domingo, 23 de noviembre de 2008

Qué ganas tengo de oler a mi hijo

Hoy cumplo 30 semanas de embarazo, lo que quiere decir que me quedan entre 8 y 12 para ver a mi hijo. Pero ahora, mientras estaba recostada con Laia y olía su cabecita, me venía el recuerdo de su olor cuando era un bebé. Y me han venido unas ganas locas de oler a mi hijo. Ya comenté que cuando le ví los ojos a Laia me enamoré de ella, surgió un flechazo, hubo hasta fuegos artificiales en el quirófano. Pero como mamífera, reconozco que pasé muchas horas olisqueándola, y que esa sensación me transportaba al paraíso terrenal. Es inconfundible y embriagador el olor de un bebé, y mucho más el de tu bebé. Nunca le puse colonia. Tuve mis más y mis menos cuando comenzó a ir a la guardería. Al recogerla yo llevaba mono de su aroma tras varias horas ausente, y lo primero que hacía era abrazarla y olerla. Los días que me la entregaban oliendo a Denenes me invadía una pena enorme, me faltaba algo. Por suerte, aceptaban casi todas mis excentricidades sin decir ni mú y con repetirlo unas cuantas veces dejaron que conservara su aroma natural. Aún hoy sigo teniendo la costumbre, a la mínima que se acerca de besarle la cabeza mientras la huelo.

Ya queda menos para volver a sentir ese efecto de las feromonas con otra cabecita, que olerá a leche materna y a él mismo, por supuesto.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Castañas

Esta semana hemos pasado las tardes o de visita a casa de otros niños, con invitados en casa, o bien en el parque. Ha pasado volando y casi no hacemos algo que tenía en mente desde hacia días, un collar de castañas, dentro de la palabra que daba meninhera dentro de su blog. Con las que quedan, haré mañana un pastel de castañas (espero que el resto de la familia se anime a comerlo, que yo no puedo coger más peso este embarazo).
Ha sido una actividad sencilla. He agujereado las castañas (ha sido lo que más tiempo me ha llevado), Laia las ha ensartado y posteriormente ha pintado una y sólo una, para darle el toque, supongo. Después el pincel se le ha ido al papel y ha pintado un coche.

Aquí bien concentrada:


Y aquí una vez le ha dado "el toque":



jueves, 20 de noviembre de 2008

Día internacional de la infancia

Hoy es el día internacional de la infancia y el Consejo de Europa ha presentado una campaña contra el castigo físico hacía los niños.

Aquí se puede ver información sobre la campaña.
También aquí se puede leer que el "cachete, el azote y el grito son formas ineficaces de educar". Yo añado que las amenazas y los castigos también. Me ha gustado que se diga que los niños no son mini personas con mini derechos.
Y éste es el vídeo. En realidad dura un minuto, pero está repetido tres veces.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Cuentos para soñar despierto

El sábado vi en una librería uno de esos libros que hubiese comprado compulsivamente de no ser porque estamos en temporada de ahorro a contrareloj (algún día, querer tener la seguridad de un parto respetado no costará dinero). Incluso se me ocurrió comprarlo para regalarlo a una amiga para que lo lea a sus hijos. El caso era que había un libro que pedía irse conmigo y tuve que dejarlo abandonado, como si fuese uno más. De momento se quedó allí, así que lo más que puedo hacer es escribir una entrada con los datos del libro. snif, snif.

Es una recopilación de cuentos de Debi Gliori, que se llama Cuentos para soñar despierto, editado por Planeta. Vienen estos 5:

- Siempre te querré

-¿Seguro que crecerá?

-Para siempre

-Cuéntame algo alegre antes de ir a dormir

-Un sueño mágico

Los dos primeros los conocemos en casa. ¿Seguro que crecerá? lo tenemos ahora en préstamo de la biblioteca y a mi hija le encanta, ya que lo hemos leído cada día desde hace casi un mes. Ha sido uno de esos cuentos que le tengo que recordar que en breve habrá que devolverlo, porque lo ha hecho suyo por completo. La historia es muy sencilla. Una familia de conejos planta semillas en primavera. La pequeña Flora entierra un ladrillo y dice que de ahí saldrá una casa (si la oyeran todos los que buscan vivienda a buen precio). Pasa el tiempo y por supuesto nadie espera que del ladrillo salga una casa. Ella se ofende un poco con los comentarios, pero no pierde la esperanza ni la ilusión...


Siempre te querré pequeñín es un cuento que si me pilla en plan sensible, como ahora mismo, hace que se me salten las lágrimas de la emoción. Las ilustraciones están llenas de detalles preciosos y ternura. Y justo la madre y Colín leen cuentos en la misma posición que mi hija y yo. Creo que el final se le escapa a mi hija, pero sí que le llega la idea de que la madre de Colín le quiere por lo que es, no por lo que haga o los sentimientos negativos que experimente; que su amor, como el de todas las madres, es incondicional, que veníamos comentando en la entrada anterior.




viernes, 14 de noviembre de 2008

Amor incondicional

Amor incondicional es algo que siempre he sentido por mi hija desde que ví sus ojos en el hospital. Los tenía muy abiertos, muy vivos y al mismo tiempo estaba muy asustada. Fue un flechazo. Y la separación de una hora que vivimos fue como si me clavaran una flecha en el corazón. Me pasé una hora llorando, sin saber qué le pasaba a mi hija (no le pasaba nada, me enteré luego). Cuando la trajeron volví a sentir el subidón de hormonas del amor y no bajé de ese estado de alucine, creo, que hasta que cumplió dos años. Entramos en una etapa de amor, incondicional, más contenido.

Durante este embarazo, he vivido momentos en los que me encontraba mal y veía que no podía atenderla como ella se merecía. Eso, por un lado me generó una sensación de incapacidad, pero a ratos veía que necesitaba más espacio para mí, en otras palabras, a ratos notaba que necesitaba que estuviese con su padre y no asumir durante un tiempo la responsabilidad de cuidar de ella. Me he sentido agotada por su incansable energía y a ratos he necesitado descansar de ella. No ha sido nada traumático, ella asimiló muy bien esos momentos y la verdad es que nos seguíamos llevando muy bien, pero yo notaba por dentro más irritabilidad de la acostumbrada. Eso no menoscaba el amor incondicional, pero sí que sentía una pequeña barrera.

Pero desde hace unos dos días, no sé qué fenómeno estoy viviendo, que tengo otro subidón de endorfinas hacia ella. La tendría entre mis brazos día y noche. Necesito darle besos constantemente, olerla como cuando era un bebé. Los ratos que permanecemos separadas (cuando va al cole) la echo de menos muchísimo. Necesito su presencia. Vamos, que estoy en plena fase de enamoramiento hasta las trancas de mi hija. Suspiro como una colegiala y miro sus fotos cuando no está. Ayer me miraba con los mismos ojos abiertos y vivos de cuando nació (esta vez sin miedo), mientras me acariciaba y me decía cuánto me quiere. Yo me sentía la persona más feliz y afortunada sobre la tierra.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Ceras y casas

Esta mañana me he puesto a rayar ceras viejas, trocitos sueltos que teníamos... La idea del proxecto semanal de dale un colinho hablaba de cera, pero no me veía haciendo velas, así que le he añadido una s al "proyecto".

Y esta tarde le he propuesto a L. hacer un dibujo con las virutas y pegamento. Me ha dicho que dibujara un caracol. Hemos rellenado el dibujo con diferentes colores. Al principio seguía las líneas, pero luego se nos ha movido la cartulina, antes de que se secara el pegamento y se nos ha corrido un poco todo. Pero el resultado es cuanto menos colorista. Al llegar al cielo, ha dicho que estaba cansada y ahí lo hemos dejado.

El dibujo reposa ahora bajo un periódico y un libro y mañana lo encolaré.


Por otro lado, os enseño la casa en continua transformación. Hay veces que quiere recortar tejas y pegarlas, otras se decanta por pegatinas o por recortes de catálogos varios, otras por pintar... un poco a rachas. En varios meses que lleva la casa en su habitación no hemos resuelto el asunto del techo... pero tiene los meses contados con las reformas que estamos haciendo.



A la sombra del Olivo

A la sombra del olivo forma parte de una colección de libros-cd de la editorial Kókinos. En este título hay una recopilación de nanas, canciones, rimas árabes y bereberes del Magreb. La selección es preciosa y acerca a los niños a otra música diferente. Pero abres el libro, ves las ilustraciones de Nathalie Novi que acompañan a las letras (escritas en caracteres árabes y latinos) y su traducción, y te adentras en otro mundo. Al final del libro, hay una sección en la que se comenta cada canción y se añaden anécdotas culturales, los acompañamientos gestuales y referencias a otras versiones.

A mi hija le gusta especialmente el corte 3, Minga turi, que viene de Argelia y copio de los comentarios del libro:
"El sinsentido o el sentido del absurdo son característicos del repertorio infantil en todas las culturas. Esta canción es un buen ejemplo: no quiere decir nada. Al modo del aserrín aserrán español, está compuesta por palabras inventadas y de una sucesión de sonidos divertidos, en ocasiones procedentes de lenguas extranjeras (minga turi puede tener resonancias italianas). Lo niños adoran estas cancioncillas salvajes, próximas ya a las fórmulas mágicas".

La letra dice:
Minga turi makramba furi furi furi
imi yaturi alamba fiano
ah ferú ah ferú ah ferú eh!

(hay que decir que ella dice a Perú, a Perú, a Perú, eh!, su cole se llama Perú y suele cantarla y bailarla cuando vamos de camino).


Aquí se puede escuchar:




El resto de libros de esta colección son:
- Canciones y nanas del baobab (el África negra en 30 canciones infantiles)
- Cancionero del Papagayo (Portugal y Brasil en 30 canciones infantiles)
- Cancioncillas del jardín del Edén (28 canciones infantils judías)
- Canciones infantiles y nanas de babushka (29 canciones infantiles eslavas)