa!!!
- Dedica un rato a pensar qué necesidades tiene pendientes el hijo o la hija que se siente celoso, procura estar un rato en exclusiva, darle un "extra" de vez en cuando...

domingo, 1 de noviembre de 2009

Proyecto: Halloween

Pues no sabría yo si llamarlo "proyecto" a todo el batiburrillo de cosas que hemos hecho... pero bueno...
Por un lado, en la biblio del cole se organizó una exposición de libros terroríficos. Copiamos fragmentos y los pusimos en un lugar visible para los alumnos, junto a un vampiro de cartulina.
Esta fue mi aportación:

Al hacer las calabazas, recordé que teníamos ya hechas, de goma eva, y nos pusimos a decorar un poquito el estudio:


Y las puertas... también recortó algunas figuras de la página activity village. Bueno, ahora que recuerdo, de esta página hemos ido sacando muchas cosas esta semana, dibujos para colorear sobre todo...


Aunque también hubo tiempo para dibujar calabazas, gorros de bruja... la mayoría se los ha ido llevando al cole, pero queda este dibujo por casa:


Hicimos una fiesta de Halloween con amigos en el parque. Fue muy agradable. No faltaron los disfraces, los caramelos, los juegos... y Laia fue disfrazada de bruja. A Teo la idea de ponerse un gorro como que no le gustó mucho. Bastante ha tenido el pobre toda la semana con un resfriado, o una gripe, o vete tú a saber...


El niño feliz


El niño feliz, su clave psicológica. Dorothy Corkille Briggs. Editorial Gedisa.

Copio parte del esquema que viene al final del libro. Supongo que puesto así, en forma de lista, hay conceptos que no se entienden, por eso recomiendo la lectura del libro.

La imagen es de Patricia Metola.

Capítulo 1: Bases de la salud mental

- Lo que el niño siente respecto a sí mismo afecta su manera de vivir la vida.

- La autoestima elevada se funda en la creencia, por parte del niño, de ser digno de amor y valioso.

- El niño debe saber que importa por el mero hecho de existir.

- El niño debe sentirse competente en el manejo de sí mismo y de su entorno. Necesita sentir que tiene algo que ofrecer a los demás.

- La alta autoestima no es "engreimiento"; consiste en que el niño se sienta serenamente cómodo de ser quien es.

Capítulo 2: Los espejos crean nuestras propias imágenes

- Todo niño posee los elementos necesarios para gustar a sí mismo.

- El niño aprende a verse a sí mismo tal cual lo ven las personas importantes que lo rodean.

- Construye su autoimagen de acuerdo con las palabras, el lenguaje corporal, las actitudes y juicios de los demás.

- Se juzga a sí mismo según como se vea en comparación con otros y cómo sean las reacciones de los demás hacia él.

- La alta autoestima surge de experiencias positivas con la vida y el amor.


Capítulo 3: Los espejos influyen en la conducta

- La conducta del niño se ajusta a su autoimagen

- El niño puede tener confianza en sí mismo en un terreno y en otros no; su forma de actuar nos da claves acerca de si siente que opera desde una posición fuerte (enunciados positivos acerca de sí mismo) o débil (enunciados negativos acerca de sí mismo).

- Cuando el niño se considera inepto, espera fracasar y actúa en consecuencia. La seguridad personal, en cambio, le da el valor y la energía necesarios para salir al paso de cualquier tarea; le permite esperar vencer; y también actúa en consecuencia.

Capítulo 4: El precio de los espejos distorsionados

- El niño busca autorrespetarse.

- Cuando se siente inepto, puede someterse a una vida de autodestrucción y de retracción, o bien elevar diversas defensas que le permitan conservar la autoestima.

- Las defensas neuróticas se erigen en torno de la creencia de ser indigno de amor y carente de valor.

- Cuando las defensas alejan a los demás, el niño deja insatisfecha su necesidad de reflejos positivos.

- Los reflejos positivos que damos al niño evitan que este tome por atajos que lo alejan de la plenitud de la vida.


Capitulo 5: La trampa de los reflejos negativos

- Por lo común, la visión de sí mismo por parte del niño cambia constantemente.

- Si el niño se convence de no ser bueno, se verá obligado - por la necesidad de convervar su coherencia interna- a evitar que le lleguen mensajes positivos acerca de sus aptitudes.

- La baja autoestima rígida es el resultado de la acción de muchos factores negativos durante mucho tiempo.

- Las actitudes negativas del niño hacia sí mismo, se pueden transformar en autoestima si se brinda al niño un clima de aceptación y experiencias de éxito.


Capítulo 6: Pulimento de los espejos representados por los padres

- Todos vemos a nuestros hijos a través de los filtros de la inexpeiencia, las normas ajenas, nuestros conflictos no resueltos, nuestras necesidades insatisfechas y nuestros valores culturales.

- Los filtros se transforman en expectativas, de acuerdo con las cuales medimos a nuestros hijos y que influyen la forma en que los tratamos.

- Cuando nuestras expectativas no se ajustan a nuestro hijo y a su etapa de crecimiento en particular, lo ma´s probable es que nos sintamos decepcionados por eso.

- Cuando el niño siente constantemente que no cumple con lo que esperamos de él, pierde el respeto por sí mismo.

- Nuestras expectativas tienen más probabilidades de ser justas cuando se fundan en los hechos del desarrollo de los niños, la observacion alerta y la sensibilidad respecto de las presiones sufridas por nuestro hijo en el pasado y en el presente.

- Revisemos nuestras expectativas a menudo; ellas son muy proclives a quedar fuera de lugar.

- Cuanto más satisfechos nos sintamos como personas, tanto menores serán las presiones no realistas que ejerzamos sobre nuestros hijos.

- Hacemos a nuestros hijos lo que nos hacemos a nosotros mismos. Por consiguiente, el aumento de nuestra autoaceptación nos permitirá aceptarlos mejor a ellos.


Capítulo 7: El verdadero encuentro

- Todo niño necesita atención concentrada - verdaderos encuentros- para sentirse amado.

- El afecto físico, la constante renuncia a nuestras propias necesidades, la sobreprotección, las altas expectativas, el tiempo que les dedicamos y los presentes que les hacemos, no siempre bastan para transmitir nuestro amor a nuestros hijos.

- Es probable que el chico vea el alejamiento constante de sus padres -preocupados por el pasado, el futuro, los horarios, las tareas- como falta de amor. El sólo puede sentirse digno de que lo quieran si nosotros nos tomamos el tiempo necesario para estar por completo por su persona.

- Hagamos un hábito del mantenernos abiertos a la maravilla que son nuestros hijos aquí y ahora. Comprobemos a menudo la cuota de atención concentrada que les otorgamos.


Capítulo 8: La seguridad que brinda la confianza


- La confianza es el ingrediente más importante del clima de seguridad psicológica.

- El niño debe poder contar con nuestra ayuda amistosa para la satisfacción de sus necesidades.

- PAra que él confíe en nosotros, nuestras palabras deben coincidir con nuestro lenguaje corporal.

- El necesita que nos mantengamos abiertos en la medida apropiada en cuanto a nuestros sentimientos, reservas y ambivalencias.

- El niño necesita que seamos humanos; seamos auténticos con él. Esto le ayudará a aceptar su propia humanidad, y le dará un modelo que ha de permitirle abarcar todas las partes de su propio ser. De este modo, no se alienará de sí mismo ni de los demás.


Capítulo 9: La seguridad del no enjuiciamiento.

- El segundo ingrediente de la seguridad se hace presente cuando desaparecen los juicios.

- Respondamos con "reacciones del yo" a su conducta: abandonemos por completo todo juicio acerca de la persona de nuestro hijo.

- Cuando el chico pueda verse como persona independiente de sus actos estará en mejores condicioens para crearse un autorrespeto sólido.


Capítulo 10: La seguridad de sentirse apreciado

- El tercer ingrediente de la seguridad psicológica consiste en apreciar lo exclusivo de nuestro hijo, aunque su conducta no nos resulte aceptable.

- No demos por descontada la exclusividad de nuestro hijo; tratémoslo con el mismo respeto que deseamos para nosotros, concentrémenos en sus cualidades positivas, evitemos el confundir su persona con sus actos, y tratemos de valorarnos nosotros mismo. De este modo, la estima vendrá por sí sola.

- Cuando el niño se siente estimado, se propone metas más realistas, acepta a los demás como son, aprende con mayor eficiencia, aplica su creatividad y gusta de sí mismo.


Capítulo 11: La seguridad de ser "dueños" de nuestros sentimientos

- El cuarto ingrediente de la seguridad consiste en permitir que el niño sea "dueño" de sus sentimientos sin por ello retirarle nuestra aprobación.

- Respetamos la separación que existe entre el niño y todo lo demás, cuando evitamos exigirle que adapte sus sentimientos y reacciones a los nuestros.

- Ofrezcamos muchas experiencias a los niños, pero tratemos con respeto su reaccion ante las mismas. Evitemos imponerles lecciones cuando ellos no disfrutan de las mismas.

- Planeemos activamente la diferenciación de nuestros hijos, tanto en cuanto a nuestras expectativas como en lo que hace a las actividades familiares.

- El respeto por sus diferencias y su exclusividad nutre la autoestima del niño.


Capítulo 12: La seguridad de la empatía

- La empatía consiste en comprender el punto de vista del niño sin juicios, acuerdo ni desacuerdo. Estemos atentos al lenguaje corporal, ya que este es más preciso que el hablado.

- Para ser verdadera, la empatía debe provenir de nuestros sentimientos.

- Cuando el niño se muestra transtornado, fuera de sí, su anhelo secreto es el de obtener comprensión empática. La necesita antes de que se le puedan dar explicaciones, razones o respaldos.

- Si consideramos que el papel del progenitor es el de nutrir, si respetamos la integridad de nuestro hijo, si estamos en contacto y en paz con nuestros propios sentimientos, la empatía se producirá fácilmente.

- La empatía barre con la alienación; es una poderosa prueba de amor. Y construye activamente el amor de los niños por uno.


Capítulo 13: La seguridad de tener crecimiento exclusivo

- El quinto ingrediente de la seguridad psicológica es la libertad para crecer de manera única.

- El crecimiento se opera por saltos, entre los cuales median regresiones y estancamientos.

- El ritmo de crecimento forma parte integrante del niño.

- Cuando el niño siente la seguridad de poder retroceder, está en libertad para crecer.

- Los siete incredientes del encuentro seguro se combinan para formar el clima del amor. Ellos aseguran que nuestro hijo sentirá nuestro interés por él; de este modo se pone en condiciones de desarrollar sincero autorrespeto, y de desplegarse en todas direcciones.


Capítulo 14: Cómo tratar los sentimientos del niño

- La mayoría de nosotros no trata los sentimientos de los niños de la forma en que quisiera que los demás tratasen los nuestros.

- Todo niño alienta toda clase de sentimientos, con los cuales la tradición nos ha enseñado a no entrar en contacto directamente.

- Cuando tratamos los sentimientos negativos mediante la razón, el juicio, la negación, el consejo, el respaldo o la desviación, apartamos al niño de nosotros. Semejante actitud lo fuerza a disminuir su autoconcepto y a reprimir o disfrazar sus verdaderas emociones.

- Los sentimientos reprimidos no sólo no desaparecen, sino que conspiran contra la salud física, emocional e intelectual.

- El poder de los sentimientos negativos se diluye cuando las emociones se aceptan con comprensión y se canalizan por salidas aceptables.

- Nuestro hijo necesita que seamos oyentes activos, y no pasivos.

- Para liberarnos de actos negativos, deshagámonos primero de los sentimientos negativos, que son la causa de aquellos.

- Los actos pueden necesitar limitacion; pero la expresión de los sentimientos sólo debe limitarse en cuanto a con quién, cuándo y dónde se efectúa.


Capítulo 15: Cómo descifrar el código de la ira

- La ira, sentimiento normal, enmascara un sentimiento anterior.

- Cuando aceptamos la ira del niño mediante la atención activa, él nos conduce casi siempre hacia la emoción subyacente. Canalicemos sus sentimientos por salidas seguras.

- Se puede reducir el número de momentos de ira, pero no eliminarlos por completo. Cuando el niño cae a menudo en estados de ira, se debe comprobar si sus necesidades físicas y emocionales se encuentran satisfechas, si no enfrenta demasiadas frustraciones, y si realiza suficiente ejercicio físico. También es necesario comprobar nuestras expectativas, el tipo de disciplina que aplicamos, el que no haya exceso de competencia o de comparaciones para él, y las tensiones familiares. Por último, asegurémonos de que le brindamos abundancia de encuentros seguros.

- La ventilación de nuestras propias hostilidades nos ayudará a trabajar con las de nuestros hijos.

- Enviemos nuestros primeros sentimientos como "reacciones del yo".

- La mayoría de las pataletas son signo de pérdida de control y de frustración extema, y no muestras de "comportamiento de mocosos".

- Los signos indirectos de la ira son las bromas continuas, la chismografía, el sarcasmo, la actuación de la agresión, el ataque a los valores adultos, los accidentes frecuentes, los temores irreales, la conducta modelo, la depresión y los síntomas psicosomáticos.

- La aceptación por nuestra parte de la ira del niño evita que este use salidas indirectas o se reprima. Y le permite aceptar su propia humanidad total.


Capítulo 16: Cómo desenmascarar los celos

- Los celos en familia son un sentimiento normal, ya que todo niño anhela ser el favorito.

- Los celos enmascaran los sentimientos reales o imaginarios del niño en el sentido de hallarse en desventaja.

- Las presiones internas y externas pueden deteriorar la sensación de aptitud del niño; eso lo hace proclive a los celos.

- El niño encuentra en la alta autoestima una seguridad interna que lo protege contra los celos frecuentes en intensos.

- Los celos aumentan cuando se hacen presentes el favoritismo, las comparaciones y la falta de respeto por la individualidad. Evitemos el usar a un niño para cubrir nuestras propias necesidades insatisfechas. La atmósfera familiar tranquila, fundada en la cooperación y en la disciplina democrática, reduce la frecuencia de los accesos de celos.

- Signos indirectos de los celos son los aumentos súbitos de la dependencia, la regresión, la demanda de cosas materiales y la mala conducta.

- Cuando los celos se presenten, ayudemos - mediante la atención concentrada- a que el niño los exprese. Su sentimiento es real para él independientemente de lo reales o imaginarios que puedan ser los hechos que lo provocan.

- Ayudemos al niño a sentirse comprendido, incluido e importante; así, no se sentirá defraudado.


Capítulo 17: Motivación, inteligencia y creatividad

- Todo niño nace curioso, y con tendencia a confiar en sí mismo.

- Si queremos estimularlo intelectualmente y asegurarnos de que empleará la creatividad, debemos apoyar sus exploraciones, su curiosidad y sus movimientos hacia la autoconfianza. Debe sentirse seguro para hacerse preguntas y descubrir hechos.

- Estimulamos la inteligencia del niño cuando le brindamos ricas experiencias de primera mano, contacto con un lenguaje amplio, experiencias exitosas de solución de problemas, y ejemplo y actitudes familiares de valoración del aprendizaje y la independencia.

- El crecimiento intelectual del niño se ve afectado por: los impedimentos físicos, la insatisfacción emocional, los sentimientos reprimidos, la presión indebida tendiente al logro de metas no realistas, la disciplina no democrática, el corte de las líneas de comunicación, las aulas abarrotadas, los maestros inadecuados y las técnicas de enseñanza deficientes.

- El clima de encuentro seguro motiva al niño para parneder y capitalizar su exclusividad innata. Existe relación directa entre la autoestima elevada y la creatividad sin trabas.


Profesor Potachov





Estos días, en diferentes conversaciones, he oído referencias a Néstor Alonso, a sus blogs y en concreto a su Profesor Potachov. Las viñetas sobre la innoveision en las aulas son muy buenas. Tiene varios alter egos, no os los perdáis.