martes, 24 de marzo de 2009

18 formas de evitar las luchas de poder


Y ya que estoy con Jane Nelsen, subo el texto sobre cómo evitar las luchas de poder, traído de criar y amar
La imagen, de nuevo, de Mónica Calvo
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Las luchas de poder crean distancia y hostilidad en lugar de cercanía y confianza. La distancia y la hostilidad crean resentimiento, resistencia y rebeldía (o conformismo con baja autoestima).

La cercanía y la confianza crean un ambiente seguro para el aprendizaje. Puedes tener influencia positiva sólo en una atmósfera de cercanía y confianza donde no haya temor, ni culpa, vergüenza o dolor.

SE NECESITAN DOS PARA DAR LUGAR A UNA LUCHA DE PODER

Nunca he visto a un niño con aires de poder sin un adulto con aires de poder cerca de él. Los adultos necesitan retirarse de las luchas de poder sin ganar o ceder. Necesitamos crear una atmósfera en la cual ambas partes salgan ganando. ¿Cómo? Las siguientes sugerencias enseñan a los niños importantes habilidades incluyendo autodisciplina, responsabilidad, cooperación y habilidad para resolver problemas en lugar de conformarse por necesitar aprobación de manera enfermiza o rebeldía.

1. Decide qué harás. Te leeré un cuento después de que te cepilles los dientes. Sólo cocinaré en una cocina limpia. Conduciré sólo cuando los cinturones de seguridad estén abrochados. Me estacionaré en la orilla de la carretera cuando los niños estén peleando.

2. Da seguimiento. La clave a seguir aquí y en todas las recomendaciones siguientes es FIRMEZA Y AMOR AL MISMO TIEMPO. (Estacionate en la orilla de la carretera sin decir una palabra. Los niños aprenden más de acciones firmes y amables que de palabras).

3.Tiempo fuera positivo. Crea un área de tiempo fuera enriquecedora o acogedora (no punitiva) con tu hijo.

4. Para niños pequeños; distracción y mucha supervisión. El castigo disminuye el desarrollo cerebral. Frecuentemente, los niños son castigados por hacer aquello para lo que están programados para hacer de acuerdo con su desarrollo : explorar.

5. Involucra al niño en la creación de rutinas (rutina matinal, tareas, hora de dormir). Después la tabla de rutinas se convertirá en el jefe.

6. Haz preguntas del tipo “Qué” y “Cómo”. “Cómo comeremos si no se pone la mesa? ¿Qué sigue ahora en nuestro cartelón de rutina diaria? ¿Cuál fue nuestro acuerdo acerca de lo que pasaría a los juguetes que nos son recogidos? ¿Cómo te sientes con respecto a lo que pasó? ¿Qué ideas tienes para resolver el problema? (Esta última pregunta no funciona en el momento de conflicto ni funciona a menos que estés realmente interesado en escuchar el punto de vista de tu hijo).

7. Agenda el problema para una reunión familiar y deja que los chicos hagan una lluvia de ideas para encontrar una solución.

8. Usa diez palabras o menos. Una es mejor: Juguetes. Toallas (posiblemente hayan sido dejadas en el piso del baño). Tarea. Algunas veces estas palabras necesitarán ser repetidas varias veces.

9. Haz que los niños se involucren cooperando. Di, “No puedo forzarte, pero realmente necesito tu ayuda”. (8 palabras).

10. Ni una palabra. Usa pantomima, charadas o notas. Intenta una abrazo para crear cercanía y confianza, luego haz algo más.

11. Señales no verbales. Esto debe ser planeado con anterioridad con el niño. Un plato vacío invertido colocado sobre la mesa de cenar como un recordatorio de que hay tareas que necesitan ser terminadas antes de la cena. Una hoja sobre el televisor como recordatorio de que la tarea debe hacerse primero o de que hay cosas que necesitan ser recogidas en las áreas comunes de la casa.

12. Escucha activamente. Para de hablar y escucha. Trata de entender no sólo lo que tu hijo está diciendo sino lo que quiere decir.

13. Limita las opciones. ¿Quieres hacer la tarea antes o después de la cena? ¿Quieres poner la mesa o lavar los platos después de la cena?

14. Haz una “rueda de opciones” junto con tu hijo. Dibuja un círculo grande y divídelo en segmentos. Haz una lluvia de ideas con una cantidad de soluciones a problemas. Dibuja ilustraciones por cada solución. En medio de un conflicto invita a tu hijo a elegir algo de la rueda.

15. Inventa un juego: gánale al reloj (o cronómetro), canta canciones mientras haces las tareas.

16. Hazlo CON ellos. Incluso puedes ir al área de tiempo fuera positivo con ellos.

17. Usa tu sentido del humor. Aquí viene el monstruo de las cosquillas a llevarse a los niños que no recogen los juguetes. Esto crea cercanía y confianza y puede ser seguido de alguno de los consejos anteriores.

18. BONO: ABRAZOS, ABRAZOS, ABRAZOS. Un abrazo es frecuentemente suficiente para cambiar el comportamiento, el de ellos y el tuyo.


Título original en inglés: 18 Ways to Avoid Power Struggles.
Fuente: http://www.positivediscipline.org/
Traducción al español: http://criaryamar.com/ en coordinación con Ari Molina, Asociada Certificada en Disciplina Positiva

10 comentarios:

gemma dijo...

Hola Maite, no suelo comentar pero sigo tu blog.
Gracias por todos estos artículos y reflexiones que compartes. Replanteando continuamente hay cosas a tener presente y leer lo que publicas ayuda y mucho.

Ah! la foto tu bebé y el balón es muy bonita.

Un saludo!

E. dijo...

Está bien la entrada para mover a la reflexión pero, aunque no padezco de antiamericanitis aguda, no me gustan mucho las listas de "tips". Es una manía personal.

Me gustaría comentar algunas cosas pero ahora no me da tiempo. A ver si luego me acuerdo!

Un abrazo.

Maite dijo...

Muchas gracias Gemma!

E.:Yo siempre comento que estas listas, si se ven como una receta para aplicar tal cual, ni siquiera funcionan. Para mí, tras la reflexión, tras la interiorización del camino que quiero seguir en la crianza de mis hijos, veo este tipo de listas y de repente veo cosas que ya hago o ideas nuevas que encajan en mi interior y pueden salir de forma sincera en algún momento. O también, veo cosas que hacía y que de repente no hago y me hacen ver “síntomas”, un marco de situación. Es decir el proceso contrario, lo que me lleva de nuevo a buscar en mi interior. O también cosas que obvio directamente. A mí las listas (Sears, Nelsen…) sí me gustan en general, son ideas simples que pueden ayudar porque van enfocadas a situaciones prácticas, pero lo dicho, no son para aplicar cual receta.

Yo también ando sin tiempo, y eso que es mi blog!!! Me voy a hacer croquetas :) Un abrazo,

maite

Silvia dijo...

Rutina, tareas en la pared y opciones para darles a escoger, son muy buenos aliados...aunque aveces los olvido. Muy lindo articulo Maite.

E. dijo...

Hola!
Ya estoy aquí de nuevo! Hay mucho para comentar, de positivo y de no tan positivo, pero como no pretendo hacer un monográfico en este recuadrito del comentario :-D solo haré referencia a una cosa de cada.
Que me ha gustado, todo eso que propone de hacer las cosas CON ellos, de utilizar el humor, los abrazos... bien!
Que no me ha gustado, lo del "area de tiempo fuera positivo" o algo así... a qué se refiere? Un lugar de la casa de "tiempo fuera". Aún diria más, qué es "tiempo fuera"? Parece un juego! Sí, se a lo que se refiere, pero aborrezco esa nomenclatura. Lo mismo digo de los carteles con tareas programadas, pero esto ya no es algo ideológico, es que no va conmigo. Y no tengo nada en contra de colgar horarios, pero soy tan poco dada a organizar tareas en carteles, más a ponérselas a otros... supongo que irá a gustos. Pensando pensado... es que creo que todo eso de programar las tareas me suena a escuela... jijiji.
En fin, eso es todo. A mi antes también me gustaba Sears. Ahora no es que me disguste, pero siento que su modo "cuadriculado" de plantear las cosas no me resulta tan útil como ir directamente a la reflexión. Estaré pasando yo también por etapas? :-D
Un abrazo.

gemma dijo...

Muchas veces leo a toda prisa y funciono cómo funciono. Lo que queda será lo que me haya interesado y así voy ajustando, matizando,...aprovechando pequeñas cosas y olvidando el resto.
Yo y tema tablas de rutinas no somos compatibles. Lugares con nombres raros tampoco uso.
Pero sí hay cosas que van sumando por ahí y quedan flotando por aquí y que me ayuda haberlas leído.

Maite dijo...

Hola:

Como dice gemma, las cosas van flotando, quedan ahí… y si a uno le cuadran con nuestro interior, ayudarán, saldrán. Si no, pues no, ni falta que hace. Ninguna lista de tips es 100% de mi agrado tampoco, pero creo que no es necesario analizarla idea a idea, sino simplemente que floten, jajaja. Por ejemplo, hace un tiempo me hablaron de otro tip, mirar las manos de los niños cuando vemos que nos estamos enfadando, ver lo pequeñas que son y usar esa idea para parar nuestra escalada de enfado, evitando entrar en la lucha de poder. Son ideas.

En cuanto al tiempo fuera que comentas, tampoco va conmigo, aunque reconozco que esta autora está haciendo esfuerzos por cambiar el concepto. Ya que en EEUU está tan arraigado, como un sitio aséptico, donde colocar al niño durante x tiempo, ella trata de aprovechar esa idea y darle la vuelta. Supongo que conserva el nombre para facilitar que personas que utilizan el tiempo fuera punitivo puedan hacer ese cambio. Ella propone tener un lugar de la casa que sea cómodo, agradable, que tenga cosas que le gusten al niño, que le relajen… una especie de chill out, jeje, por decirlo de alguna forma (es broma, creo que decía que no hacía falta que fuese un sitio especialmente preparado para ello) y en un momento de descontrol emocional proponerle ir a ese espacio (no obligándole, no depositándole como un saco de patatas) y estar juntos para desconectar de lo que había provocado toda esa maraña de sentimientos y poder elaborarlos allí, juntos, estando el tiempo que el niño considerando adecuado, escuchando música o haciendo algo que ayude a relajar al niño y a partir de ahí poder charlas. Hablaba de usar esto creo que a partir de los tres años como mínimo, creo y que nunca el niño lo percibiera como un castigo. Para poder hacer el acompañamiento y ayudar en la elaboración de sentimientos, el padre / madre tiene que estar relajado. Yo nunca lo he usado y hay cosas de esta idea sobre las que sigo teniendo ideas ambivalentes, pero entre que un padre aplique el tiempo fuera en plan saco de patatas, “ahí te quedas 3 minutos porque tienes 3 años” y esto, pues esto me parece mucho mejor.

El tiempo fuera, por otro lado, para los padres tampoco lo veo mal. Cuando uno está a punto de estallar, con su cerebro primitivo despierto y más que despierto, pues lo mismo, entre que te salga agredir a tu hijo y alejarte un rato de él, pues creo que decir “necesito alejarme un rato de esta situación” es mejor que darle una bofetada. Permite tomarte un tiempo, contar hasta 3494528405982 y volver a conectar la parte del cerebro que te va a permitir resolver la situación. Que lo ideal sería poder manejar la situación en el momento y no “escaquearse”? Pues sí, pero creo que poderse dar cuenta de que en ese momento si sigues allí la situación se te va de las manos, que estás desconectada totalmente de tu hijo y que si te tomas unos minutos puedes volver a conectar… me parece un avance.

Lo de las tareas programadas, pues la verdad es que tampoco va conmigo, aunque supongo que a madres que eduquen en casa les puede ser útil. Yo sí soy de hacer listas, la verdad, sobre todo porque soy una desmemoriada y ahora mismo tenemos una lista en una pizarra con cosas que nos apetecen hacer pero que tenemos que posponer porque no da tiempo a hacerlo todo en el momento. La hemos hecho las dos, con cosas que nos apetecen a las dos… pero esto no tiene que ver con la lucha de poderes 

Sobre etapas… pues nos tienes que contar, E. en qué etapa estás, jeje, así te seguimos la pista. Yo creo que antes de tener a Teo, yo estaba en una etapa de comodidad, me manejaba bien en ella. He pasado por un proceso de autoconocimiento bastante grande, me sentía bien, relajada, “creando” mis propios trucos, salían de forma natural de verdad, desde dentro, sin necesidad de buscar fuera y realizar ese proceso de interiorizar y ver qué de lo que veía fuera estaba también dentro para dejarlo salir, en estado latente… las cosas salían sin más. Pero es cierto que ahora vuelvo a navegar por el autoconocimiento, y para ello vuelvo a coger referencias fuera (sea en formas de listas, sea en forma de otro tipo de texto) y voy filtrando, más que analizando, aprovechando aquellas cosas que me remueven por dentro y me hacen avanzar e ignorando lo que no cuadra. Bueno, no m e lío sobre mi etapa que me da para un libro, jaja!

Un abrazo,

maite

E. dijo...

Maite, creo que estoy bastante de acuerdo en todo lo que dices. Sobre mis etapas... empecé sin dudas de tipo "filosófico", no tenía dudas grandes en cuanto a la maternidad... solamente referentes a temas de puericultura, y referente a esos temas me compré libros (para saber cómo "funcionaba" el bebé). Cuando me di cuenta que eso era lo más trivial y que todo lo que yo había dado por supuesto se me desmontaba, tuve una época de necesitar instrucciones precisas, verdades científicas y listas de "tips" a las que agarrarme para defenderme de los otros manuales de instrucciones que me desagradaban. Luego me di cuenta que seguir esos manuales (ni que fueran de los "buenos") como si de leyes sagradas se tratara, no era lo más adecuado. Entré en la fase de usarlos como inspiración. Ahora estoy en un momento en que incluso como tema de reflexión, los "tips" me repelen. Como dices, seguramente la terminología (tiempo fuera y demás) que usa esta mujer es adecuada para traer a su campo a personas que ya la están usando. Pero para los que no usamos esos conceptos... no se...
De todos modos, yo hace ya bastante que no soy capaz de leer un libro "para padres". Se me caen de las manos, y eso que antes los devoraba con avidez! Es curioso.
En cambio, leer los comentarios, reflexiones y experiencias concretas de algunos blogs, como puede ser este u otros que me gustan, me resulta mucho más enriquecedor en estos momentos.

Eva dijo...

Poco puedo añadir a lo que comentáis.

Es curioso, porque me siento reconocida en lo que dice E. Me cuesta leer libros de los que ella llama "para padres", y antes los devoraba. (Maite, confieso que tengo el que me prestaste en la mesilla, pero no consigo pasar páginas...)

Ahora me gusta, como a ella, mirar otros blogs y, sobre todo, pasar tiempo con gente con la que comparto afinidades en la crianza, y que normalmente he conocido a través de internet o en el cole de mi hija. De repente, al menos en el plano de la maternidad, sientes una conexión que no tienes con tus amigos de toda la vida.

Maite, me ha encantado el texto, me ha hecho mirar hacia adentro. Ya sabes que a mí los americanos me gusta como escriben, al menos en este momento de mi vida. Yo sí me llevo bien con las listas de tips, porque me permiten una lectura rápida a la que yo pueda sacar "la chicha" que me venga en gana -y no para aplicarla 100%. Me gusta lo que dices de las ideas flotantes.

En cuanto al tiempo fuera, me gusta esa idea del chill-out infantil. Cuántas veces me encuentro en situaciones en las que mi paciencia se ha agotado, y veo a M. desafiante. Ahora sé que me desafía porque yo he entrado en la lucha de poder. Contar hasta 10 no me funciona, pero quizá mirar sus manos, como dices, es una buena manera para salir y tomar distancia.

Cuántas veces me lamento de haber actuado de este modo o de aquel; de no haber tenido la clave en el momento; o no tanto la clave sino la capacidad de tomar distancia, tragarme el orgullo y recordar que la lucha no conduce a buen puerto y que hay que encontrar una solución pacífica y, a veces, conjunta.

¡Gracias!
Un beso.

Maite dijo...

Hola!

Qué interesante lo que comentáis las dos y es curioso cómo vamos pasando por fases diferentes pero que van siguiendo un cierto paralelismo, creo. Sobre los libros, yo voy y vengo. Por un lado he de decir que soy lectora compulsiva y estos temas se han convertido en una afición, más allá del plano personal. Pero por otro es cierto que he tenido épocas en las que no he tocado un libro. De hecho, desde el verano, con jesper Juul hasta ahora que cogí uno que creía que era de explicar el desarrollo de los niños entre los 3 y los 6 años ( y que resultó una especie de manual) no había leído nada. Siempre comentaba que me resultaba más útil un artículo, las reflexiones de otras personas… Pero de repente, es cierto que me apetece volver a leer algunos libros sobre crianza. Quizás puede ser que inicio ciclo y surgen inseguridades. Por ejemplo, Rosa Jové ha sacado uno nuevo, y aunque creo que sólo servirá para reafirmarme, que no voy a sacar ideas nuevas, me apetece leerlo. Quizás necesito reafirmarme.

Ay, Eva, eso que cuenta de que M. desafía, lo he vislumbrado de forma tenue todavía en Laia. Y por eso quería conocer más sobre esta etapa. Conocer este tipo de cosas de forma externa, me hace relajarme, relativizar… qué tontería, no? Es como necesitar desde el exterior un toque para no ser tan exigente (de buen rollo, pero exigente). Porque estoy descubriendo que soy bastante exigente y estos días estoy explorando esa parte de mí para poder ser más flexible y traspasar todo lo que sale a relucir en esa faceta. Mmm, cómo me enrollo y me lío yo sola :). No me hagáis mucho caso, que estoy en una fase rara, porque a veces creo justo lo contrario de lo que acabo de decir, jajaja!

Uy, el nene!

Un abrazo!