viernes 20 de noviembre de 2009

Diario


Para Hoy (20 de noviembre de 2009)

Afuera de mi ventana... otoño soleado, casi primaveral ayer.

Estoy pensando... En el calendario de adviento de este año.

De los lugares donde aprendemos... Estoy haciendo un curso sobre planificación de actividades formativas. Muy interesante y divertido.

Me siento agradecida por... Por mi libertad

Desde la cocina... Puré de verduras y atún a la plancha

Que traigo puesto... camiseta naranja y blanca, chandal verde. Y en la cabeza un antifaz de mariposa de lentejuelas que me ha puesto Laia. Lo he subido como si fuese una diadema y ahí se ha quedado.


Estoy leyendo... El libro de los abrazos, de Eduardo Galeano.

Lo que espero... Pues lo mismo que la semana pasada, tejiendo espero...

Estoy creando... Pues he aparcado mi proyecto durante unas semanas y me he dado al punto, vía tutoriales youtube para contribuir humildemente en una manta que están tejiendo conjuntamente unas amigas y conocidas

Estoy escuchando... A Teo jugando con instrumentos y ahora mismo ruiditos de esfuerzo porque se está poniendo de pie apoyándose en el sofá.

Por toda la casa... Esto de hacer el diario los viernes... pues desorden, ropa por planchar, juguetes, cuentos...

Una de mis cosas favoritas... Perderme en una librería o biblioteca

Algunos planes para el fin de la semana... Quedar a tomar café con unos amigos y a ver si surge ir a la montaña...

Aquí está una foto que pensé compartirles: Mis pinitos con el punto :) Algunos se enrollan como churros, pero al coserlos en la manta pues ya se estirarán, digo yo. Es adictivo...

martes 17 de noviembre de 2009

Martes mudo: Nativos de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación)


domingo 15 de noviembre de 2009

Caballos

La palabra del proyecto de Meninheira para esta quincena era Caballo...

Ayer fuimos a un Decathlon y Laia se montó en un caballo que se movía al trote :), pero el proyecto ha consistido en:
- Recortar un dibujo de caballo con el punzón.
- Pintar con pintura de dedos.
- Hacer dos composiciones, caballo a la fuga :)
- Recortar dos caballos más, pegarlos en papel de embalar y pintar con trozos de patata y unas esponjas en forma de herradura.

Los dibujos los imprimí de Primera escuela





viernes 13 de noviembre de 2009

Diario






Para Hoy (13 de noviembre de 2009)

Afuera de mi ventana... otoño soleado.

Estoy pensando... Esta semana, aparte de sencilla soy una mujer cansada y cabreada

De los lugares donde aprendemos... La semana pasada tuve tutoría y volví a reconciliarme con el colegio. Ah, también se ha iniciado una escuela de padres, que creo que me da para una entrada...

Me siento agradecida por... Lo maravillosa que es mi hija.

Desde la cocina... Aún no he pensado

Que traigo puesto... camiseta violeta, tejanos y a Teo dormido.

Estoy leyendo... He acabado Se anuncia un asesinato de Agatha Christie.

Lo que espero... Que por favor, se resuelva ya mi situación laboral de una vez por todas, que inspección actúe rápido y pueda dar portazo a este tema de una vez.

Estoy creando... Ayer hablamos del proyecto de meni, y estoy preparando los materiales que necesitamos.

Estoy escuchando... El semi ronquido de Teo, alguna puerta en la escalera que se cierra y a alguien bajando peldaños.

Por toda la casa... Necesidad de limpieza y orden. Urge.

Una de mis cosas favoritas... que me de el aire fresco, helado, en la cara (siempre y cuando el resto del cuerpo esté abrigado)

Algunos planes para el fin de la semana... limpiar, planchar... poner el contador de la casa a cero y descansar para poner también el contador personal en un punto de partida.

Aquí está una foto que pensé compartirles: Teo arrancó este caracol de un tobogán. Cayó al suelo y pensaba que estaba muerto. Lo cogió Fernando y el caracol comenzó a salir de su concha y a subirse por su dedo. Un caracol extrovertido, digo yo.

jueves 5 de noviembre de 2009

Cuentos

En esta entrada recojo dos visitas a la biblioteca, porque ayer cogimos de nuevo varios libros de Barbapapás, de los que ya he hablado. Le gustan mucho.

Y también quiero recoger un blogdescubrimiento (bueno, no tiene mérito, Daniela dejó un comentario en mi blog y yo fui a ver, pensando que era otra Daniela que conozco :) ). Es la libroteka, un blog precioso, con muchas entradas sobre literatura infantil y juvenil, ilustradores... una maravilla.

Alicia en el país de las maravillas, Walt Disney, Planeta deAgostini: La historia de Alicia muy resumida, un híbrido entre la película y el texto original... Como es habitual, se machaca el cuento, se resume y me resulta muy pesado, una sucesión rápida de acontecimientos, cuando el original es precioso. Incluso la versión para niños, que compré en una edición preciosa, de la editorial Edaf, con ilustraciones de John Tenniel. El texto de Lewis Carroll tiene chispa, mucha gracia, mucha ironía... y en estos cuentos-sucesión de acontecimientos no queda ni rastro de la gracia inicial.

Cuando me siento solo, Trace Moroney, ediciones SM: Es una colección de cuentos sobre sentimientos, en las que se describen diferentes estados de ánimo, para que los niños puedan identificar sus propios sentimientos. Laia los coge porque los dibujos son "suaves", el protagonista es un conejito y está recubierto de terciopelo.

Cuando tengo miedo, Trace Moroney, Ediciones SM: Igual que el anterior :)

La casita de Barpapapá, A. Tison y T. taylor, Beascoa: La familia Barbapapá ha crecido y no caben en la mini casa que tenían. Okupan una casa antigua, pero vienen las escavadoras y les echan. Así que se la fabrican ellos mismos en el campo.

¿Quién ha robado la luna? Mario Catelli y Madalena Matoso, OQO editora: Los lobos van a ver la luna llena, pero ha desaparecido. Un lobezno, intentando aullar se la ha tragado. Al final sale y comprende que llegará su momento de aullar... no acabé de entenderlo, la verdad. Y a Laia tampoco le interesó mucho.

El camino que no iba a ninguna parte, Gianni Rodari, ilustraciones de Xavier Salomó, SM: A las afueras del pueblo, hay tres caminos. Al protagonista le dicen que uno de ellos no va a ningún sitio. Pero él se empeña en desvelar la verdad y lo sigue, encontrándose una agradable sorpresa. Las ilustraciones son bastante impactantes, algo oscuras y es lo que menos le ha gustado a mi hija y al resto de niños que lo han leído, pero la historia les ha encantado, fue el éxito de la pasada visita a la biblioteca, sin duda. En el enlace que pongo de Xavier Salomó se puede ver un trailer. Es una historia de las que a los adultos también nos hace falta recordar a veces, que hay que seguir nuestro camino, no contentarnos con lo que nos dicen, tener iniciativa. Que se hace camino al andar.

El paseo de un distraído, Gianni Rodari, ilustraciones de Beatrice Alemagna, Editorial SM. Giovanni es un niño distraido. Sale de paseo y va perdiendo partes de su cuerpo por el suelo. Su madre está desesperada, pero las personas que van a devolver esas partes le dicen que es algo que le pasa a todos los niños, que no hay problema. Al volver de su paseo, su madre lo reconstruye y valora el paseo que ha dado su hijo. Viene con un cd en cuatro idiomas en el que los dibujos se transforman en objetos. Y de hecho, las ilustraciones son como un montaje, imágenes oníricas. Es de una belleza extraña este cuento. Ayer lo leímos varias veces y lo vio también un par de veces.

Pétala, Pep Bruno, ilustraciones Luciano Lozano, editorial OQO: Laia reconoció este cuento, recordaba que fuímos a ver un cuentacuentos del autor. La verdad es que verle contar cuentos, participar con él en el espectáculo, es una experiencia que no se olvida. La historia es la de una paloma que se da cuenta de que no llueve. Vuela hasta las nubes y descubre que un dragón se ha atrincherado allí, quedándose todo el agua. Pero la paloma no se da por vencida. Es bonito y sencillo, como los dibujos. Nos pasó, con la noche de los cambios, que la historia le gustó mucho tal y como la contó Pep, pero luego los dibujos del cuento le dieron miedo y no quiso volver a saber nada de ese cuento.


También nos ha llegado por parte del profe de inglés este cuento que tenemos en castellano y que hemos leído mucho, pero que en inglés se convierte en un poema, en un susurro, así, leído por Susan Sarandon... Good night, moon.

miércoles 4 de noviembre de 2009

"A él le has puesto más" Los celos entre hermanos


Por Miquel Àngel Alabart. Traducción macarrónica y rápida mía. Publicado en la revista Viure en Família.


La escena es bien conocida: uno de los hermanos se queja, no ya de tener poco de lo que se reparte, si no de que el otro tenga más. Y no por habitual, deja de sorprendernos.

Mil y una veces oímos a las madres y los padres exclamando hasta que punto sus hijos miden lo que se reparte y reivindican un trato presuntamente igualitario. Pero los adultos occidentales somos los primeros en no haber comprendido, y mucho menos aceptado, las diferencias entre las personas. El "agravio comparativo" genera derechos aceptados por todo el mundo, y no es por casualidad que buena parte de nuestra literatura se base en rivalidades, envidias y luchas por lo que no tenemos.

Reconociendo esto, podemos intentar comprender mejor los celos de nuestros hijos e hijas, y buscar qué podemos hacer para que lo no pasen demasiado mal - ni nosotros tampoco.
El ego no deja de ser una herramienta básica de supervivencia, que nos permite asegurarnos lo que necesitamos para vivir. Esto incluye el instinto de autoprotección, y también el impedir que otros se lleven aquello que es nuestro. Defender el derecho a ser prioritario para los padres que cuidan de él es una necesidad básica de cualquier niño. Y defender la "propiedad" de los propios objetos, que entre el año y aproximadamente los tres o cuatro años son una extensión del propio "yo", es sencillamente defender la propia integridad. Si las actitudes egocéntricas lógicas en estas etapas se prolongaran mucho más allá en el tiempo entonces acaban estableciéndose relaciones más conflictivas.
Una forma de miedo
Todo esto forma parte de la naturaleza humana grabada en los genes, y lo mejor que podemos hacer es aceptarlo con comprensión, acompañar los sentimientos que todo esto genera, evitar los males mayores que se puedan derivar - agresiones físicas o psicológicas excesivas - y esperar tiempos mejores. No queremos decir que los celos tengan sólo unos periodos concretos para aparecer; pero sí que probablemente, muchos episodios posteriores de rivalidad, incluso los que experimentamos muchos adultos, son repeticiones de lo que en esta edad aprendimos.. BAjo formas más sutiles o más sofisticadas, muchos ataques de celos esconden una estructura realmente infantil: se trata del mismo ego inmaduro que, ante la amenaza, reacciona con miedo y con agresiones fantasiosas o reales fuera de medida.

Muchos padres y madres se alteran cuando oyen frases casi sádicas en boca de sus hijos pequeños: "podríamos dejarlo en la calle para que se lo llevaran otros...", dice un niño de dos años y medio refiriéndose al bebé acabado de nacer. ES comprensible que estos padres y madres se horroricen, pero también tienen que entender que el cambio brutal que sufre el mundo de un niño con el nacimiento de un hermano puede ser lo suficientemente difícil de digerir como para que, años más tarde, aún se mantenga una relación conflictiva. Además, nuestra cultura, tan escasa en referentes de vida fraterna, no permite que haya un aprendizaje previo de lo que supone tener hermanos, compartir la vida y los objetos, el afecto de los adultos, etc. Procurar experimentarlo sería una fantástica manera de prevenir el "choque". De otra manera, llegar al mundo teniendo que competir con una criatura que quizás ocupe mucho espacio y que atrae y ha atraido siempre todas las miradas de los adultos no debe de ser fácil. El celoso, entonces, no siempre es el mayor.
A todos estos sentimientos hay que añadir las posibles incidencias que pueden hacer creer a un niño, en su convulso mundo interior, que no es tan importante para sus padres como el otro. Un niño pequeño que, por lo que sea, es dejado a menudo con otros adultos y que experimente sentimientos de abandono, puede imaginar que sus padres están con su hermano o hermana, por ejemplo.
Como se refuerza
Todo esto es lo que se puede vivir de forma natural cuando se es pequeño. Pero, ¿que hace que a menudo estos sentimientos perduren y se enquisten durante mucho más tiempo? La experiencia nos muestra que hay una serie de actitudes que parecen reforzar estos conflictos de rivalidad entre hermanos. Como nos indican los terapeutas estratégicos, a menudo aquello que se hacer para solucionar el problema lo que acaba empeorando la situación. Veamos algunos ejemplos.
Una madre reparte "lacasitos" a sus dos hijos. Le da 5 a cada uno, haciendo énfasis en el hecho de que les da exactamente la misma cantidad, para evitar rivalidades. Más tarde, a la hora de cenar, los hermanos están bien atentos para asegurarse que la cantidad repartida es exactamente igual, y protestan si les parece que no es así. La propia madre ha instaurado la norma de "la misma cantidad". Pero quizás uno de ellos tiene más hambre que el otro. La norma de la igualdad no es siempre ni necesaria ni cierta, ni tampoco conveniente: hay que dar a cada uno lo que necesita, no lo mismo para todo el mundo!
La hermana mayor mira en la tele sus dibujos preferidos, que duran media hora. La pequeña mira unos que sólo duran un cuarto de hora, pero cuando acaba quiere ver más cosas. El padre le dice que ya ha visto bastante. Ella se queja de que la mayor ha visto más tele y el padre le acaba por decir que de acuerdo, que mañana verá más rato. Aquí entra otro factor importante, que es el del orden en la familia. ES lógico que un hermano mayor tenga algunos privilegios. Va con la edad, y es bueno que el pequeño lo reconozca y lo acepte. El reconocimiento de quién es la mayor y quién la pequeña, en este caso, alivia a ambas niñas del esfuerzo de ser siempre iguales. Esto no quiere decir, obviamente, que se tengan que permitir ostentaciones de privilegios, humillaciones o abusos.

Liberar al mayor

Hay que decir también que demasiadas veces se da a los hermanos mayores un peso excesivo en la responsabilidad sobre los pequeños. La expectativa de cuidarles o incluso de quererles choca con los sentimientos descritos, y puede ser muy contradictoria. Podemos pedirles favores, pero teniendo claro que se lo pedimos por nosotros como adultos y no porque tengan que hacerlo.

Cosa de familia
En algunos casos, los niños actúan nos sólo por su propio interés, sino por identificación con otros miembros de la familia. En este caso se pueden estar reproduciendo conflictos que no son del todo suyos, sino de los adultos. Siempre será bueno no animar la alianza de los niños con los adultos en los conflictos de estos últimos, y evitar dar a los niños la posibilidad de posibilidad de posicionarse ante ellos.
Una buena manera de prevenir que se fijen los sentimientos más egoistas es asegurarse que la criatura tiene todas sus necesidades cubiertas, ya desde antes de que haya un hermano. Si ha sufrido una carencia o abandono prematuro lo más probable es que tenga miedo de volverlo a sufrir. El niño que ha sido feliz, en cambio, puede experimentar igualmente sentimientos de celos, pero de una forma más leve, y en todo caso le costará menos superarlos. En definitiva, los celos no es más que el miedo a perder. Si ha tenido un buen vínculo, a la criatura le será más fácil aceptar posibles separaciones o esperas. Aunque en realidad se trata de un camino que hay que hacer y del que se sale casi siempre con más fuerza.


Ha sido el pequeño monstruo

Es frecuente que los niños y niñas que se muestran celosos, sea en el momento del nacimiento de un hermano o más adelante, sufran regresiones como volver a hacerse pis, hablar como lo hacía antes o perder costumbres ya adquiridas. Trastocar el orden familiar genera muchas inseguridad y nada parece estar en su lugar. Muchas madres y padres optan por no darle importancia, ya que la criatura es la primera en avergonzarse. Un cuento muy bonito y divertido sobre esta época es Ha sido el pequeño monstruo, de Helen Cooper, donde una niña proyecta en un "pequeño monstruo" todo aquello que siente pero nadie, ni ella misma, acepta fácilmente. Os lo recomiendo para leerlo... sin buscarle moralejas. ( Y yo añado que también lo recomiendo. Lo cogimos de la biblio por casualidad y alguna vez ha dicho "ha sido el pequeño monstruo", lo que nos ha dado una idea de por dónde andaban sus sentimientos y poder abordarlos).

Paso a paso

Si tu hijo o hija tiene un ataque de celos, párate, mírale e intenta acompañarle:

- Reconoce sus sentimientos poniéndoles palabras: Veo que estás muy enfadada...
- Acepta esos sentimientos como válidos, sin juzgarlos: Quizás querías que yo estuviese sólo por ti...
- Para cualquier intento de traducir estos sentimientos en agresiones.
- Da alternativas para expresar los sentimientos: Si quieres te acompaño fuera y gritas bien fuerte, estoy enfadadaaaaaa!!!
- Dedica un rato a pensar qué necesidades tiene pendientes el hijo o la hija que se siente celoso, procura estar un rato en exclusiva, darle un "extra" de vez en cuando...

martes 3 de noviembre de 2009

Martes mudo: Fuegos artificiales