domingo, 23 de noviembre de 2008

Qué ganas tengo de oler a mi hijo

Hoy cumplo 30 semanas de embarazo, lo que quiere decir que me quedan entre 8 y 12 para ver a mi hijo. Pero ahora, mientras estaba recostada con Laia y olía su cabecita, me venía el recuerdo de su olor cuando era un bebé. Y me han venido unas ganas locas de oler a mi hijo. Ya comenté que cuando le ví los ojos a Laia me enamoré de ella, surgió un flechazo, hubo hasta fuegos artificiales en el quirófano. Pero como mamífera, reconozco que pasé muchas horas olisqueándola, y que esa sensación me transportaba al paraíso terrenal. Es inconfundible y embriagador el olor de un bebé, y mucho más el de tu bebé. Nunca le puse colonia. Tuve mis más y mis menos cuando comenzó a ir a la guardería. Al recogerla yo llevaba mono de su aroma tras varias horas ausente, y lo primero que hacía era abrazarla y olerla. Los días que me la entregaban oliendo a Denenes me invadía una pena enorme, me faltaba algo. Por suerte, aceptaban casi todas mis excentricidades sin decir ni mú y con repetirlo unas cuantas veces dejaron que conservara su aroma natural. Aún hoy sigo teniendo la costumbre, a la mínima que se acerca de besarle la cabeza mientras la huelo.

Ya queda menos para volver a sentir ese efecto de las feromonas con otra cabecita, que olerá a leche materna y a él mismo, por supuesto.

5 comentarios:

Susy dijo...

Preciosa tu entrada de hoy.Yo hago lo mismo con mis hijos.Nunca les echaba colonia porque necesitaba percibir su olor.Ya te queda poco.Suerte.

MediaBaldosa dijo...

¡A mí me pasa igual!

Maite dijo...

Gracias Susy y mediabaldosa, qué sensación tan rica!!! Como me decía una chica hoy, es el olor a vida. Me ha encantado esa expresión.

Un abrazo!

Chelucana dijo...

¡¡Qué nostalgia, Maite!! Las mías ya sólo quieren oler a colonias Disney :-))

Maria Eugenia dijo...

y yo pensé que era la única que "olfateaba" a mi hija y me ponia loca cuando alguien la alzaba y la impregnaba de otro perfume que no fuera el de ella!!!! Hermoso tu blog!