lunes, 19 de julio de 2010

Clase de inglés

La primera semana de julio Laia fue a un taller de dos horas diarias que organizaba el que ha sido su profe de inglés durante el curso (en horario extra escolar). Esa semana el taller giraba alrededor de la música. Se lo pasó tan bien que quería volver. El problema era que esas dos horas Teo y yo teníamos que pasarlas en pleno centro de Madrid, con temperaturas de infarto. Justo coincidió la semana con ´la huelga de metro (el primer día sin servicios mínimos tuvimos que llegar en taxi, ya que los autobuses iban a reventar y no paraban, el segundo en tren... vamos, unas excursiones que nos pegamos), otro día cayeron chuzos de punta... A mí la verdad es que me resultaba agotador, aunque también era reconfortante ver su cara de alegría. También me gustaba tener un rato para tomar un café en un sitio que me gusta mucho y donde ya conocen a Teo y su afán investigador... vamos que la balanza no acababa de inclinarse. Y en esas estaba cuando el profe me propuso como alternativa al calor que se quedara Teo, si no las dos horas, una.

Así que hoy Laia ha comenzado su segunda semana de taller... y Teo también. Como cada día, al llegar, Teo se ha sentado en la alfombra, pero en vez de cogerlo y arrastrarlo a la puerta, me he sentado en una silla en la sala contigua. Han empezado con Brown bear, y claro, se ha ganado a mi niño incondicionalmente. Y allí ha estado, siguiendo a su modo el ritmo. Es decir, a ratos escuchaba y participaba y a ratos iba a su bola totalmente, investigando todo lo investigable de la sala en la que estaba. Más tarde ha comenzado a venir a la sala donde yo estaba y volvía. Al rato se ha acordado de que yo también estaba allí y me ha incluido en su periplo.

Mañana seguiremos. Él estaba muy interesado y contento cuando cantaban canciones o tocaban instrumentos. Algo menos interesado pero igual de contento cuando hacían manualidades, pero en general, ha pasado un buen rato. En los momentos sin actividades musicales, él pedía su otro hit del verano, la canción del mundial, pero su profe no le entendía ... hasta que le ha entrado sueño, quince minutos antes de terminar la clase.


En fin, ha sido una buena experiencia

2 comentarios:

Maulina dijo...

Qué ricura. Es una excelente experiencia para él. Me recuerda cuando llevé a mi hija mayor a una charla que daba un cineasta. Mientras ella estaba maravillada, Juan Cri dormía en el suelo profundamente (...la diferencia con Teo es que Juan Cri tenía 10 años)

Maite dijo...

Es que cuando llega el sueño, ni cineastas ni canciones, hay que dormir :)