sábado, 17 de abril de 2010

Los solares de mi barrio

Comentaba hace unos días que tenemos los descampados de Carabanchel en plan desatado con la llegada de la primavera. La hierba crece a sus anchas sin nadie que la pise. Las flores pintan el paisaje de violeta, rojo y amarillo, mucho amarillo. Parece increible lo que voy a decir (lo voy a dejar escrito para cuando vuelva a quejarme de lo feo que es mi barrio), y lo digo tímidamente, pero hasta me parecen bonitos estos rincones. En fin, cosas de la primavera.


Las fotos que traigo son de parte de los terrenos que constituían las Piscinas San Miguel, míticas, por lo visto. Cuando buscábamos piso, un tanto desorientados porque no conocíamos el barrio, todo el mundo nos hablaba de las piscinas. Visitábamos viviendas de gente que llevaba toda la vida en el barrio y nos "vendían" la gracia de tener una piscina como la San Miguel tan cerca, a falta de piscina comunitaria.


Nos mudamos al barrio en pleno invierno y la verdad es que no nos acordamos de las piscinas hasta que llegó la canícula. Empezamos a dar vueltas, a buscar la calle de la Verdad... aún no existía el google maps, así que caminábamos por dónde se suponía que estaban las piscinas (a no más de 100 metros de casa). No encontramos ninguna puerta por dónde entrar. Era como si se las hubiera tragado la tierra. Al cabo de un tiempo nos enteramos de que justo ese año habían cerrado. Después, seguí conociendo gente del barrio de toda la vida y hablaban con nostalgia de las piscinas, que veo hoy que ¡hasta tenían toboganes!. Me llama mucho la atención "la femenina" que por lo visto era una piscina para mujeres y sus retoños. Estaba en la mejor pradera. Me da pena no haber podido ver nunca ese punto tan emblemático del barrio.


Hoy busco información en internet y además de esta página en facebook, donde se habla también del polideportivo, recreativos y demás servicios que tenía, encuentro un acta de un consejo territorial antiguo, donde se acuerda preguntar qué va a pasar con estos terrenos que se ven en la foto. También se acuerda preguntar en el mismo documento qué pasa con el polideportivo que está aprobado construir en el cole de mi hija. En el segundo caso, seguimos a la espera (bueno, sabemos que está aprobado y "ejecutado" el proyecto... o algo así... pero ya os aseguro que no se ha puesto ni un ladrillo). En el primer caso, pues una parte se ha destinado a un parque bastante majo, otra parte a un centro cultural muy moderno, otra a pisos (con piscina y pistas deportivas) y queda esta cuarta parte, que esta primavera reclama protagonismo. Sé que en la última reunión de la agenda21 se ha aprobado comprar los terrenos y hacer equipamientos deportivos. Pero ya me adelantó quien me lo dijo, una persona que lleva, creo que 4 años acudiendo a las citas de este programa, que no se ha realizado ninguna de las acciones aprobadas hasta la fecha (y son años aprobando cosas). Pero que por soñar un barrio distinto y equipado no quede.


La última foto, es la higuera urbana que está en un solar a diez metros de casa. Más de un higo y más de dos me he comido camino de la biblioteca. Siempre me ha parecido algo "descolocada" ahí, al lado del grafitti.












8 comentarios:

Maria dijo...

El otro día, que lucía el sol, la temperatura era agradable y me dio un ataque de nostalgia de los campos llenos de hierba creciendo salvaje, salpicados de amapolas y flores amarillas y violetas (de esas sin nombre conocido, al menos por mi parte). Me recordó a la infancia, a cuando en el cole nos sacaban en primavera a los solares cercanos, que por esa época todavía eran campo. Nos tumbábamos en la hierba, saltábamos... Ainss, qué tiempos.

PD: le echaré un ojo a la higuera cuando nos acerquemos a la biblioteca y tenga frutos, ya que lo has mencionado.

1beso.

educandoenlacasa dijo...

Es bello el contraste entre la Higuera y el grafitti. Es esa misma descolocación (?) la que le da el encanto

Eva dijo...

Ay, la piscina San Miguel. Mi infancia no habría sido la misma. La escuela de baloncesto, la de natación, los trampolines y las praderas llenas de hormigas, los futbolines, los vestuarios, el olor a cloro y a croquetas y a tortilla de patata y la alegría de ver a mi padre cuando llegaba al medio día, se daba un chapuzón, se sentaba con nosotros en el merendero y tras un rato de descanso se volvía al trabajo. Los coches de choque para niños, los parques, los largos de 50m de la olímpica... ¡qué crimen haberla cerrado!!! si todo el barrio vivía allí el verano...

Pilar dijo...

Es un lujo que tengas en Carabanchel un poquito de "campo" como ese... disfrútalo, sobre todo esa higuera...

Maximoto dijo...

Ayyyyy, lo que he disfrutado yo en la piscina San Miguel ... cuántas cosas buenas me han pasado ahí ...

Maite dijo...

Me alegro de haber despertado esos recuerdos. Todo el mundo habla de forma entrañable de esas piscinas, son un pedazo de la infancia.

un abrazo

mariangels dijo...

Yo desearía que estos espacios los declaren jardines silvestres, o aprovechar el año de la biodiversidad para que los declaren huequitos de diversidad. Hay unos solares cerca de casa de mis padres donde se hizo una charca, y hemos ido siguiendo a los renacuajos que había, y ahora ya son algunos ranitas. Si alguien sabe como conseguir protegerlos, que los anfibios están muy en peligro, que nos lo haga saber. Y a ver si me bajo los vídeos de las ranitas, que aún no lo he hecho...
Besotes

Camila dijo...

Creo que estos espacios se pueden utilizar para diversos usos y ser otorgados a quienes lo necesitasen. Hay terrenos en san miguel que se han reciclado y son muy buenos hoy en dia