viernes, 1 de febrero de 2008

Y Ellos Jugaban Todo el Día


De Naomi Aldort . Traducido por Mónica Salazar

Ilustración de Claudia, en mundogominola


En el piano, Lennon, de 3 años, toca sonidos aleatorios. “¿Por qué no le enseñas a tocar?” pregunta mi visitante de la Costa del Este, quien sabe que yo soy pianista. “Él está aprendiendo”, le digo. “Yo nunca puedo igualar la efectividad de esta manera natural de dominar una habilidad”. Mi amiga me mira con duda. “Cuando vengas a visitarme el año que viene vas a ver”, le digo. Aunque no tengo idea de en qué punto va el aprendizaje de Lennon, intuyo que ella verá mejoras en cualquier cosa que él haga, siempre y cuando él tenga la libertad de jugar.

¿Cuántos padres y maestros se preocupan cuando un día se pasa en juego y juego y más juego? ¿Cuándo va a aprender si juega todo el día? ¿Es el juego realmente una pérdida de tiempo? Se equivoca la naturaleza cuando todos los cachorros, incluyendo los humanos, nacen con una voluntad y habilidad para jugar?

Para mí, criar niños ha sido una prueba continua de mi habilidad para confiar. ¿Debo asegurarme físicamente de que mi hijo aprenda a gatear? ¿caminar? Qué tal ¿“Clase para niños pequeños para hablar y caminar 101”? De modo interesante, curiosamente, el lenguaje es la cosa más difícil de aprender, y los niños lo hacen completamente solos. En realidad, el aprendizaje más rápido en los humanos ocurre en los primeros años, cuando los niños generalmente juegan todo el día. Tal vez la naturaleza no se equivocó – tal vez puedo confiar.

Hallando juguetes creativos

Los juguetes que incentivan la creatividad son materiales que no determinan ningún juego o resultado específico. Algunos ejemplos incluyen papeles en blanco y pinturas, bloques simples, arena, ollas y sartenes, cajas de ropa para vestirse, arcilla, muñecas hechas en forma simple, instrumentos de jardinería。Juguetes de montar y escalar al aire libre como un carro, una escalera, o barras para colgarse; y elementos comunes de uso casero que los niños puedan acceder cuando quieran imitar la actividad doméstica, como instrumentos de cocina, limpieza, cuidado, arreglo, y construcción.

Manténgase alejado de diseños que dictan resultados específicos o que dirigen el resultado del juego de los niños y disuaden la intervención del proceso de su pensamiento. Estos pueden incluir: libros para pintar, juguetes con botones para presionar que producen resultados determinados, muñecas que producen respuestas o acciones emocionales específicas; y juguetes que imitan personajes de cine o televisión.

Entonces, yo confié en la naturaleza desde el primer día y me di cuenta de una cosa interesante: los niños juegan, y su principal aprendizaje ocurre mediante el juego. Los niños están diseñados para ser curiosos. Desde el nacimiento, quieren saberlo y averiguarlo todo. Los niños están encaminados hacia el triunfo. Ellos están constantemente retándose a sí mismos y pueden realmente lograr todo eso a través de un proceso implantado biológicamente, que nosotros llamamos juego.

Si los niños jugasen durante toda su infancia (lo digo en serio), estarían listos para la vida. Serían emocionalmente fuertes (siempre y cuando no se haya producido otro daño), y tendrían todas las habilidades básicas para afrontar la vida. A ellos les encanta palpar la vida. Nuestra ansiedad para que los niños conozcan ciertas cosas a edades específicas es un enorme obstáculo para confiar y permitir el desarrollo natural. Cuando los niños juegan, ellos son los únicos autores calificados de ese mágico proceso. Raramente es demasiado tarde para adquirir conocimiento, pero frecuentemente es peligrosamente demasiado pronto y fuera de armonía con el desarrollo natural del niño.

Confiar en el niño para que dirija su propio juego tiene ventajas inmediatas:

1) El niño tiende a hacer exactamente lo que es mejor para él emocional, intelectual y socialmente.
2) No existe preocupación acerca de si el tipo de juego es apropiado para la edad, y no hay conjeturas sobre qué o cómo jugar. También, el niño es su mejor experto en definir la duración.
3) Incluso la exposición adecuada a información necesaria es tomada en cuenta en su mayor parte. La vida, así como es, puede proveer demasiada exposición en nuestros tiempos. Los niños seleccionarán lo que es adecuado a sus necesidades personales. Podemos compartir nuestra vida con ellos, nuestros intereses, amigos, amores, frustraciones, actividades...y ellos observarán, aprenderán, y nos dejarán saber sus necesidades en sus propias formas juguetonas. Los niños a los que se les permite jugar y dirigir su propio camino, estudiarán cualquier cosa para llegar a donde ellos quieren ir.

Qué tipo de juego es muy efectivo en crecimiento y aprendizaje? La respuesta es simple: el iniciado y dirigido por uno mismo. Para fomentar ese tipo de juego, necesitamos quitarnos del camino y también quitar los juguetes manipuladores. Nuestra intervención y aportación realmente estorba. Es obvio por qué la intervención negativa es destructiva, pero no tan obvio por qué la intervención positiva es igualmente destructiva: Cuando Nina, de dos años, construye una torre de bloques, está impulsada por un puro interés y alegría por la creación y aprendizaje. Cuando Papá mira su creación y expresa su entusiasmo, Nina cambia su interés hacia los bloques por el propósito de inducir una reacción entusiasta en Papá. Esto puede convertirse con el paso de los años en una dependencia en la evaluación del adulto, y resultar en falta de auto confianza y pérdida del interés por hacer cosas que causen satisfacción propia. El niño complaciente está constantemente pendiente de su suceso en hacer realidad las expectativas de los padres, y puede perder contacto con quien él verdaderamente es, y con lo que él está interesado.

Juegos de ciencia

Un día, Yonatan y Lennon tomaron tapas de ollas de la cocina, y las giraron de tal forma que estas rotaron como peonzas en el piso. Luego llenaron las tapas con objetos coloridos y presenciaron una variedad de cambios en formas y colores, mientras las tapas giraban. En este juego, crearon combinaciones cambiando formas y colores, observaron resultados, y luego cambiaron los objetos de las tapas de olla adecuadamente para crear diferentes resultados. Los dos jóvenes científicos estaban iniciando, comunicando, actuando y observando las leyes del universo.

Yo llamo a este tipo de actividades juego científico, o aprendizaje de la naturaleza de un fenómeno. Los niños con acceso a la naturaleza (un patio, árboles, arena, piedras, palos...) así como a la cocina y a todos los otros artículos y muebles seguros dentro de la casa, harán un laboratorio de la realidad de cada espacio. Cuando vienen visitas a mi casa y esta no está nítida, yo lo digo como un hecho “Ay, disculpe el desorden, hay tres jóvenes científicos estudiando la realidad”. Los métodos de los niños son idénticos a aquellos de los científicos. Manipular y observar, escuchar o sentir los resultados, y así por el estilo.

Para los niños, la vida es jugar y jugar es aprender. El tofu pude ser comida para nosotros, pero para nuestro hijo anoche fue un mapa topográfico de nuestra isla. Cintas para el pelo se convierten en flechas para lanzar a un objetivo con una habilidad impresionante. El columpio puede girar si se lo tuerce, y luego regresa en la otra dirección. Las posibilidades son infinites. A pesar de que ellos no siempre ponen lo que han aprendido en palabras o ecuaciones, ellos aprenden. Nombrar las cosas no es el descubrimiento – es entender el fenómeno en sí mismo lo que importa. En el juego científico, los niños experimentan la realidad y también aprenden sobre su propio poder de crear e influenciar fenómenos científicos.

Juego social y emocional

Todo juego que incluya más de una persona es social. Cuando un niño juega con otro (de cualquier edad, incluyendo adultos), las habilidades sociales están siendo aprendidas mientras los sentimientos y necesidades del otro jugador tienen que ser tomadas en cuenta.

Cuando los niños “ensayan” la vida ocurre un entrenamiento social específico. Los juegos de actuación en los que los niños interpretan roles de padres, animales, plantas, etc., son una forma de asimilar la realidad, aliviar los temores y ponerlo todo a prueba.

El juego de actuación es también una gran terapia. Los jóvenes descargan sus emociones en el juego. Una vez una madre se quejaba conmigo de que sus hijos se la pasaban pretendiendo que la casa estaba incendiándose. Ellos corrían por toda la casa usando bufandas como llamas, alertando a todo el mundo del peligro, y luego apagándolo con gran bullicio y satisfacción. Viviendo en el campo, esta familia usa leña para calentar y enseñan a sus hijos a mantenerse alejados del fuego. Los niños están repasando, entrenándose a si mismos para el peor escenario, y aliviando sus temores al ganar experiencia.

Límites y disciplina

Una de las cualidades más destacables del juego de los niños es la cantidad de reglas que ellos forman y lo estrictos que son con ellas.

Recuerdo a un grupo de aproximadamente una docena de niños, de edades mezcladas entre 4 y 10, saltando sobre un gran trampolín. En unos minutos, fue obvio para los niños que estaba demasiado lleno para ser divertido. Muy rápidamente formularon una regla: “tres a la vez”. Un par de ellos empezaron a cantar “tres a la vez”, lo otros se unieron al canto y luego se sentaron en un extremo, dejando a tres niños al mismo tiempo disfrutar del salto. Las reglas pasan de generación en generación o son creadas según se requiere, mientras los niños las mantienen y aprenden cortesía social, disciplina y límites.

El rol de los padres

Nosotros también somos niños. Nos encanta tener un rol importante en el desarrollo mágico de los humanos. Sin embargo, no hay grandes roles para nosotros los grandes: el verdadero juego creativo no necesita incentivo o ayuda activa. Y no, no necesitamos ser la fuente de diversión o entretener mucho.

Somos la red invisible de soporte y seguridad. Logramos incentivar el juego por deducción: no interviniendo o interrumpiendo, y no mostrando preferencia por actividades de aula de clase. Por el contrario, podemos darle al niño total aprobación de sus elecciones y acciones. Respetando el “trabajo” de los científicos (su juego), somos responsables de exponer, mas no de imponer.

Cuando los niños quieren nuestra participación, debemos jugar en forma auténtica. Necesitamos estar interesados – no interesantes; dejar al niño liderar el juego, y nosotros unirnos como un verdadero compañero. No evaluaciones, halagos, o liderazgo ni tampoco entusiasmo exagerado – solo siendo un compañero auténtico e igual.

Los niños son estupendos compañeros de juegos de otros niños precisamente porque ellos son auténticos. Los niños no necesitan ser de la misma o similar edad para jugar juntos, y a ellos les va mejor cuando escogen a sus propios compañeros de juego.

La vida es un juego. Tal vez los adultos han madurado y olvidado este elemento esencial de la vida llamado juego. Nos hemos vuelto serios y hemos hecho una distinción artificial entre juego y trabajo y entre juego y estudio. Nuestros niños están aquí para enseñarnos a iluminarnos, a poner una chispa en nuestros ojos y Jugar la Vida.

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