martes, 11 de noviembre de 2008

Cajas

Ayer acabamos nuestra caja para llevar a una tienda Imaginarium, dentro de la campaña que tienen de Navidad. Hoy iremos a elegir el contenido a Dideco y a ver si el jueves nos acercamos a una tienda a llevarla. No estaba yo muy inspirada en el tema Navidad aún, ni con el otoño, así que nos ha quedado más bien primaveral. Lo que hemos hecho con la caja ha sido:
- La pintamos de rojo por dentro entre las dos.
- La empapelé con papel de regalo.
- Pusimos figuritas de goma Eva (siempre tengo que mirar si es Bea o Eva esta goma). Yo recorté y ella fue pegando, con mi ayuda. También aprovechó los restos que iban surgiendo para seguir con la decoración de su casa de cartón (algún día la pondré, pero es como la sagrada familia, siempre hay algo más que pegar, pintar...)
- Ahora queda poner cositas dentro y llevarla.


jueves, 6 de noviembre de 2008

Conflictos entre niños


Este texto de Hendrik Vaneeckhaute lo he sacado del foro de CCC

Imagen de Patricia Metola

Los conflictos


Los conflictos son normales, saludables, necesarios y una fuente de crecimiento para los niños (y para los adultos). En la medida que logran solucionar los conflictos de forma satisfactoria, los niños tendrán una personalidad más fuerte y equilibrada y gozarán de una buena autoestima.

No hay que intentar evitar los conflictos y mucho menos intentar reprimirlos. Pero tampoco significa que no hay que tomar medidas que prevengan los conflictos en algunos casos (muchos niños con pocos acompañantes, niños muy pequeños, edades muy distintas, etc.).

Para saber cuándo y cómo intervenir en los conflictos, es necesario analizar primero el conflicto. Podemos distinguir entre los conflictos originados por un ambiente no-adecuado (los conflictos evitables) y aquellos conflictos que surgen desde la propia vivencia de límites, de la convivencia y de la necesidad de distinguirse como individuos del mundo que les rodea (los conflictos inevitables).

Los conflictos evitables, que surgen por el entorno no-adecuado tienen solución fácil: adecuar el entorno a las necesidades de los niños. Por entorno entendemos tanto el entorno emocional como físico. El entorno emocional adecuado asegura que los niños en todo momento tienen cubiertas sus necesidades emocionales, afectivas, intelectuales y físicas. Por entorno físico entendemos un espacio seguro, sin peligros activos, con materiales adecuados y suficientemente amplio. En un entorno con demasiados límites, donde no hay suficientes posibilidades de libertad de movimiento o donde los materiales no son adecuados o suficientes, las tensiones suelen crecer rápidamente.

El entorno emocional adecuado asegura que los niños se sienten amados y aceptados, lo cual permite que no entren en un proceso de activación de su agresividad (la energía vinculada al instinto de supervivencia) como forma de buscar salida a las frustraciones y a las llamadas de atención.


El entorno físico adecuado asegura que los niños se sienten con seguridad y autonomía para jugar y experimentar y para dar salida a la curiosidad y el deseo de entender y aprender.

Todos disponemos de agresividad, pero en la medida que tenemos satisfechas nuestras necesidades básicas y/o disponemos de canales de expresión y/o disponemos de medios para satisfacer estas necesidades, nuestra agresividad no se activa (o no supera ciertos límites más allá de mantenernos vivos).

La resolución de conflictos
Cuando un niño aprende que los conflictos se resuelven a través de la ley del más fuerte, aplicará este esquema también en su vida como adolescente y adulto y lo aprobará también en general en la sociedad (guerras justificadas, capitalismo salvaje, desigualdad social, etc.).

La violencia suele dar ‘resultados’ y ‘soluciones’ a corto plazo. Por eso es tan fácil que se aprenda y se aplique, a pesar de que las consecuencias a largo plazo son negativas.

A largo plazo, la violencia suele producir personas inseguras:
- O aplicarán la ley del más fuerte siempre que puedan y se esconderán detrás de una pantalla de persona físicamente o síquicamente fuerte –aunque este último suele mas bien traducirse en insensibilidad. (Estaríamos hablando en este caso en realidad de una persona dura.) En muchos casos necesitarán reconfirmar ese papel de persona fuerte, a través de por ejemplo una carrera profesional a todo coste o ejercer el papel de dominante en sus relaciones con otras personas. Llegando a la extrema contradicción: cuánto más violenta (más necesidad de expresar su superioridad) es la persona, más débil en el fondo se siente y es.
- O asumirán el papel de persona que se adapte siempre a las situaciones sin tomar en cuenta sus propios deseos. No opina, no se siente importante, hasta llegar al extremo de autolesionarse.

La resolución de los conflictos entre niños.
Los niños aprenden de los adultos como resolver los conflictos por tres vías:

1) El trato entre los adultos: como los padres y otras personas de referencia resuelven sus conflictos
2) Como los adultos tratan a los niños
3) Como los adultos manejan las relaciones entre los niños.

1) Si queremos que los niños no sean violentos entre ellos, es muy importante que las personas de referencia para los niños tampoco lo sean. Los niños (pequeños), en gran parte, aprenden a través de la imitación, y se comportarán según ven en su entorno. Aquí es muy importante señalar el efecto dañino de la televisión, sobre todo en niños pequeños. Horas de películas y dibujos animados en los cuales sus héroes resuelven una y otra vez sus conflictos de forma violenta, forman un ejemplo muy seguido y imitado por los niños. En sus juegos imitan a sus héroes, -más todavía si les compramos los atributos (armas) que utilizan- y así interiorizan estas actitudes como propias de una forma inconsciente. No importa si los niños ya un poco más mayores saben distinguir entre la realidad y la ficción, la interiorización de las actitudes y de los modelos para resolver los conflictos se hace de forma inconsciente, repitiendo una y otra vez las escenas. (Ese proceso de interiorización inconsciente también ocurre en los adultos, en este principio está basada la publicidad diaria y repetitiva.)

2) Los niños también aprenden de la forma como los adultos les tratan. Si no damos respuesta a sus necesidades, si pretendemos que nos obedezcan, si pensamos que les tenemos que explicar todo (porque nosotros lo sabemos y ellos no), intentamos convencer, no toleramos respuesta, gritamos, nos quejamos, insultamos, damos órdenes, etc., aplicamos una comunicación unidireccional del adulto (superior) hacia el niño (inferior). El niño aprenderá que el más fuerte impone su voluntad al más débil, y lo aplicará también. No atender las necesidades del niño, es una forma de violencia, en la cual el adulto ignora, es decir, convierte en un inferior absoluto, al niño. La reacción del niño será sobre todo una reacción de sumisión o de traslado de la agresividad a otros niños. Pocas veces los niños pequeños entrarán en reacción (una escalada) contra sus padres, las personas que más (les) ‘quieren’. (Cosa que puede cambiar en la adolescencia, y aun así se hará generalmente de forma indirecta, asumiendo actitudes que chocan a los padres.)

3) La tercera forma como los niños aprenden de los adultos a manejar los conflictos es como ven a los adultos manejar las relaciones entre los niños. En la medida que dejamos a los niños resolver sus conflictos de forma violenta, buscamos culpables (el malo), sólo intervenimos cuando la violencia sobrepasa ciertos límites, ignoramos o minimizamos la violencia y sus efectos o intervenimos de forma violenta, también les estaremos enseñando y confirmando este modelo violento.


Cuándo y cómo intervenir
Hay que distinguir entre conflictos puntuales y los conflictos ‘crónicos’, cuando un niño muestra una actitud conflictiva frente a otros niños de forma más constante, incluso sin que haya un conflicto concreto entre ellos.

A/ Conflictos puntuales
En caso de los conflictos evitables, la solución es adecuar el entorno. Si eso no es posible o en el caso de un conflicto no-evitable tenemos que pensar sobre el cuándo y el cómo intervenir.

¿Cuándo intervenir en conflictos puntuales?

1) En primera instancia dejamos que los niños experimenten y en muchos casos encuentren una solución por su propia cuenta. Aunque se crea un momento de tensión, aunque parece que las cosas van por mal camino, dejamos que los niños tengan la oportunidad y la experiencia de encontrar una solución. Eso sí, si vemos que la situación se vuelve tensa, o que un niño no se encuentra bien, nos acercamos, nos bajamos a su nivel (literalmente) y dejamos notar nuestra cercanía.
2) Cuando el conflicto se hace violento hace falta intervenir para evitar agresiones peligrosas y ayudar a encontrar una solución no violenta
3) En muchos casos no estaremos presentes cuando ocurre un conflicto con desenlace violento, y nuestra intervención es a posteriori.

Muchas veces se asume, en el punto 2), que no hay que intervenir cuando los dos niños ya son un poco mayores y sólo hacerlo cuando hay una gran desigualdad entre los niños, cuando son niños muy pequeños (menos de 3 años) o cuando la ‘solución’ del conflicto realmente se vuelve muy violenta. Creo que es una actitud errónea como reacción generalizada o regla fija, porque
a) los niños tienen ocasiones de sobra para experimentar la resolución de conflictos sin presencia y ayuda de un adulto;
b) la no-intervención del adulto presente durante la resolución violenta del conflicto les enseña a los niños que así se resuelven los conflictos. Y si el adulto sólo interviene en determinados momentos, les parecerá que toda la fase anterior a la intervención es una violencia tolerable o que ni siquiera es violencia;
c) es muy relativo lo que es muy violento (lo que determina el momento de la intervención del adulto). La violencia verbal y la actitud amenazante (en general ni siquiera considerada como violencia) también son muy dañinas;
d) la intervención del adulto es la oportunidad para acompañarles en el proceso creativo de encontrar soluciones y para experimentar otras formas de resolver los conflictos en su día a día. (Desafortunadamente los niños tienen en su entorno ejemplos de sobra de la resolución violenta de conflictos y carecen de otros ejemplos.);
e) se utiliza el argumento que así los niños se hacen fuertes para afrontar la vida en la sociedad, olvidando que es justamente la violencia que crea personas inseguras
f) también se dice que no hay que frenar o bloquear la agresividad del niño, pero no se trata de frenar la agresividad, sino de canalizarla de otra forma, justamente para llegar a soluciones más satisfactorias que hacen menos necesarias las expresiones violentas o la sobre-activación de la agresividad.

Tampoco hay que asustarse o dramatizar el hecho de que dos niños se pegan en un momento puntual. Son capaces de sobrellevarlo sin ningún problema si no conlleva un bloqueo del juego y si la violencia es simplemente expresión (puntual) de la agresividad vital en ese momento (mas que una forma de solucionar el conflicto). Prueba de ello es que muchas veces, a los pocos segundos, están otra vez jugando juntos. El problema está cuando vemos que es muy seguido, sistemático, desigual, bloquea el juego, o que sí influye en la actitud de los niños.

¿Cómo intervenir en conflictos puntuales?

1) No intervenir en un proceso de creación y solución de un conflicto cuando no es violento.

2) Intervenir en un conflicto concreto: parar el conflicto en el momento de que se vuelve violento. La intervención se hará con el objetivo de calmar a los niños, aclarar la situación del conflicto, y acompañarles en su búsqueda de soluciones. No se trata de proponerles la solución, más bien ayudarles a buscarla. Con niños pequeños se trata muchas veces de acompañarles en su frustración por no conseguir lo que en eso momento quieren.

3) Intervención posteriori: muchas veces intervenimos en un conflicto cuando el proceso de escalada ya está muy avanzada o cuando una de las partes involucradas pide ayuda o viene llorando. Es importante no buscar culpables, porque nuestra posible observación sólo se refiere a la última parte de la escalada del conflicto y no solemos saber como ha sido el proceso, y aunque lo supiéramos no nos ayudaría porque tampoco se trata de ‘castigar al culpable’. Es importante hacer un proceso de des-escalar el conflicto junto con los niños, no para buscar culpables pero con el objetivo de que se den cuenta de que ha habido tal escalada por las dos partes, y que muchas veces se había iniciado por un malentendido o por una acción accidental. Si lo hacemos de forma tranquila, los niños también se tranquilizarán, y les ayudará a darse cuenta cómo se construyen los conflictos y cómo se podrían resolver.
La intervención posteriori a veces no se puede hacer de forma inmediata, porque los niños están demasiados exaltados, pero es importante retomar el tema en un momento más tranquilo, para que entiendan mejor lo que pasó y cómo podrían actuar de otra forma.

La intervención del adulto requiere tranquilidad, una actitud firme y a veces una gran creatividad para acompañar a los niños en el camino de una solución. Lo que no deberíamos hacer es castigar (tampoco indirectamente o sutilmente con nuestra actitud), buscar culpables o hacer lo mismo que el niño para que se dé cuenta cómo la otra persona se sintió.

B/ Conflictos ‘crónicos’.
Un niño mantiene una actitud violenta, no sólo en el momento de resolver conflictos puntuales, pero también se impone, aparentemente sin razón, con violencia frente a otros niños.

Es muy importante siempre distinguir entre la persona (que siempre aceptamos) y su actitud violenta (que no aceptamos). En ningún momento se trata de castigar al niño, sino de comunicar sobre su actitud. Comunicar quiere decir hablar y escuchar. Hablar para explicar nuestro rechazo a la actitud de violencia frente a otros niños, y escuchar los sentimientos y las necesidades del niño. Y también comunicar sobre las soluciones. Con una actitud violenta un niño nos está diciendo algo, y si rechazamos su actitud violenta, no quiere decir que rechazamos su mensaje.

En realidad se trata de un conflicto evitable que requiere una intervención integral.

Por un lado habrá que trabajar las causas (un entorno físico o emocional no-adecuado) que generan este mensaje expresado de manera violenta, del otro lado no podemos esperar hasta que algo cambie, porque suele ser un proceso largo para detectar bien las causas y encontrar soluciones para ellas. Por ello también hay que trabajar la forma de expresar el mensaje. Buscar, dialogando, mecanismos para canalizar la energía (de frustración, agresividad, dolor, etc.) del niño de una forma que no sea violenta para los demás – ni para el niño mismo. Por ejemplo a través de más juegos físicos, deporte, mimos, creatividad, etc. Se trata de un proceso comunicativo con el niño para encontrar estos canales. Aquí es importante captar los señales en la actitud del niño que apuntan a un acumulo de agresividad y ayudarle al niño a ser consciente de ello (ayudarle en autogestionar esa energía o agresividad).

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Humor (2): NIÑOS DE BUEN HUMOR: EL PODER DE LA RISA


Y el segundo, escrito por Susana Bloch y Karina Reinhardt. Adaptado por Emilio Iberbuden en



Y la imagen que pongo no tiene nada que ver con el tema, pero es que la he visto y me ha parecido preciosa de verdad. Es de Patricia Metola. ¿Ése era el secreto de Mona Lisa? Porque a mí me tiene un poco menos relajada el tema del embarazo que a ella, desde luego. Bueno, si lo pienso, también tiene que ver, que T. también recibe las endorfinas que genera la risa.


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En los niños las emociones son espontáneas y puras. Por eso no resulta extraño verlos reír a carcajadas ante pequeñas cosas, sin embargo, también es común ver cómo a medida que crecen algunos van perdiendo esta capacidad, y son cada vez menos los momentos en que se muestran alegres.

En esto contribuyen en parte importante los adultos, ya que muchas veces prestan más atención a los niños cuando están tristes, enojados y de mal humor. Así como tomar en cuenta estas emociones es necesario, también lo es reforzar los momentos en que los niños expresan alegría y están de buen humor. Generar espacios de diversión, compartir experiencias placenteras y momentos de diversión con los niños, es otra tarea que los padres deben procurar hacer todos los días.

Risa sanadora
La risa es un poderoso mecanismo de defensa, una eficaz herramienta para enfrentar los conflictos y superar la adversidad. Cada vez que una persona ríe, se movilizan más de 400 músculos en todo el cuerpo, aumenta la frecuencia cardiaca, se duplica la actividad pulmonar mejorando el sistema de oxigenación, se activa el trabajo metabólico y el organismo libera gran cantidad de adrenalina y endorfinas, hormonas naturales que funcionan como analgésicos y tranquilizantes.

Como consecuencia, se reduce el estado de estrés, se descargan emociones y se mejora el ánimo. El buen humor y el optimismo se asocian a un sistema inmune fuerte y a la salud mental. Según Susana Bloch, la risa es la expresión máxima de la alegría, emoción básica y universal, que se presenta en los niños en forma pura, espontánea. “Los adultos no deben reprimir esta emoción sino que estimularla”. Agrega que para reír es esencial estar relajado, como ocurre naturalmente en los niños.

Algunos especialistas sostienen que el poder de la risa es tal, que incluso podría ser un factor protector de enfermedades. Las personas que ríen poco o carecen de sentido del humor son más propensas a padecer enfermedades graves como el cáncer.

La risa a nivel cerebral
Un estudio realizado en la Universidad de Stanford, Estados Unidos, publicado en la revista científica Neuron, afirma que una persona se siente bien cuando se ríe debido a que se activan los circuitos de recompensa en el cerebro. Luego de medir la actividad cerebral en voluntarios que leían chistes buenos y malos, se comprobó que estos circuitos se activan con la risa. La investigación concluyó que la risa es importante para el bienestar físico y psíquico; una reacción que determina la forma en que se genera la amistad, el amor y el estrés. Por eso los especialistas afirman que es clave fomentar la risa y el buen humor en los niños.

Los científicos del aludido estudio explican que, pese a su importancia, aún no se conoce mucho sobre los mecanismos cerebrales que subyacen tras el humor y afirman que entenderlos puede ser fundamental para comprender diversos aspectos del comportamiento social. “Es probable que la gente con poco sentido del humor tenga problemas en estas áreas del cerebro”, dice el estudio de la universidad norteamericana.

Un humor diferente en cada etapa
Según los expertos, la risa y el humor aparecen muy temprano en el desarrollo. En los lactantes surge el aprender a sonreír en la medida en que las personas que les rodean les sonríen y se ríen con ellos. En un principio, los bebés lo hacen por imitación y luego aprenden a reír a carcajadas. A medida que crecen, comienzan a encontrar divertidas ciertas cosas, y entonces aplican el conocimiento que tienen de la facultad de reírse y logran hacerlo.

Sin embargo, los especialistas sostienen que en su sentido más estricto el humor aparece a los dos años de vida, cuando el niño comprende que algo inesperado e inhabitual ha sucedido. El pequeño puede reírse si ve a su papá haciendo morisquetas. Este hecho que puede provocar un ataque de risa al niño, se llama captación de las incongruencias físicas; que caracteriza al humor y que es lo que explica el porqué son tan graciosas las caricaturas.

El humor verbal aparece a los tres años, cuando el niño juega con las palabras: inventa, repite y esto puede causarle mucha risa. Para que el niño realmente disfrute situaciones de humor, éstas deben realizarse en un ambiente familiar de confianza. Si el pequeño siente la amenaza de un extraño, el temor puede apoderarse de él y en vez de la risa aparece el llanto. Los especialistas recomiendan desarrollar el humor en cada una de las etapas de los niños, para asegurar de cierta manera que cuando grandes sigan haciéndolo. Así también, estarán desarrollando en los hijos la capacidad de disfrutar de los pequeños detalles.

No al mal humor
Los niños aprenden a través del ejemplo, por lo tanto, es la familia quien les entrega las primeras enseñanzas de vida. Por eso, es importante fortalecer la expresión de la sonrisa como manifestación de optimismo y señal de que se disfrutan los propios logros, y también como una manera de enfrentar con esperanza las derrotas. Para lograr todo eso es fundamental la actitud de la familia.

La psicóloga Karina Reinhardt, señala que “es muy común que aquellas familias en que los padres son optimistas y alegres, los hijos también lo sean. Pero esa imitación pasa por entregarles mensajes coherentes y una actitud de vida que les permita valerse de cosas simples para enfrentar grandes dificultades. Si un niño goza con pequeñas cosas como un atardecer, el vuelo de un pájaro o un arco iris, probablemente durante su adolescencia o adultez encontrará en esas mismas cosas una protección contra posibles depresiones, o las verá como útiles recursos para superar sus frustraciones”.
Asimismo, es importante enseñarles que la risa debe darse en una actitud de respeto y generosidad, no como una forma de burla de las debilidades ajenas.

La casa de la risa
Incentivar el buen sentido del humor en los niños empieza con la propia actitud de los padres. Para lograr mantener un ambiente de alegría y relajación es importante que no digan frases como “ojalá pase luego este mal día”, o “me levanté con el pie izquierdo”.

Asimismo, es necesario tratar de no llegar malhumorado del trabajo, no ser serio la mayor parte del tiempo y no reír sólo con una película cómica o con un chiste. Recuerde que el sólo gesto de sonreír ayuda a encontrar la esperanza en momentos difíciles, distensiona ambientes poco amigables y facilita el acercamiento entre las personas.

Si bien cada persona tiene su particular sentido del humor, lo importante es tratar de encontrarlo, incentivarlo, compartirlo y festejarlo. Para incentivar el sentido del humor en la familia pueden organizarse fiestas de disfraces, hacer guerras de cosquillas o de almohadones, ver películas cómicas, leer cómics, contar anécdotas de la infancia, recordar cosas divertidas que los hijos hacían y decían cuando eran bebés, y hacer muecas destacando los rasgos de cada uno: lo más lindo o lo más feo. Lo importante es comprender que más allá de un juego, la risa y el buen humor pueden proteger a los niños y hacerlos más felices ahora y en el futuro.

Humor (1)

Últimamente, entre el agobio que siento por dentro debido a la situación del trabajo y el cansancio de estar ya en el séptimo mes de embarazo, me encuentro que no río tanto con L., que a ratos le exijo más de lo que puede dar de sí una niña de tres años, que me pongo el automático. Hoy he visto en entrecomadres un par de artículos sobre la risa y el humor. Hay que aplicarse el cuento para volver a pasar ratos "tontos", riendo por nada junto a mi hija.

Este primer texto es de Carmen Herrera García, Profesora de Educación Infantil y Primaria, y publicado en http://www.educacioninfantil.com/displayarticle61.html


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La risa y el buen humor es la mejor y más barata de las medicinas y combate, cuando menos, el mal humor. Los niños lo descubren de forma espontánea pocas semanas después del nacimiento. Esa primera sonrisa despierta en nosotros la mayor de las ternuras y los mejores sentimientos. Durante toda la infancia, la risa le acompañará y llenará nuestro hogar de uno de los sonidos más bellos. Cabe preguntarnos entonces si, como padres, cuidamos que nuestros hijos cultiven ese maravilloso sentido que es el del humor. ¿Procuramos que aprendan a reírse sin dañar a otros? ¿Cuidamos de que puedan ver en sus errores y en los nuestros una oportunidad de mirar las cosas con perspectiva? ¿Pasamos tiempo con ellos divirtiéndonos?

"Sólo hay un rincón del universo que usted puede estar seguro de mejorar: usted mismo" Aldous Huxley

El sentido del humor es necesario en la vida familiar tanto como la disciplina, la educación o los valores. Las relaciones entre padres e hijos que permiten y dedican tiempo a las diversiones, el buen humor y la risa son más sanas, menos tensas y más cordiales.

El sentido del humor es un sentido eminentemente humano.

Nos permite ver los problemas en su dimensión correcta, ni sobrestimados ni subestimados. Saber reírnos de nuestros errores y asperezas facilita reconducir situaciones que, de otro modo, aumentarían las tensiones y los conflictos.

La risa es una de las expresiones que más beneficios aporta a la persona:

Es la expresión de la alegría.

Activa la producción de endorfinas, transmisores químicos que aportan al cerebro alivio y bienestar.

Libera tensiones.

Provoca una respuesta emocional única orientada a la alegría y al bienestar.

Aumenta la captación de oxígeno.

Crea un ambiente positivo y cordial.

Nos ayuda a poner los problemas en perspectiva.

A los niños les encanta reír, les gustan las bromas, les expresiones de buen humor y la alegría.

A los padres nos es bastante fácil hacerles reír cuando son bebés, pero a medida que crecen y empezamos a sentir la responsabilidad de su educación podemos, poco a poco, alejarnos de las expresiones diarias de alegría con que nos dirigíamos a ellos cuando eran pequeños. Nos ponemos perfeccionistas y, llevados por la tensión y el estrés, pasamos la mayor parte del tiempo corrigiendo de forma reactiva o haciendo énfasis en los errores, los conflictos y las dificultades que, por otro lado, son características de seres en continuo aprendizaje y crecimiento.

Y nos olvidamos de pasar tiempo con ellos divirtiéndonos. Dejamos de lado la alegría y el buen humor que tanto nos pueden ayudar en su educación. Y dejamos, por ende, de ser modelos de personas alegres y divertidas, dignas de ser imitadas por nuestro alto sentido del humor. Conviene recordar que los niños aprenden, sobre todo, por imitación, y cuanto más dignos de crédito son los modelos a imitar, mejor y más duradero será el aprendizaje.

Seamos conscientes de que la alegría y el buen humor también se educan.

A los niños les encanta reír y les encantan las bromas. Las familias que logran pasar tiempo divirtiéndose juntas crean vínculos de relación más estrechos y duraderos. Es conveniente, por tanto, pasar tiempo juntos en actividades lúdicas a menudo. Recuerdo una niña de siete años que, tras un paseo invernal por la playa con su papá y sus hermanos en el que jugaron y corrieron todo el tiempo, al regresar a casa hizo un dibujo que lograba transmitir con enorme fuerza, los intensos momentos de diversión que acababa de vivir.

Los padres podemos enseñar a nuestros hijos a no sobredimensionar los problemas a través del buen humor y la alegría.

En cierta ocasión, tras un largo viaje, un paquete de cacao en polvo se abrió dentro de nuestra maleta de ropa manchándolo todo. En el momento en que lo vimos podíamos habernos quejado y lamentado por la ropa, etc., En vez de eso, empezamos a reír y a ver el lado divertido del asunto, comentando que tendríamos que meter los pantalones en el vaso de leche para aprovechar el cacao, o que tal vez la mejor idea sería vaciar la leche directamente en la maleta y tener un montón de leche chocolateada!!! Nuestros hijos aún recuerdan el incidente con risas y en su momento, lo comentaron con los amigos como algo tremendamente divertido.

A lo largo del día tenemos muchas oportunidades de vivir nuestra relación con los niños de forma alegre y divertida, pero hemos de ser capaces de reconocerlos y de vivirlos sin miedo a que las normas o la disciplina se vean afectadas. Un padre o una madre divertidos y alegres son tan o más dignos de crédito que aquellos padres huraños y culpabilizadores. De hecho, a nosotros mismos nos es mucho más grato compartir nuestro tiempo con personas de trato alegre y cordial que con aquellas que siempre se quejan o protestan por todo.

Pero lo que hemos de evitar es reírnos de los niños.

Si nos reímos de sus errores, podemos menoscabar su autoestima dado que se encuentran todavía en una etapa inmadura en la que necesitan afianzar la confianza en sí mismos. Frente a un error deberemos primero saber qué opina nuestro hijo de lo sucedido y después podremos ayudarle a ver el lado divertido del asunto puesto que ya conocemos sus sentimientos.

Es recomendable también comprobar el tipo de humor que ven nuestros hijos en los programas de televisión.

A menudo se utiliza un humor que daña a los demás para hacer reír. Es necesario que mostremos a nuestros hijos que, aunque sea divertido, nunca podemos reírnos a costa del dolor producido a otros. Será necesario hacerles ver que a ellos tampoco les gusta ser blanco de risas y burlas por más divertido que pueda parecer. Este aprendizaje elemental les ayudará a aprender cómo ser divertidos y simpáticos sin perder la empatía (capacidad social básica que nos permite saber cómo se siente el otro y actuar en consecuencia).

Por último, recordar algunos juegos y actividades que nos permitirán educar el sentido del humor en nuestros hijos:

Guerras de cosquillas.

Batallas de almohadones.

Jugar al escondite dentro de casa.

Hacer ejercicio físico juntos.

Esperar a papá o a mamá escondidos por casa y darle un susto.

Ver juntos películas de risa.

Hacer comentarios divertidos manteniendo nuestra expresión seria.

Salir a pasear y a jugar.

Contar chistes.

Hacer preguntas aparentemente absurdas: ¿alguien quiere un helado de anchoas?, etc.

Vestirnos intencionadamente con una prenda al revés o con dos zapatos distintos.

Leer juntos tebeos o cómics divertidos.

Contar anécdotas de nuestra infancia.

Recordar las cosas divertidas que nuestros hijos hacían cuando eran bebés.

Son sólo algunas ideas que nos permitirán responder a la gran necesidad de alegría que nuestros hijos y nosotros tenemos.

Seamos conscientes de que el sentido del humor nos permitirá ser una familia que acepta la vida tal y como es (¡aunque no se conforme con ella!), aportando soluciones creativas ante situaciones que de otro modo mermarían nuestras relaciones o nuestros estados de ánimo.

Atrevámonos a ser divertidos, seamos capaces de reírnos de nuestros propios errores y de nuestras propias incapacidades mostrando a nuestros hijos cómo crecer y mejorar como personas sin perder el sentido del humor.

martes, 4 de noviembre de 2008

Viure en família

La semana pasada me llegó la revista Viure en família (la página web está de reformas), que es una revista que también se publica en castellano, bajo el título de Crianza Natural , pero no sé si las dos ediciones son exactamente iguales. Del número 28 me gustaría destacar cosas bastante dispares, pero que me han parecido muy interesantes:

Cuento: Hola bebe , un parto en casa.


Jenni Overend (texto) y Julie Vivas (ilustraciones) Traducción de Carmen Diana Dearden. Caracas, Ediciones Ekaré, 2001. Colección Libros de todo el mundo. (Desde los 6 años.) "Hoy es un día muy emocionante. Juan, Isa y Bea están a punto de tener un hermanito. O una hermanita. Juan nunca ha visto nacer a nadie, pero ya mamá tiene dolores de parto y papá la ayuda a caminar un poco. Ana, la partera, acaba de llegar, y también está aquí la tía Márgara. Toda la familia se reunirá alrededor de mamá durante el parto. Y a la noche, todos dormirán acurrucados junto al fuego, muy cerca del nuevo bebé". (Texto extraído del catálogo editorial.)


El legado de Elna
Me ha parecido muy interesante la historia de Elisabeth Eidenbenz, mujer suiza que acogía en Elna a mujeres embarazadas refugiadas, ofreciendo ayuda en el nacimiento y la crianza de unos 600 bebés hijos de republicanas. Se está preparando una obra de teatro y una película sobre algunas de esas historias que se vivieron allí, a partir del libro (es un blog muy interesante) que escribió Assumpta Montellà. Muchas niñas llevan el nombre de Elna y es en honor a lo que ocurrió en aquellos años.

Documental: El negocio del nacimiento
Es un documental denuncia sobre la situación de los partos en Estados Unidos, extremadamente instrumentalizados. Se presenta también la otra cara, a través de la experiencia de una matrona, Cara Muhlhahan, de partos más humanizados.

El trailer se me quedó corto y estoy deseando ver el documental completo.

http://www.thebusinessofbeingborn.com/

http://www.cmmidwifery.com/

Jornadas Internacionales de espacios familiares de la pequeña infancia

Por último, me ha llamado mucho la atención la celebración de estas jornadas, que son un homenaje a Françoise Doltó, en Barcelona, los días 28 y 29 de noviembre. En este encuentro, se pretende conocer la realidad de los espacios familiares a nivel local e internacional; profundizar en el conocimiento de los vínculos familiares y es especial con la pequeña infancia; reflexionar sobre cómo afrontar el trabajo con familias y debatir sobre el apoyo a la pequeña infancia y sus familias.

Se puede descargar el programa completo en la página de viure en familia. Me encantaría poder ir, sobre todo ahora que estamos trabajando en un nuevo proyecto de apoyo a familias.

Pasta de sal

La semana pasada, en el proxecto semanal del blog de menihera, se proponía hacer alguna actividad con harina. Cada semana hacemos magdalenas, pero la verdad es que aunque llevan harina, L. no manipula mucho la masa (echa los ingredientes, bate un poco con la batidora manual y separa los moldes). Así que decidí probar con la pasta de sal, es decir, agua, harina y sal. Fuimos echando a ojo cantidades pero parece que lo ideal es 3 partes de harina, 1 de agua y una de sal. Disfrutó mucho amasando y luego haciendo "churros" que convertimos en letras y figuras. Ayer estuvo pintando hasta que le pareció que ya era suficiente.


domingo, 26 de octubre de 2008

Lactancia Materna

Desde el blog Por un embarazo y un parto respetados. Por un nacimiento digno, traigo este artículo que ha escrito Mireia Muñoz y que condensa mucha información útil sobre lactancia materna. El blog lo he cazado buscando bibliografía para un proyecto en el que ando metida de creación de un grupo de madres y padres... a ver qué sale!!
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Existen sólidas bases científicas que demuestran que la lactancia materna es el mejor alimento que una madre puede dar a su hijo recién nacido. No solo considerando su composición, sino también por el vínculo afectivo que crea y la protección que brinda frente a numerosas enfermedades. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de la vida del niño y continuar el amamantamiento junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los 2 años de edad o más.

En ocasiones, las madres deciden que darán el biberón incluso antes de que nazca su bebé, unas por falta de información, otras por falsos mitos inculcados. En otras, abandonan la lactancia frustradas dudando de su capacidad para lactar, o de la de su bebé para mamar. Muchas porque no tuvieron apoyo que les acompañara, enseñara y guiara. Es interesante conocer algunas cosas antes de tomar una decisión tan importante y de privar a nuestro bebé y a nosotras mismas de todos los beneficios que la Lactancia Materna conlleva, para que, sea cual sea la decisión que tomemos, sea una decisión informada y no condicionada por una falsa información o falta de la misma.

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BENEFICIOS PARA LA MADRE
Favorece la relación de apego con el bebé, se establece un diálogo íntimo a base de sonrisas, miradas, caricias.
Dar de mamar es una experiencia gozosa y única que ayuda a vivir la maternidad en plenitud. Disminuye las posibilidades de depresión postparto y ayuda a sanar partos traumáticos.
Ayuda al útero a contraerse y recuperar su forma más rápidamente, disminuyendo el sangrado postparto y el riesgo de hemorragia.
La grasa acumulada en el cuerpo durante el embarazo se convierte en energía para producir leche con lo cual se recupera el peso o la silueta.
Mejora la anemia y se ahorra hierro gracias a la ausencia de la amenorrea prolongada, favoreciendo además el espaciamiento natural en los embarazos gracias a sus propiedades anticonceptivas mientras la lactancia es exclusiva y a demanda.
A largo plazo disminuye el riesgo de cáncer de pecho, de ovarios y la osteoporosis.
La leche materna además es estéril, antiséptica, está siempre lista para el bebé en cualquier lugar y momento, a la temperatura correcta, incluso a mitad de la noche y además es gratis.
Es cómodo pues la leche siempre estará a punto: temperatura adecuada y composición perfecta, y no habrá que comprar ni esterilizar tetinas ni bibes, ni estar pendientes de que no falten los polvos o el agua hervida o embotellada, y no será ningún problema cuando falten la luz o el gas.

BENEFICIOS PARA EL BEBÉ

La leche materna está especialmente indicada para el bebé, con el equilibrio justo de nutrientes que necesita y es por tanto nutricionalmente superior a cualquier otra alternativa.
Contiene anticuerpos y defensas para ayudarle a combatir las infecciones.
El calostro que se produce los primeros días tiene un alto valor en proteínas, rica en anticuerpos y fácil de digerir.
Es más fácil de digerir que la leche de fórmula, no produce tanto estreñimiento, ni molestias gastrointestinales, cólicos o diarreas.
Protege contra numerosas enfermedades tales como catarros, bronquiolitis, neumonía, diarreas, otitis, infecciones de orina, síndrome de muerte súbita, Enterocolitis Necrotizante (enfermedad frecuente en los Prematuros), y meningitis por Haemophilius mientras el bebé está siendo amamantado, pero también lo protege de enfermedades futuras tales como asma, alergia, obesidad, diabetes tipo I, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, arterioesclerosis o infarto de miocardio en la edad adulta, así como de la leucemia.
Además, favorece la maduración del sistema nervioso y los niños alimentados a pecho tienen un cociente intelectual más alto.

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La leche materna contiene todo lo que el niño necesita durante los primeros meses de vida. Un recién nacido sano no necesita más líquidos que los que obtiene de la leche de su madre, no es necesario ni recomendable ofrecer agua ni soluciones de suero glucosado, zumos, agua ni papillas. La cantidad se ajusta a lo que el niño toma y a las veces que vacía el pecho al día. La calidad también varía con las necesidades del niño a lo largo del tiempo: durante los primeros días, la leche es más amarillenta (calostro, que comienza a producirse a mitad del embarazo) y contiene mayor cantidad de proteínas y sustancias antiinfecciosas (anticuerpos maternos y protección frente a la ictericia); posteriormente aparece la leche madura, que es más líquida al principio de la toma, para que salga, calme y quite su sed rápidamente, y más densa y calórica al final para que tenga un mayor aporte nutricional y lo sacíe, por todo ello es importante vaciar un pecho antes de comenzar con el otro. El estómago de un recién nacido es del tamaño de una canica, por lo que las dosis pequeñas de calostro están diseñadas especialmente para nuestro bebé. Son fácilmente digeribles y sus propiedades laxantes estimulan la pronta salida del meconio (primeras heces de color verdoso y textura pegajosa), que deja sitio libre para que crezca el estómago hasta ser del tamaño de su muñeca, hacia los 3-4 días.

En caso de cesárea, la leche tarda un poco más en subir, por lo que es importante estimular más el pecho y no dar suplementos; toda la leche llega.

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El principal estímulo que induce la producción de la leche es la succión del niño, por lo tanto, cuantas más veces se agarra el bebé al pecho de la madre y cuanto mejor se vacía éste, más leche se produce. Por este motivo es importante no ofrecer “ayudas” de biberón y realizar una lactancia a demanda, libre por completo de horarios. Hay que recordar siempre que a mayor estimulación, mayor producción. No necesitamos saber cuánta leche toma nuestro bebe si siempre que quiere lo ponemos al pecho, puesto que tomará siempre la que necesite y por tanto el pecho se adaptará a la producción que el bebé demande. Es útil saber que el llanto es un signo tardío de hambre, por lo que no tiene sentido hacer esperar al bebe un tiempo determinado o regirnos por unas pautas horarias, engañarlo con chupetes u otros líquidos si lo que necesita es mamar y por tanto estimular el pecho para que adapte la producción a sus necesidades. Cada bebé tiene su propio ritmo y no ha de ser comparado con otros.

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Cualquier mujer puede ser capaz de alimentar a su hijo exclusivamente con su leche. No existe la leche materna de baja calidad; ésta siempre es adecuada al bebé y es todo cuanto necesita. Ninguna mujer “no tiene leche” o no “puede dar el pecho”, ni está condicionada hereditariamente.

A menudo numerosos mitos y leyendas o malos consejos rodean la lactancia materna, que se ve afectada negativamente al no darle la importancia que merece o nos crean confusión y falsas referencias. Es importante descartar algunos de ellos, completamente falsos y sin ningún respaldo científico o médico que los avale, a menudo ocasionados por una información errada:


· No hay (suficiente) leche durante los primeros 3 o 4 días posteriores al nacimiento del bebé.

· La madre debe lavarse los pezones cada vez que vaya a alimentar a su bebé.

· La extracción de la leche materna es necesaria para saber cuánta leche tiene disponible la madre.

· Si la madre tiene una infección, la vacunan o se medica debe suspender la lactancia materna.

· Si el bebé tiene diarrea o vómito, la madre debe suspender la alimentación con leche materna.

· Una madre que amamanta debe comer mayor cantidad de alimentos para producir suficiente leche o ingerir una mayor cantidad de líquidos.

· Una madre que fuma no debe amamantar a su bebé.

· Los bebés prematuros, con labio leporino, paladar hendido o ambas cosas no pueden mamar.

· Las mujeres con senos pequeños producen menos leche que aquellas con senos grandes.

· Las mujeres con implantes mamarios o pezones planos no pueden lactar.

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Es importante, sobre todo al principio, que no se ofrezcan al niño chupetes ni biberones. Una tetina no se “chupa” de la misma forma que el pecho por lo que el recién nacido puede “confundirse” y posteriormente agarrar el pecho con menos eficacia. Esto puede ser la causa de problemas tales como grietas en el pezón, mastitis y falta de leche a la larga. Un recién nacido no rechaza el pecho (no puede, no lo conoce), lo que ocurre es que ha de aprender a mamar y hay que tener paciencia para que aprenda. Tampoco es recomendable utilizar pezoneras. Las grietas surgen porque el niño se agarra mal al pecho, así que lo importante es corregir la postura. El uso de pezoneras acorta la duración de la lactancia y además la hace muy incómoda. La postura al dar de mamar es la clave del éxito: Cuando mama, el bebé ha de estar barriga con barriga, tiene la boca muy abierta, el pecho metido hasta el fondo, los labios evertidos (es decir, el labio superior doblado hacia arriba y el inferior doblado hacia abajo). La nariz está cerca del pecho y el mentón suele tocarlo. La mayor parte de la areola está en la boca del bebé y el pezón de la madre enfoca hacia su paladar. Una mala posición puede causar grietas, dolor y puede hacer que el bebé no se sacíe y por tanto mame más a menudo de forma ineficaz o trague aire que le produzca cólicos.

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Resulta vital para la continuidad de la lactancia el apoyo de nuestro pediatra: Aparentemente, todos apoyan la lactancia materna, pero en la práctica muchos de ellos la apoyan solamente cuando las cosas van perfectamente bien y algunos ni siquiera en esos casos. Tan pronto como surge alguna dificultad, aconsejan suspender o suplementar. Algunas pautas para distinguir a unos de otros podrían ser:

· Si nos entrega muestras de leche en polvo antes o después de dar a luz.

· Si nos dice que la alimentación con leche materna o con fórmula son esencialmente iguales.

· Si nos insinúa que una leche de fórmula determinada es mejor.

· Si nos dice que no es necesario que alimentemos a nuestro bebé inmediatamente después de su nacimiento porque todavía estaremos cansadas y el bebé aún no tendrá interés en hacerlo.

· Si nos dice que no existe la confusión de pezón y al mismo tiempo que debemos suministrarle el biberón desde temprana edad para que lo acepte.

· Si nos dice que debemos suspender la lactancia materna cuando nosotras o nuestro bebe estemos enfermos, o cuando tomemos algún medicamento.

· Si nos dice que la leche materna no tiene valor nutricional después de los seis meses o se sorprende si nosotras aun lactamos.

· Si nos dice que nunca debemos permitir que el bebé se duerma en el seno materno o nos impone horarios o pausas nocturnas.

· Si nos dice que no es necesario que nos quedemos en el hospital para alimentar a nuestro bebé enfermo porque es importante que descansemos en casa.

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Es muy importante que al niño se le ofrezca el pecho precozmente, a ser posible en la primera media hora tras el parto, puesto que es cuando están más receptivos y tienen más despierto el reflejo de succión. Después de la primera hora, el recién nacido suele quedar adormecido durante unas horas. Durante este tiempo, es recomendable que el bebé permanezca junto a su madre aunque no muestre interés por mamar y que se estimule el contacto piel con piel entre ambos, de gran importancia para los dos. (Más info desde www.quenoosseparen.info , una campaña financiada y avalada por el Ministerio de Sanidad y apoyada por numerosos colectivos profesionales de la salud, con evidencias científicas e información sobre los beneficios de la no- separación madre/bebé y el contacto piel con piel).
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Es útil saber que se puede amamantar a mellizos o a dos bebés de diferente edad a la vez, se llama “lactancia en tándem”. También se puede relactar cuando se ha interrumpido la lactancia materna o no se ha ofrecido desde el nacimiento. Volver al trabajo no ha de significar abandonar la LM, siempre podemos sacarnos leche, dejar las comidas sólidas para nuestra ausencia o mantener alguna toma.

En caso de tener dudas o algún problema, es vital no atender consejos que nos recomienden, de una u otra forma, dar suplementos o interrumpir la lactancia materna. Lo mejor es ponerse en contacto con nuestra comadrona, asistir a grupos de apoyo a la lactancia o ponernos en contacto con asesoras de lactancia (suelen prestar ayuda telefónica gratuita).

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Más información:


· SOBRE MEDICAMENTOS COMPATIBLES/INCOMPATIBLES:

http://www.e-lactancia.org/espanol/inicio.asp


· RECOMENDACIONES PARA LA LACTANCIA MATERNA:

http://www.aeped.es/lactanciamaterna/lactmat.htm

http://www.vialactea.org/

http://www.laligadelaleche.es/


· ALGUNAS ASOCIACIONES PRO-LACTANCIA MATERNA:

http://www.lacmat.org.ar/

http://www.albalactanciamaterna.info/

http://www.dardemamar.com/


· OTRAS WEBS ÚTILES:

http://www.tecnicadelasonda.tk/

http://www.medela.es/E/index.php


· “UN REGALO PARA TODA LA VIDA”, Autor: Pediatra Carlos González. Ed.: Temas de Hoy.


Mireia Muñoz